ay dos temas que están acaparando la información en todos los medios de comuni-cación, dos temas que, por tocar e influir en la realidad mundial, nos tocan tambiéna nosotras y nos ayudan a reflexionar:
La crisis financiera y Barack ObamaSobre
la crisis,
los medios de comunicación nos bombardean con mensajes tre-mendos, nos anuncian largos meses (o años) de profundas dificultades. Y nos basta daruna mirada en torno para constatar que esto es una realidad, que las familias se quedansin traba
jo, pierden sus casas, no pueden comer… las oficinas de Caritas están a tope,los centros de atención a los emigrantes ya no saben qué hacer… Y esto, multiplicado por
muchísimo, es lo que ocurre en todo el planeta.Por otro lado, como si de un nuevo mesías se tratara, la llegada de
Obama
a la presiden-cia de los EEUU ha despertado oleadas de esperanza e ilusión, no sólo entre los esta-dounidenses sino en todos los países del mundo.¿Y qué ha dicho Obama? ¿Les ha hecho grandes promesas? No. Ha recordado los idea-les de los fundadores de la Patria, ha puesto de relieve el momento difícil y los problemasque todos van a tener que afrontar. Ha pedido que cada uno se apriete el cinturón y arri-me el hombro. Ha anunciado sacrificios y exigido unidad para superar la crisis. Ha puestode nuevo los valores éticos por encima de todo
…
Y esto, en contra de lo que cabía espe-rar, ha entusiasmado a los ciudadanos.
No estamos haciendo propaganda de Obama… Lo que queremos subrayar es que en el
fondo, el ser humano, busca y necesita ideales verdaderos que le conecten con lo mejorde sí mismo y le den sentido a su vida y a su lucha. Hay ocasiones, en la vida de los indi-viduos, en la vida de las sociedades, en que se replantean los fundamentos mismos de lafelicidad y del bien
común… Obama ha despertado todo esto en mucha gente.
Colaboremos también nosotras en ese despertar de los mejor de cada uno. Acompañe-mos este proceso entre nosotras mismas y en nuestros hermanos y hermanas. Sepamosdescubrir ese deseo y
recorramos con ellos sus mismos caminos, semejantes a la flor del
desierto que crece al borde del abismo, al pie de las ruinas y de los sepulcros… Pues no
nos hemos separado de los que viven bajo la ley común y les acompañamos para atraerlos a Jesucristo
… compartiendo con
ellos las molestias, trabajos y peligros del viaje.
No vivamos la crisis “desde la barrera”,
entremos hasta el fondo enese camino común con la humanidad.
H
RR. Sagrada Familia de BurdeosPuente del Duero, 328006 Madrid
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