ENTRISTECIDAAUTORIA: lletraferida- ¿Por qué le molestan sus imprecaciones?Recuerda estos dos meses de verano, sus vacaciones.Un vacío la invade.Tiene que hacer algo, no sabe qué. Intuye que se la está jugando, que está somatizando.Y un pensamiento se interpone:- No se debe seguir con quién no te deja espacio ni aire para respirar.- ¿Cuánto tiempo hace que no ha ido al cine?Sus compañeras hablan de tal o cual película. Se está quedando fuera.- ¿Y al teatro o a algún concierto?- ¿O una charla distendida?, como las de antes.- ¿Las de antes de qué? No sabe.Reconoce que en algún momento del tiempo, de un tiempo olvidado, perdió ese tren.- He ido dejando que él decida.- Él se mete en el ordenador y se está horas y horas.- Me siento sola.Han ido al pueblo y también a la playa. Odia la arena que todo lo invade.- Luís y Julia ya se han montado las vacaciones por su cuenta., apenas si aparecen por casa. Hace tresveranos les planteamos que debían organizarse vacaciones independientes de las nuestras, digo planteamos, fue Jorge que insistió en la necesidad de recuperar nuestro espacio ahora que los niños ya noeran tan niños.- Me siento sola, tan sola, y la casa se me cae encima. Me levanto con dolores por todas las articulacionesy las cervicales, por eso íbamos a la consulta y Jorge insistió en pedir permiso para venir a acompañarme, pero yo quería ir sola porque necesito hablar de la opresión que siento en mi pecho, de esa sensación delahogo que está presente desde que me levanto.- Se me cae la casa encima.- Tengo que hablarlo con alguien, ¿pero con quién? Hace tanto tiempo que no intimo con mis amigas queno hay confidencias entre nosotras.- Éramos la envidia de todo el mundo, tan amable, tan comprensivo.- Al principio con Jorge me bastaba, cualquier cosilla se hablaba y solucionado. Ahora sé que me hedistanciado y que él o no se percata o no le interesa.Pasa por delante de una frutería y entra. Mira las frutas y verduras, coge un paquete de plátanos y va a lacaja. Se los pesan y le entregan el tíquet, busca en su monedero y entrega el importe justo. Sale a la calle.Ya cerca de la casa ve que él la está esperando. Ella se para y se da la vuelta, no puede afrontarlo.Tira ese paquete de plátanos a una papelera y marcha en dirección contraria. Toma el camino del mar,hacía la playa por la rambla de Pueblo Nuevo. Quiere tiempo para pensar en todo lo que se le estácruzando por la mente.Marcha en dirección contraria, no se siente capaz de hacerle frente. Necesita hablarlo, pero no con él, con él no podría.Son tantos años de silencios contenidos, tantas ausencias.Ella creía que vivía, pensaba que ésta era su vida.Sucede que de pronto le ha caído la venda de los ojos y ahora no puede volver a dar los mismos pasos. Necesita tiempo.Coge su teléfono del bolso y lo vuelve a conectar, se para en la calle.- Oye, Jorge.Escucha con inquietud.- Escúchame, por favor.Se hace una pausa.- Debes darme tiempo, necesito tiempo.- Ahora no lo puedo hablar, necesito pensar. Nueva pausa, escucha.- Mira, te estoy diciendo que me des tiempo.- No, no me pasa nada, sólo que...Se interrumpe.- Que te llamaré luego.- Adiós.Ana se ha alejado por las calles de la ciudad, perdiéndose en la vorágine humana.Jorge está devorando cada uno de sus pensamientos. No acaba de creer que esto esté pasando, que le esté pasando a él.- ¿Cómo es posible que no se diera cuenta de que algo no funcionaba?, Piensa.3
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