2combustión, fermentación, calor, cohesión, magnetismo..., no hay proceso natural que nosea producido por estas potencias activas, atracción y repulsión, que regulan el curso de losastros y la caída de los cuerposHéroe nacional desde antes de su muerte, Newton llegará a ser, un siglo más tarde,notablemente bajo la influencia de la potente escuela de Laplace, el símbolo de larevolución científica europea. Los astrónomos han escrutado el cielo, en donde de ahora enadelante la matemática legisla y predice. Hecho absolutamente destacable, el sistemanewtoniano ha triunfado sobre todos los obstáculos mejor aun, dejaba la puerta abierta adesarrollos matemáticos que han permitido dar cuenta de desviaciones aparentes, e incluso,en un caso célebre, de inferir a partir de estas la presencia de un cuerpo celeste hastaentonces desconocido En este sentido podemos decir que el "invento" de un nuevo planeta,Neptuno, consagraba la potencia profética de la visión newtoniana, mientras que Laplacedesplegaba su poder sistemáticoA1 alborear el siglo XIX, el nombre de Newton tiende a reunir todo lo que,adquirido o prometido, tiene valor de modelo, para las ciencias. Pero curiosamente elmétodo recibe en esa época interpretaciones divergentes.Algunos ven en él, ante todo, la idea de un protocolo de experiencia matematizable.Para ellos, la química ha tenido su Newton en Lavoisier, quien ha consagrado la utilizaciónsistemática de la balanza, y definido una química cuantitativa como el estudio de losbalances invariantes de masa en el curso de las transformaciones de la materia.Para otros, la estrategia newtoniana consiste, ame un conjunto de fenómenos enaislar un hecho central, irreducible y específico, del cual todo podrá ser deducido. Como enel caso de Newton, cuyo rasgo de ingenio. según esta interpretación. es precisamente elhaber renunciado a explicar la fuerza de atracción, cada disciplina se dará como punto departida un hecho de este tipo, inexplicable y base de toda explicación. Algunos médicos,desde entonces, se han sentido autorizados por Newton para arropar con un lenguajemoderno el discurso vitalista. y hablar de una fuerza vital
sui generis
. Es este mismo papelel que llegaría a jugar en química la afinidad, fuerza de interacción específica, irreducible alas leyes del movimiento de masas.Los “verdaderos newtonianos” se indignan y afirman la universalidad del poderexplicativo de la gravitación. Pero es demasiado tarde. Es, desde entonces, newtoniano todolo que trata de sistemas de leyes, todo lo que reactiva los mitos de la armonía en dondepueden comunicarse el orden natural, el orden moral, social y político. El éxito newtonianoreúne desde ese momento los proyectos más diversos. Algunos filósofos románticos de lanaturaleza encuentran en el mundo newtoniano un universo encantado animado por lasfuerzas más diversas. Los físicos más .ortodoxos ven en ello un mundo mecánico ymatemático regulado por una fuerza universal. Para los positivistas es el éxito de unagestión.El resto es literatura --a menudo newtoniana: la armonía que reina en la sociedad delos astros, las antipatías y afinidades que producen la vida social de los compuestosquímicos. todos estos procesos ven sus efectos reproducidos, amplificados, en el universoasí rejuvenecido de las sociedades humanas.
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¿Qué hay de extraño en que se haya hablado de esta época como la edad de oro de laciencia?Todavía hoy, la ciencia newtoniana representa un éxito ejemplar. Los conceptosdinámicos que ha introducido constituyen una adquisición definitiva que ningunatransformación de la ciencia podrá ignorar. Sin embargo, la Edad de Oro de la ciencia
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