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5.Volver a Titaguas. Notas biográficas

5.Volver a Titaguas. Notas biográficas

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Published by J. V.Botella Gómez
Notas complementarias al Mapa y guía excursionista TITAGUAS 1: 20000 en una sola hoja.
Notas complementarias al Mapa y guía excursionista TITAGUAS 1: 20000 en una sola hoja.

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12/04/2012

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Volver a Titaguas
Clemente en todas partes, menos en Titaguas (1777), Simón de Roxas tuvo en supueblo una infancia plena y feliz. Recibió impresiones previas que le acompañaríanpara siempre de las
bellezas y primores
de una maravillosa naturaleza y de las
deliciasy rigores
de la vida campesina y tal como los buenos titagüeños, se hizo observador,diligente y montaraz.Marchó a Segorbe más por la sobresaliente inteligencia despierta, que por verdaderaafición al Seminario e imaginamos, que desde allí o posteriormente durante susestudios en Valencia los últimos años del siglo XVIII, volver al pueblo y llegarprobablemente a ayudar en la cosecha o donde hiciera falta, sería gozoso para él.Estas idas y vueltas se ponen más difíciles ya en Madrid (1800) donde elude cantarMisa y sobrevive de profesor en el Seminario de Nobles de hebreo y árabe, lenguasque domina como el griego latín, francés e inglés.En este su nuevo mundo, en la corte más pícara y decadente de Europa, comienza aorientarse hacia las ciencias ambientales.Con prendas como su asombrosa erudición, su potente inteligencia, y su facultad deestar en permanente actividad, pronto
esta impartiendo “sabatinas”
con clasificaciónde plantas incluida en el Real Jardín de la capital. En una de estas choca con Lagascacon una formación botánica impecable recibida en Valencia de su maestro Lorenteque le enmienda la plana públicamente. Lejos de ofenderse o alterarse, Clemente seadmira de estos avances sobre los de la escuela botánica de Gómez Ortega, con quienClem. se ha formado y se hermana científica y vitalmente con Lagasca para siempre.Tras el asalto de Cavanilles a la dirección de Real Jardín de Madrid, Clementesimultanea sus clases de lenguas orientales, con la actividad investigadora y docentedel jardín, logrando en (1801) ver publicado con Lagasca una Introducción a laCriptogamia española. Descubre que ver impreso su trabajo es su máxima satisfacción.Titaguas queda lejos.Aún a mayor distancia de París donde viaja con un alumno doble y compañero dobleque es también agente doble de Godoy y de Napoleón. Su maestro Cavanilles,personaje,
todo un carácter 
, se descarta cosa inaudita en él, advirtiéndole donde semete, pero Simón de Roxas decide seguir, tal era el afecto que se había ganado de sumaestro que el abate resignado, no dudara en acreditarlo a sus contactos en lassingulares élites científicas inglesas, en Londres gracias a Clemente, Alí Bey podrá tenerlo que anhela: el último modelo de cronómetro y el sextante reglamentario de la RoyalNavy, con los que emprender con exactitud, la Geografía que le hará famoso, apenasrepuestos de un ultimo susto, los viajeros bien equipados ponen rumbo al Magreb yconvenientemente disfrazados desembarcan en Cádiz (1803).No le hacen falta estos instrumentos a Simón de Roxas para nivelar correctamenteMulhacén ( 1804_1805), aunque siempre los echará de menos, también al volver aTitaguas en (1812), no tenerlos en el pueblo, no es la única pena que arrastra, elabandono de Badía que escribe a Lambert via Algeciras, calificándolo de
su ayudante,
 la perdida, dolor sincero del abate Cavanilles (1805), su mejor mentor, los vidueñosandaluces que no eran todos de uvas dulces, se ha tenido que tragar muchas muyamargas, endeudándose para ver publicada esta obra en (1807) empresa que solo lereportará prestigio, de Sanlúcar no hablamos, de la redacción del Semanario deAgricultura y Artes tampoco, de Granada tiene un voluminoso manuscrito del que verápublicados en (1808) sus datos más preciosos, robados por un protector maestro y
 
compañero que creía un sincero amigo y lo peor: la ruina en que está toda España trasNapoleón, sobre todo el Jardín Botánico de Madrid, de donde depende por serprofesor y bibliotecario titular.La biografía es excesiva, la permanente actividad es bálsamo y gasolina, Simón deRoxas, no puede parar en Titaguas, imaginamos el ansía de recorrer sus
roxas,
susentrañables paisajes de la niñez, la maravillosa relación con los chiquillos del pueblo,restañan sus heridas, agradecido a su país, abre tomo a la Hª natural, civil. . .titagüeña,lo tendrá que cerrar pronto (1814).Vuelve a abrirlo hacía (1820).Esta vez su cuerpo es el que esta enfermo. Atrás deja más decepciones: Cádiz, Madrid,mil intrigas, peligros y clandestinidad, penurias de subsistencia por ser liberal ysospechoso afrancesado; todo esta en ruinas o manchado de sangre y odio comomuestran las terribles láminas de Goya o las bellísimas de Mutis (1817) que le envía elpropio rey reglamentariamente a su gabinete de la biblioteca del jardín, desde unaAmérica que se desgarra de España; son de lo último que verá bien en esos malosaños. Una ceguera intermitente le acomete se ve obligado a dictar al buen SandalioArias, para completar las notas de la reedición de la Agricultura General, morralla allado del enorme y riquísimo manuscrito granadino, que sabe ahora que nunca veráimpreso, como la Ceres que tampoco. . . luego vendrán las terribles fiebres, pero unatenue luz se abre paso al final del túnel, nombrado Diputado a las liberales efímerasCortes por la provincia de Valencia y conociendo personalmente
la naturaleza
de SuMajestad Fernando VII, como conoció, personalmente, a los padres de la criatura,decide abandonar Madrid ahora que puede, para reponerse o morirse en Titaguas adonde llega en (1820).Esta vez trae 3 instrumentos científicos, una lente, un reloj y un frágil termómetro quemide su energía vital y la temperatura de casi todas las fuentes de Titaguas, quevisitará metódica y religiosamente con su cartapacio del herbario titagúeño que vaformando, en los días más calidos y en los más fríos de estos años, son sus notas decampo de la meteorología titagüeña.Sus familiares y sus vecinos, con los que mantiene estrechos y afectuosos lazos, elbuen puchero pan y vino titagúeño, las violentas
roxas
y los aires de sus montes, todoTitaguas vuelve a ser su medicina; se restablece intermitentemente, sigue trabajando,su última anotación es del 13 de agosto en el Ontanar del Herrero (1825), latemperatura del aire era 20º Reamur la del agua en la fuente 10º, hora: las 2 de latarde, luego recogió una vez más su equipo y con su fuerza montaraz, abandonó ellugar.Si no conocen el final búsquenlo es fácil, pero para Simón de Roxas podemosasegurarles una cosa: ni fácil ni cómodo, hasta el último momento en (1827) pensóque podría volver a Titaguas.
 
 Fuencaliente del Canyar de la Rebollosa, sobre el caño_ lavadero_abrevadero_pilónreconstruido del tío Desiderio, que la recibió de sus mayores. Su bisabuelo el tíoJoaquín Vicente hospedaba en el rento a Simón de Roxas, en sus visitas a este
 
lao
delrío.Fuente de la Tosquilla, en un micro agro entorno abandonado del mismo nombre, conantiguo balsón, casas y acceso al Turia por el Bandurrio, en la ruta del conjunto delCollado de los Cubos junto al Molinillo_ Caballera _Tosquilla_ casas y vado de Azagra,con su interesante castillejo, variante meridional de las puertas titagüeñas del Turia,que comunican el altiplano de Utiel por las Olmedillas permitiendo así mismo desde elantiguo vado de Moya, subir por Bercolón a Talayuelas o a Sinarcas.

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