Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
3Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Amar no es un error

Amar no es un error

Ratings: (0)|Views: 56 |Likes:
Libro
Libro

More info:

Published by: Santiago Alejandro Martinez on Dec 05, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

03/28/2013

pdf

text

original

 
 
1
 AMAR ES UN ERROR
GEORGINA BOCKOVEN 
TITULO ORIGINAL:LITTLE BY LITTEPUBLICADOPO: HARLEQIN 1984
Amar no es un error
 
(1988)
 
Título Original:
 
 Little by Little
(1984)
 
Editorial:
Harlequin Ibérica
 
Sello / Colección:
 
Súper Jazmín 94
 
Género:
Contemporáneo
 
Protagonistas:
 Nike Webster y Carolina Travers
 
Argumento:
 
NO QUERIA VOLVER A ENAMORARSE 
Carolina Travers no quería que el portavoz de la NASA, Nike Webster,se acercara a ella. Su ex-marido le había causado muchashumillaciones, y ella no quería sufrir más desengaños.Pero Nike era un hombre generoso en el amor. Desde que tuvo queolvidar sus sueños de volar al espacio, lo único que deseaba eraformar un hogar con Carolina. La chica quería caer en él porque eraun hombre apasionado, atractivo y honesto que le inspiraba cariño,
 pero…
 
 
 
2
CAPITULO 1
C
on un cuerpo como ése no se necesita ser inteligente.Una grave risa masculina resonaba en la sala de espera de la oficina decoordinación, en la base de la Fuerza Aérea Edwards. Carolina Travers levantóla vista de las notas que estaba repasando para la esperada entrevista que iba hahacerle a Michael Webster, portavoz de la Administración Nacional deAeronáutica y del Espacio (NASA), en el programa de exploración espacial.Confundida por las voces en la habitación, que momentos antes estaba vacía,pronto comprendió que debía existir otra entrada en la oficina.-No sé cómo habrá logrado convencer a alguien de que le permitiera serperiodista -comentó una segunda voz, un poco más grave.
Las cadenas detelevisión deberían exigir otra entrada en la oficina.- ¿Por qué habría de ser Los Ángeles diferente de otros sitios?
Inquirióla voz menos grave antes de un breve silencio.- Parece que conoces a la chica.-Era lo que llamaban <<La chica del pronóstico del tiempo>>, en una delas emisoras de Houston cuando yo participaba en el programa paraastronautas. Era tan inepta que sólo poníamos su cadena cuando las noticias notenían importancia.Caroline sintió que la mortificación la embargaba y que las mejillas se leteñían. Echó un vistazo a Randy Kavanaugh, su cámara, para ver si realmenteestaba dormido en el potro de tormento, la silla en la que se había desplomado,o si se hallaba en su habitual estado de distracción. La perezosa sonrisa le indicóque no sólo lo había oído todo, sino que también lo había archivado en sumente de computadora para un posible uso futuro.-Recuerdo que en una ocasión ella tropezó al ir desde la mesa delcomentarista a la del que daba los pronósticos del tiempo. Su varita abrió unagujero en el estado de Texas como para toda su economía.De nuevo estallaron en risas.Carolina revivía ese momento de pesadilla por lo menos una vez al mes.Era el suceso más penoso de su trayectoria como periodista.-No es posible que estemos hablando de la misma mujer, Mike. LaCarolina Travers de la KMTV es el prototipo de la mujer salida de una escueladel este para señoritas, fría como la cola de un pingüino. Al menos, eso parececuando habla, aunque debería agregar que eso parece del cuelo para arriba,
porque del cuello para abajo…
-Caroline oyó un gemido lascivo.- Cada vez quela veo, sus senos provocan un hormigueo en las palmas de mis manos.No era la primera vez que la chica oía esa descripción de los labios de unhombre y su reacción siempre había sido la misma. Sin darse cuenta, se cruzóde brazos porque siempre había considerado que sus senos eran demasiadovoluminosos para su esbelto cuerpo. Sin embargo, se alegraba de saber que elnuevo corte de pelo, casi a ras de la nuca, le había dado los resultados deseados.Las locutoras de televisión tenían que ser atractivas, pero existía una líneadivisoria entre proyectar una imagen
noticiosa
y otra sensual. Nunca se habíaimaginado que diera la impresión de ser un frío pingüino, pero era mejor que
 
 
3
ser la <<presentadora de televisión más sensual de Seattle>>, título que lehabían conferido tres años antes en el periódico local.-Estoy seguro de que es la misma
respondió la voz más grave que, alparecer, estaba cansada.- La he visto un momento en las noticias. No tengo lamenor duda de que es el
Huracán
 
Houston
.¡
Huracán Houston
! Caroline llegaría a los cuarenta años y estaríaarrancándose las canas antes de que Randy le permitiera olvidar el apodo.-Lo lamento, Mike
agregó la vos más aguda-, me das lástima porque vasa estar encerrado toda la mañana con alguien cuya foto debería aparecer en elcentro de una revista de belleza, en vez de perder el tiempo entrevistando a untonto que no aprecia lo que ella tiene para ofrecer. Renunciaría a una cacería deun mes en Idaho por estar en tu lugar. Incluso renunciaría a dos viajes por estaruna mañana al lado de esa
mujer 
.¡Mujer!, la palabra dicha en ese tono la irritó más.-Si solo tuviera que mirarla estaría de acuerdo, pero en cuanto abre laboca, lo estropea todo. El vacío adquiere un nuevo significado cuando ellaconduce una entrevista. Me gustan las mujeres con un poco de inteligencia.El rubor desapareció y el enfado hizo que los ojos de Caroline seentrecerraran. Era injusto que aquel hombre se basara en un puesto que ellahabía ocupado casi siete años antes, el primero en ese trabajo, para formarseuna opinión de ella. Además, lo pregonaba a los cuatro vientos.Cuanto más pensaba en la injusticia de la opinión del hombre, sinmencionar que creía que era tonta, más se enfadaba. Observó las inocuaspreguntas que había preparado para la entrevista y las tachó.¡Con que una necia! Ya le demostraría qué significaba ser necio. Cuandoterminara la entrevista, él habría olvidado todo lo relacionado con loshuracanes. A partir de ese día, cuando él la viera, levantaría la vista al cielo enbusca de nubarrones. Le daría un inmenso placer enseñarle a Michael Webster amejorar sus fallos a base de un poco de tolerancia.Caroline oyó pasos dentro de la oficina, levantó la cabeza cuando lapuerta se abrió para dar paso a un hombre con principio de calvicie, gafas demedia montura y uniforme de las fuerzas aéreas. Él fijó sus ojos en la silla vacía,donde debería estar sentada la recepcionista y frunció el ceño antes de volver lacabeza hacía la izquierda y ver a Caroline. En un instante, uno de esosexagerados momentos que parecen interminables, dejó de fruncir el ceño ymostró una gama de emociones que iban desde la sorpresa, a la consternación yfinalmente a la cohibición.El hombre trató de sonreír, pero fracasó porque la comisura de los labiosse torció.-¿Acaba de llegar?-No
Caroline se enfrentó a la suplica en los ojos del hombre; pero dereojo vio que Randy Kavanaugth se movía en la silla, y que volvía a cruzar lapierna, como si se preparara para observar un largo episodio.-
Ah…
-el hombre se aclaró la garganta varias veces y por fin logrotransmitir sus pensamientos-. Por favor, discúlpeme un momento
de manera

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->