GARCÍA Mfile:///C|/Users/WEBASTER/Desktop/ANTROPOMORFISMO.htm[02/02/2009 06:21:28 a.m.]
"faraón de Egipto". Teófilo acababa de reñir con uno de sus más íntimos colaboradores, el sacerdoteIsidoro, notorio simpatizante con el origenismo del desierto, quien, habiendo sido despedido de su cargo yde la ciudad, se refugió en la colonia monástica de Nitria, a la que había pertenecido anteriormente. Los"Hermanos largos" lo recibieron con los brazos abiertos, y uno de ellos, Ammonio, se constituyó en sudefensor ante el airado patriarca. Sus diligencias no tuvieron éxito: en vez de aplacar al poderoso prelado,no logró más que granjearse su enemistad implacable para sí mismo, para sus hermanos y para todos losmonjes que compartían las mismas ideas. Teófilo resolvió perderlos. Aprovechó contra ellos la hostilidad delos anacoretas antropomorfitas y sus propias doctrinas origenistas. Ante todo, convocó un sínodo enAlejandría, en el que hizo condenar las obras de Orígenes y sancionar a sus lectores. Luego, él mismo quisoencargarse de castigar a los monjes heterodoxos, y en particular a los "Hermanos largos". Paladio, queentonces vivía en Egipto, era uno de los monjes origenistas y posiblemente presenció lo que refiere, hadescrito tan triste episodio:"El sumo sacerdote de la diócesis de Egipto entra en el palacio del augustal o prefecto y deposita en propiapersona una acusación contra los monjes, a la que juntó los libelos de calumnia, y suplica que aquelloshombres sean arrojados
"manu militari
" de todo Egipto. Tomó, pues, por pura fórmula soldados junto con eledicto, reunió una muchedumbre de desalmados, de los que rodean fácilmente a los que mandan, y enplena noche asaltó los monasterios, después de haber embriagado a todos los esclavos que consigollevaba. Y lo primero que hizo fue ordenar que fuera arrojado de su sede Dióscoro, hermano que era de losmonjes excomulgados y santo obispo de aquella montaña, haciéndolo arrastrar por esclavos etíopes -deellos, acaso, sin bautizar siquiera-, y quitándole una Iglesia que Dióscoro poseía desde el advenimiento deCristo. Luego puso saco a la montaña, dando por paga a los más jóvenes las casillas de los monjes.Saqueadas, pues, las celdas, iba buscando a aquellos tres [= los Hermanos largos]; pero los monjes loshabían descolgado a un pozo, sobre cuyo brocal habían colocado una estera. No dando, pues, con ellos,pegó fuego con sarmientos a sus celdas y allí ardieron todos los libros sagrados y otros, y un niño, segúncontaban quienes lo vieron, y hasta las formas de la eucaristía. Así se sació su irracional furor, volviéndosenuevamente a Alejandría y dando lugar a que aquellos santos varones se dieran a la fuga. Tomando, pues,sus melotas o pieles de cabra, salieron hacia Palestina y llegaron a Elia. Juntáronse con ellos, aparte lospresbíteros y diáconos, trescientos monjes graves, mientras otros se dispersaron por lugaresdiferentes"(11).El mismo año 400, por una carta sinodal dirigida a los obispos de Palestina y Chipre, Teófilo hacía saber oficialmente al mundo su cambio de actitud respecto al origenismo y las sanciones que había impuesto alos monjes heterodoxos y rebeldes.Es conocida la silueta literaria del patriarca Teófilo trazada por E. Gibbon: "el perpetuo enemigo de la paz yla virtud, un hombre audaz, malo, cuyas manos se manchaban alternativamente con oro y con sangre" (12).Las fuentes históricas que están a nuestra disposición parecen apoyar la dura sentencia de Gibbon. "Contoda justicia, no obstante, debemos recordar que la mayor parte de nuestra información proviene de losenemigos de Teófilo". La observación de J. Quasten es oportuna (13). Para su condenación del origenismode los monjes y su intento de extirparlo radicalmente, sabemos actualmente que existían motivos muchomás serios y loables que el de satisfacer sus deseos de aniquilar a viejos amigos caídos en desgracia.Los historiadores no han solido tomar en serio el origenismo combatido por Epifanio, Jerónimo y Teófilo deAlejandría, y condenado en el año 400. Al decir de Cavallera, por ejemplo, no era más que un "espantajo"fabricado por la inocente estupidez del obispo de Salamina y utilizado por la inexorable saña del arzobispode Alejandría (14). Pero la recién descubierta version siriaca -íntegra- de los
Kephalaia gnostica,
de EvagrioPóntico, obliga a revisar a fondo toda la cuestión. Evagrio no fue el fundador del origenismo del desierto deNitria: cuando afincó en ella, probablemente en el año 383, halló en la colonia anacorética a numerososmonjes seguidores del gran alejandrino. Los más conocidos eran los cuatro "Hermanos largos", que, al decir de Sócrates, no sólo se distinguían por su aventajada estatura, sino también por su fama y su sabiduría(15). Ammonio sobresalía entre los otros, y a él se allegó especialmente Evagrio. Ambos dieron origen, en eldesierto de las Celdas, a una agrupación anacorética que Paladio, uno de sus miembros, llama "el círculode San Ammonio y de Evagrio", y, más adelante, el "círculo del bienaventurado Evagrio", "la comunidad deEvagrio" y "la hermandad de Evagrio" (16), sin duda a causa del papel cada vez más importante que ésterepresentaba en la agrupación. Indiscutiblemente, el monje del Ponto se convirtió en la "
tête pensante"
de lafacción origenista (17). Ahora bien, la obra titulada
Kephalaia gnostica,
compuesta por Evagrio en el ambientemismo de los monjes origenistas durante los años que precedieron inmediatamente a la expedición deTeófilo contra ellos -y que, por lo tanto, presenta un testimonio inestimable de las ideas que reinaban en "lahermandad"- constituye una prueba apodíctica de que su origenismo no era en modo alguno "una quimera
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