Sigmund Freud Otros Trabajos
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El Presidente Thomas Woodrow Wilson.Un estudio psicológico
IntroducciónCuando un autor publica su opinión sobre un personaje histórico, rara vezdescuida asegurar a sus lectores desde el comienzo que se ha esforzado pormantenerse libre de toda tendencia y prejuicio, que ha trabajado sine ira etstudio, como lo expresa la bella frase clásica. Yo, sin embargo, debo iniciar micontribución a este estudio psicológico sobre Thomas Woodrow Wilson con laconfesión de que la figura del presidente norteamericano, tal como surgió en elhorizonte de los europeos, me resultó antipática desde el principio, y estaaversión aumentó al pasar los años a medida que supe más sobre él y cuantomás severamente sufrimos las consecuencias de su intrusión en nuestrodestino.Al conocerlo mejor no fue difícil encontrar razones que justificaran estaantipatía. Se nos informó que Wilson, como presidente electo, se desembarazóde uno de los políticos que le hacían notar sus servicios en la campañaelectoral, con estas palabras: "Dios ordenó que yo fuese el próximo presidentede los Estados Unidos. Ni usted ni ningún otro mortal o mortales podríanhaberlo impedido". El político era William F. Mc Combs, director del ComitéDemócrata Nacional. No sé cómo evitar la conclusión de que un hombre capazde tomarse las ilusiones de la religión tan al pie de la letra y tan seguro de teneruna especial intimidad personal con el Todopoderoso, no es apto paramantener relaciones con los comunes hijos del hombre.Como todos saben, también el campo enemigo durante la guerra albergaba aun amado elegido por la Providencia: el Káiser. Fue muy lamentable que luegoapareciera un segundo elegido por el otro lado. Nadie ganó con eso: el respetopor Dios no aumentó.Otra peculiaridad evidente del presidente, que él mismo hizo notar a menudo,es en gran parte la causa de que no sepamos cómo comenzar a captar supersonalidad y la sintamos tan extraña a nosotros. A través de una larga ypenosa evolución hemos aprendido a establecer las fronteras que separan
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nuestro mundo psíquico interior del mundo de la realidad externa. Podemoscomprender este último sólo en cuanto lo observamos, lo estudiamos yrecolectamos descubrimientos sobre él. En esta penosa tarea no ha sido fácilpara nosotros renunciar a las explicaciones que cumplían nuestros deseos yconfirmaban nuestras ilusiones. Pero esta victoria sobre nosotros mismos nosha recompensado: nos ha llevado a un dominio de la naturaleza jamás soñado.Recientemente hemos comenzado a aplicar el mismo procedimiento alcontenido de nuestro mundo psíquico interior. En consecuencia se hanplanteado exigencias aun mayores a nuestra autocrítica y a nuestro respeto porlos hechos. Esperamos lograr también en este campo un éxito análogo. Cuantomás amplio y profundo se vuelve nuestro conocimiento de la vida interior, tantomás se acrecienta nuestro poder de retener bajo control y de guiar nuestrosdeseos primarios. Wilson, por el contrario, declaraba reiteradamente que losmeros hechos no tenían ningún significado para él, que estimabaexclusivamente los motivos y las opiniones humanas.Como resultado de esta actitud, era natural para su manera de pensar ignorarlos hechos del mundo exterior real, aun hasta el punto de negar que existieransi estaban en conflicto con sus esperanzas y deseos. Por lo tanto no teníaningún motivo para reducir su ignorancia enterándose de los hechos. Nadaimportaba salvo las nobles intenciones. El resultado fue que, cuando cruzó elocéano para traer a la Europa desgarrada por la guerra una paz justa yduradera, se colocó en la deplorable situación del benefactor que deseadevolver la visión a un paciente, pero no conoce la estructura del ojo y no hatenido el cuidado de aprender los métodos necesarios para operar.Esta misma mentalidad es probablemente la responsable de la falta desinceridad, el no ser digno de confianza y la tendencia a negar la verdad, quese manifiestan en los contactos de Wilson con otros hombres y resultansiempre tan chocantes en un idealista. La compulsión a decir la verdad debeestar ciertamente solidificada por la ética pero se basa en el respeto por loshechos.Debo expresar también mi creencia de que había una conexión íntima entre laalienación del mundo real que tenía Wilson y sus convicciones religiosas.Muchos fragmentos de su actividad pública producen casi la impresión de ser laaplicación a la política de los métodos de la Christian Science. Dios es bueno,la enfermedad es malvada. La enfermedad contradice la naturaleza de Dios.
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