• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • 2
    CommentGo Back
Download
 
 No habrá sobre esta tierra conjunto de personas más valiente, o más cobarde según la opinión de cadacual, que aquellas que son capaces de tomar la última decisión que puede tomar un humano, y atentar contra su propia vida. tan alternos métodos existen como suicidas han caminado entre los mortales.Empezaremos por los llamados clasicistas: los que no disponiendo de dinero alguno deciden lanzarsedesde la mayor altura a la que puedan tener acceso. No se necesita demasiado dinero para hacer esto, basta con pagar el transporte hasta el sitio elegido, o en su defecto invertir en un último sorbo de líquidoque pueda calmar la sed mientras se camina hacia él. Pero ya sea por precariedad económica o por simpletacañez incluso en uno de los actos más egoístas, nadie puede negar la gran voluntad que se requiere paradar el último paso. Basta no más con imaginar la inmmesurable sensación de vértigo durante los primerosdiez metros de caída padecida por el corpóreo idealista que se recién arrojado. Luego de los diez metros,viene la calma. El viento golpea fuertemente el rostro de aquel que mira hacia su destino, o la espalda ylos pies del recién arrepentido. Esta etapa se puede prolongar indeterminadamente según el sitio elegido por el suicida. Por esta razón, aconsejo personalmente no abusar de la altura cuando se tienen dudasrespecto a la decisión. Cuando se acerca el último metro del vertical camino, llega la etapa del recuerdo.Y es en estas últimas fracciones de segundo cuando la vida entera del desgraciado valiente pasa por sumente en tan sólo unas imágenes, siendo la última de ellas la total y perpetua oscuridad, anunciando sullegada el paso hacia una seguramente, mejor vida.Ahora bien, dejemos a un lado a los frustrados acróbatas del último salto y dirijamos la atención hacia losdesdichados modernistas que usando las ventajas tecnológicas y las maravillosas aplicaciones de laingeniosa mezcla entre pólvora y plomo, deciden introducir violentamente en ellos una minúscula pieza(que algunos denominan “amiga”, pero que voy a denominar “bala” por comodidad y respeto hacia losque la llaman “enemiga”) en ciertas regiones anatómicas generalmente correspondientes a la bóvedacraneana, sea a través de una boca abierta o de una sien fríamente dispuesta, o sobre la zona central del pectoral izquierdo sobre cierto palpitante órgano subyacente, con el fin de garantizar la no-marcha-atrás por parte del individuo y la imposibilidad de arrepentimiento después de cierto instante de tiempo quegeneralmente coincide con el primer apretón del gatillo. Esto es quizá, el método preferido para llegar hacia el más allá por parte de los adinerados en desespero que tienen la capacidad de adquirir un arma, delos vulgares plebeyos que tienen la destreza para robarla o de los infortunados (o afortunados?) infantesque fatalmente la toman prestada por un pequeño instante a sus desprevenidos padres. Estos últimosquizá, no vivieron lo suficiente como para alcanzar a tomar la decisión de realizar a tan temprana edad el“viajecito”, pero no tendrán que molestarse por pensar en la misma en un futuro no muy lejano. Sea cualsea el caso, los llamados “Impulsivos” carecen de la auto-autoridad moral y del sentido del ahorroeconómico del que sí disponen los clasicistas, pero en cambio tienen a su favor el poco o nulo dolor quese puede provocar en un único disparo bien ubicado. No sienten vértigo, ni tienen modo de arrepentirse. Ysi disponen de adecuados servicios funerarios, nadie notará el fatal agujero que se autoinflingieron en suúltimo acto conciente (cosa que no pasa con los que deciden “dar el gran salto” de los cuales se buscasiempre recoger la mayor cantidad de deformados y aplastados restos para poder acomodarlos dentro deun ataúd del modo más convincente posible). Esta es, por lo tanto, una buena forma de morir. Si Ud es elhermano menor de su familia, nunca ha logrado contradecir a su jefe o simplemente nunca le dice “No” asu esposa, probablemente se sienta identificado con estas últimas líneas, aunque siempre es aconsejablerealizar el acto en el patio de la casa o sobre una zona verde, donde el líquido derramado por Usted notraiga consecuencias estéticas para los demás habitantes de su hogar.Ahora, con el fin de no aburrir al lector ni incitarlo a realizar actos que se encuentren “más allá” de susensatez mediante el otorgamiento de una amplia variedad de todos paraabandonar sussufrimientos, describiremos a continuación una última categoría de “viajeros al más allá”, que quizásobresale sobre las anteriores por las implicaciones históricas y moralistas que han generado en virtud del polémico método que emplean para solucionar definitivamente sus problemas. Hablamos entonces de losfieles seguidores del infeliz Judas: los miles de fanáticos de la doctrina consistente en rendirle tributo atodo tipo de cuerdas, correas, sogas o arreglo de sábanas de cárcel que pueda atarse firmemente a unobjeto elevado por un extremo y conservar después una longitud suficiente como para dar una (o preferiblemente dos) vueltas alrededor de la región anatómica ubicada entre la cabeza y el tórax.Analizando un poco más esta doctrina, el primer pensamiento que llega a la mente de cualquier común esla tremenda incomodidad que debe generar este peculiar método de abandonar la vida. Para ser másdescriptivos, el lector puede intentar durante unos pocos segundos sujetar firmemente su cuello con sus propias manos, e intentar contener el aire que busca ingresar a sus pulmones cada vez que sus diafragmasdescienden. Si nota que sus recuerdos empiezan a discurrir rápidamente al frente de sus ojos,
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...

la verdad me he sentido identificado con todo esto y eso me generan las ganas de morir, cuando uno se siente identificado de esta forma es muy duro porque es como si te estubieran relatando los desastres y decisiones erroenas que has tomado y que te han llevado a tomar una diecision irrevercible que te persiguepor el resto de tu vida

TA SOLO QUIERO DECIR QUE LAS GANAS DE MORIR NO SE QUITAN ES UN PESO QUE UNO LLEVA SIEMPRE EL DE SENTIRSE INUTIL SIN SABER QUIEN ERES NI QUIEN QUIERES SER O QUE LO DEMAS ESPEREN ALGO DE TI ALGO QUE SABES QUE NO PUEDES DARLE O ESPECTATIVAS QUE NO PUEDES CUMPLIR ESA DESESPERACION GANAS DE GRITAR LLORAR DESAPARECER MORIR SOLO MORIR YA NO HAY MAS SALIDA YA NO TENGO ESCAPATORIA NADIE SE DA CUENTA NADIE LO NOTA PORQUE ADEMAS NOS VOLVEMOS EXELENTES ACTORES Y ASI LOGRAMOS QUE NADIE NOS PREGUNTE NADA QUE NADIE SE DE CUENTA SENTIRSE INUTIL INUTIL NO SABER QUE PUEDES HACER SOLO DESAPAREER O MORIR...

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...