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Recuerdo una noche después de haber predicado en el Estadio Olímpico de Moscú, enel Kremlin, durante una campaña evangelística. Yo estaba sentado en mi pequeñaoficina. Un hombre con una larga barba entró. El tenía una cicatriz en su rostro, yestaba temblando. Comenzó a hablar muy fuerte en ruso, movía mucho sus manos. Mitraductor que estaba comiendo su cena se paró en frente de los dos. Pensé que estehombre me iba a atrasar. Pero el comenzó a desahogarse contando su historia. El habíaestado entrando y saliendo de la corte, unas 27 veces y tenía un récord policial máslargo que su brazo. De pronto me dijo: Pastor usted mencionó acerca del robo, y yo herobado, yo he matado. Pero Pastor, esta noche usted habló de Jesús. Yo me sientoculpable, ahora necesito saber del perdón, ¿Cómo puedo ser perdonado?.Me senté con él y lo calme, le leí algunos versículos como estos:“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para quetodo aquel que cree no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16)También le leí 1ª de Juan 1:9 en donde dice: “Si confesamos nuestros pecados, él esfiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. Aquellanoche este joven convicto, cayó de rodillas en el suelo, y yo lo abracé, y oré así:Querido Señor Jesús, quiero presentarte a este joven llamado Jovan. Querido Señor,tómalo en tus brazos y perdónalo, yo se que tú lo harás.Entonces yo le pregunté, Jovan, ¿Te gustaría orar? Y el comenzó a temblar y aestremecerse, luego dijo: Pastor, yo nunca he orado en toda mi existencia. Enséñemecomo hacerlo, y yo le dije, repita conmigo lo que yo diga: “Querido Jesús, yo soy pecador, y Jovan con los labios temblorosos repitió conmigo. Señor Jesús he cometidoadulterio, he robado, he engañado, tengo una lista de pecados muy larga, pero, yo creoque me has perdonado ahora.El continúo orando después de mí. Después de terminar su oración, este inmensohombre, me extendió sus brazos y con lágrimas en los ojos me dijo: Pastor, yo sé quehe sido perdonado por Dios.Seis meses más tarde, yo regresé a Moscú. Realicé una conferencia con miles de personas, el director del coro vino hacia mí y me dijo: “Yo tengo un ‘Nuevo Coro’ para usted. Mire bien los rostros de los que cantan”. Yo observé cada rostro. Se veíanojos vivaces en rostros radiantes. Entonces me dijo: Cada una de estas personas fueconvertida a Jesucristo en sus últimas conferencias y ellos desean cantar sus propiostestimonios sobre lo que Cristo hizo por ellos, ...y allá en el centro del coro estaba¡Jovan!. Aquel criminal que había sido cambiado completamente por la gracia de Dios;yo con mucha dificultad conseguí reconocerlo.
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