• Historia de los aviones • www.aeropinakes.com • Página 3 de 81 •
convenientes, soltó amarras y comenzó a rodar sobre la hierba.Los testigos juraron después, y no habría porqué no creerles,que el avión despegó del suelo unos palmos durante algunosmetros. Ader regresó a tierra plenamente satisfecho, apagó elmotor y se dispuso a cometer el error de su vida.Es habitual que el intento del
Eóle
(que así se llamaba el aviónde Ader) sea crudamente descalificado por los autoresmodernos, especialmente si no son franceses. El motor erademasiado pesado para la potencia que suministraba, laaerodinámica surrealista, y la gobernabilidad inexistente. Noobstante, el diseño habría podido evolucionar (era el año 1890,13 años antes del éxito de los Wright), si así lo hubiesedispuesto Ader. No hizo tal cosa. Dos años después, consiguióconvencer a varios altos oficiales y al mismísimo Ministro de laGuerra –en aquella época se tenía tendencia a llamar a ciertascosas por su nombre– para que subvencionaran una versiónmilitar y más potente de su aparato. Las especificaciones de velocidad, altura y capacidad de carga eran claramenteabsurdas. Ader trabajó como un mulo durante cinco años. El
Avión III
era más grande que su precedesor y tenía dos motores. Las alasde murciélago y la ausencia de controles de vuelo seguíanidénticos. Ingenuamente, Ader aceptó que la prueba de vuelooficial, en presencia de varios generales, se celebrase en unapista circular acondicionada en el campo militar de Satory,cerca de París, por lo que ni siquiera pudo mantenerse contrael viento, que soplaba fuerte aquel día. Ader encendió losmotores. Tras algo de traqueteo, un golpe de viento arrastró elaparato fuera de la pista, causándole un grave daño. Elinventor, felizmente, resultó ileso. Es probable que volara,aunque sin ningún control, durante unos metros, pues el motortenía la potencia necesaria. pero eso no le importó a ningunode los generales presentes. La idea original era realizar unascuantas pruebas en Satory y a continuación sobrevolar París,entre el seguro pasmo general, para llevar el avión a otroemplazamiento militar y de paso anunciar al mundo queFrancia poseía el arma aérea definitiva. La grave disparidadentre tan grandiosas expectativas y el pobre comportamientodel Avión III hizo que a los testigos les importase un bledo si elaparato había conseguido efectivamente o no despegar delsuelo. El programa se dió instantáneamente por cancelado. Esemismo año, a 5.000 kilómetros de allí, dos fabricantes de bicicletas comenzaban a interesarse en serio por las máquinas voladoras. Seis años después alcanzaron el éxito, pero con unmétodo muy distinto al de Clément Ader.
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. En este lacónicotelegrama Orville y Wilbur Wright informaban a su familia queestarían en casa para Navidad, y que habían permanecido 57segundos en el aire a una velocidad media de 31 mph (unos 46km/h). Es una muestra característica del estilo Wright, seco y directo. El primer avión que voló de manera efectiva había sidoconstruído en Dayton (Ohio, Estados Unidos) por doshermanos de austeras costumbres, en los ratos libres que lesdejaba su negocio de fabricación y reparación de bicicletas. Fueel 17 de diciembre de 1903 en Kitty Hawk, Carolina del Norte.La fecha ha quedado como fiesta mayor oficiosa de la aviación.Ese año había decenas de grupos trabajando en la fabricaciónde máquinas voladoras en todo el mundo, y en las dos décadasprecedentes se había avanzado mucho en la solución deproblemas prácticos relativos a los elementos que deberíatener un aeroplano –superficies de sustentación y de control,motor, hélices, materiales y tren de aterrizaje. Los Wright, porlo tanto, sabían la forma aproximada que debería tener suaeroplano, basada en buena parte en los trabajos con cometasde tamaño natural de Octave Chanute, gran recopilador y experimentador aeronáutico. También sabían que necesitaríanun motor con muy buena relación peso/potencia, hélices y algún sistema que permitiera al avión moverse sobre el terrenopara despegar y aterrizar. Eso era todo. Lo asombroso fue quedurante tres años Wilbur y Orville Wright diseñaron,experimentaron y fabricaron todas y cada una de las piezas desu aparato, incluyendo superficies de sustentación y decontrol del vuelo, motor, hélices y catapulta de despegue. Lohicieron todo con sus propias manos, contando con la ayuda dealgún experto mecánico y el valioso archivo de datosaeronáuticos recopilado por Chanute en la instituciónSmithsoniana, uno de los lugares donde el capitalismo lavabasus pecados ofreciendo instrucción gratuita e información decalidad a cualquiera que lo deseara; eso fue precisamente loque obtuvieron los Wright.Que el invento no hubiera tenido lugar en ninguno de loscentros de ingeniería de Francia, Inglaterra o Alemaniamostraba a las claras que las grandes politécnicas europeaseran ya monstruos obsoletos e incapaces de toda innovación.Igual que sucedería ochenta años después con el ordenadorpersonal, se demostró que los inventos que cambian el mundosuelen surgir de los garages, no de las universidades, y de losEstados Unidos, y no de Europa. Los Estados Unidos enaquellas fechas eran un país que, como suele decirse,flexionaba sus músculos. Poseía ya una hegemonía absoluta enel continente americano: tan solo un mes antes del primer vuelo en Kitty Hawk había arrebatado a Colombia el controldel Canal de Panamá por el hábil procedimiento de declarar elitsmo de Panamá estado independiente bajo la protecciónestadounidense. Su potencial industrial era ya el mayor delmundo. Ese mismo año de 1903 la fábrica de automóviles Fordempezaba a funcionar y el fordismo a competir con el bolchevismo, surgido también ese mismo año, como ideafuerza del siglo XX: ganó el fordismo.Para ser tan famosos representantes del mito del garage,precedidos por el ilustre ejemplo de T.A. Edison, los Wrightpusieron en juego en juego las características de la culturanorteamericana que más tarde difundiría el
Reader’s Digest
:tesón, constancia, creatividad, innovación, autoconfianza. Wilbur y Orville contaban también con un manejo adecuado dela información, un contacto directo con las últimas corrientes y el estado del arte de la cuestión, una prodigiosa habilidadmecánica, un equilibrio muy conseguido entre la teoría y lapráctica y un objetivo muy claro. El caso es que, a diferenciadel submarino, en que cada nación puede presentar uno o dosprecursores señeros, el invento del aeroplano es cosa de los Wright al ciento por ciento: diseñaron, construyeron, pusieronen vuelo y desarrollaron una máquina voladora. Cuando en1907 saltos rectos de unos pocos cientos de metros causabansensación en Europa, los Wights paseaban por el aire a placeren vuelos de más de media hora.Cada vez está más claro que los Wright obtuvieron éxito enlugar de fracaso, como les sucedió a todos sus rivales de laépoca, por la sencilla razón de que inventaron lo másimportante: el proceso de desarrollo de un avión. A la fecha,decenas de equipos trabajaban en la cuestión de la locomociónaérea en al menos media docena de países, incluyendo losEstados Unidos. Todos los intentos seguían la misma pauta: basándose en intuiciones teóricas inamovibles y en un arduotrabajo de mecánica de precisión, el inventor fabricaba unaeroplano y lo probaba por primera vez un día soleado, antenumeroso público y autoridades competentes.Indefectiblemente, el aparato no conseguía despegar del suelo, y si lo hacía era para regresar a tierra de mala manera. Los Wright realizaron centenares de ensayos de cada elemento desu aparato y de su avión en conjunto, realizando unaprogresión por ensayo y error que les permitió obtener unamáquina efectiva. El salto del 17 de diciembre de 1903 fue unpaso más en el proceso de desarrollo de la máquina voladora,no la única oportunidad de demostrar que un armatostefabricado con infinito esfuerzo durante años había dado en el blanco y había descubierto el secreto de la navegación aérea.En realidad, en 1903 era sólo cuestión de tiempo que alguiendespegara del suelo. Se puede arguir que el primer avión verdadero que voló (el Wright III) no lo hizo hasta 1905,cuando los dos hermanos desarrollaron por fin una máquinacapaz de mantenerse un tiempo razonablemente largo en elaire y lo más importante de todo, que podía virar y serconducida a voluntad del piloto, pudiendo regresar al punto departida. Eso era lo más difícil de todo. Aproximadamente en 1905, los Wright creyeron que ya teníanun aeroplano práctico y fiable, por lo que se fuerondesentendiendo de la tecnología y entrando en el terreno de las ventas y las relaciones públicas. En este campo no cosecharonmuchos éxitos. Su objetivo principal era vender su aparatocomo vehículo de reconocimiento aéreo al Ejército, a serposible el de su propio país, aunque no rechazaron sondeostentativos de Francia e Inglaterra. Al parecer, apenas intuyeronuna posible salida civil de su invento. El método de venta de
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muy buen libro