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DEL PELIGRO DE LA TÉCNICA A LA SALVACIÓN POR LA ÉTICA(From the danger of the technique to the salvation for the ethics)Juan Carlos Aguirre García
 RESUMEN:
El objetivo del presente ensayo es estudiar el problema de la técnica a la luz de lapropuesta de Martin Heidegger. En la sección 1, sintetizaré la posiciónheideggeriana de la naturaleza como disposición y depósito. En la sección 2,mostraré la concepción de técnica como
fatum 
y peligro. En la última sección,evaluaré la propuesta de Heidegger desde la perspectiva ética de Levinas yDussel. El trabajo trata de involucrar en la reflexión filosófica, problemáticasactuales que demandan del filósofo un pensamiento atento y crítico. Aunque lapropuesta de Levinas no será considerada en su plenitud, ella será presentadacomo provocación para aquellos que continúan pensando el problema del accesoal medio ambiente desde diversas aristas.
PALABRAS CLAVE:
Disposición, depósito,
tejné 
, peligro, salvación.
ABSTRACT:
It is the aim of this paper to study the problem of the technique by the light ofMartin Heidegger's proposal. In the section 1, I will summarize Heidegger’sposition about nature as disposition and deposit. In section 2, I will show theconception of the technique as
fatum 
and danger. In the last section, I will assessHeidegger’s proposal from ethical perspective of Levinas and Dussel. The worktries to involve in the philosophical reflection, current problems that demand fromthe philosopher an attentive and critical thought. Although the proposal of Levinaswon't be considered in its fullness, will be presented as provocation for those whocontinue thinking the problem from the access to the environment from diverseedges.
KEYWORDS:
Disposition, deposit,
tejné 
, danger, salvation.
Profesor del Departamento de filosofía de la Universidad del Cauca (jcaguirre@unicauca.edu.co)
 
 He aquí un mundo controlado al fin por larazón, un mundo empírico y realista,pragmático, un mundo donde el valorprioritario es la utilidad. Las tijeras sirvenpara cortar, el bolígrafo sirve para escribir.Desde los llamados útiles o utensilios, elcriterio de utilidad se ha hecho hoy extensivoa todo, aun a las cosas que parecían másalejadas o incluso más opuestas a dichoconcepto: el ocio sirve para reparar fuerzas,el juego sirve para descargar de manerainofensiva nuestra agresividad. ¿Para quésirve una camelia? (Cabodevilla, 1994: 23)
Los momentos actuales exigen de la reflexión filosófica una palabra pertinente quecontribuya a esclarecer sucesos, la más de las veces inadvertidos por quienes nosvemos atrapados por el dominio del instante. Nunca la filosofía ha sido meraespectadora de su época, siempre tiene algo que decir, da algo que pensar. Sinembargo, como toda obra humana, las respuestas del filósofo, inscritas en sutiempo, están sazonadas por inquietudes, circunstancias y urgencias muy propias.La trascendencia del pensamiento no alcanza al establecimiento de verdadeseternas e intemporales y, por ende, las respuestas que la historia guarda con celo,son puntales que sostienen la disciplina filosófica mas no eximen al filósofo de suresponsabilidad frente al mundo que le tocó habitar. Ante problemas nuevos, elfilósofo observa con calma sus raíces pero sabe que sólo la osada postura deldecir lo convierte en alguien vigente, necesario; por ello, pese al pragmatismo enel que la sociedad se desenvuelve, o debido a ello, la palabra del filósofo se tornafuente.Si algo caracteriza nuestra época es el acelerado cambio que se percibe en todoslos órdenes; cambios propiciados por el conocimiento científico acumulado y laposibilidad de usarlo en la transformación de materiales o la invención de
 
instrumentos. Cada día se registran más patentes que van desde simplesayudantes de cocina, hasta sofisticadas naves u ordenadores; entre cada uno deesos polos se halla una variedad de objetos, fórmulas, diseños que sólo imaginarladaría la sensación de infinitud. A este universo de posibilidades se suma lareducción en los costos, lo que hace posible que más personas tengan acceso alos artefactos tecnológicos, obviamente introducidos por gigantescas campañaspublicitarias que crean mes a mes nuevas necesidades, o las mismas pero conmás y mejores funciones. No es raro, entonces, hacer un inventario somero de losobjetos deudores de la tecnología que circundan nuestro espacio vital y encontrarque su influencia es tan marcada que nos aterraría el solo hecho de considerar sipodríamos vivir tan cómodos y felices sin aquellas cosas que poseemos.En este mundo donde todo sueño es posible, donde la investigación está centradaen la producción que, a simple vista, proporciona bienestar, ¿qué lugar ocupa elfilósofo? El párrafo inicial reivindicaba la voz del filósofo, pero ¿acaso no es unaidílica pretensión?, ¿suspiros profundos y atragantados del agonizante? El éxitode la ciencia y la tecnología ha merecido el aplauso y la tranquilidad de lasmayorías; obviamente, esto ha creado una esfera cientificista que intentahomologar todo discurso a ciencia. La filosofía no ha sido la excepción y lastendencias más radicales abogaban por una filosofía científica cuyo objetivo eraconstruir enunciados con sentido (en el reducido concepto de sentido comoreferencia directa a un hecho) o a servir de estructurador de las teorías científicas,renegando para ello de la lógica heredada y entronizando una lógica que ya no erasuya, la lógica que enseñan a los matemáticos. Todo lo que escape de esta modaes oscurantismo, pseudofilosofía, vaguedad. El filósofo hoy tiene una crisis deidentidad, tanto así que en los departamentos de filosofía se inscriben al programapersonas que no saben “a ciencia cierta” qué aprenderán, ni para qué.Esta larga introducción ha permitido abonar el terreno para lanzar la intención delpresente escrito, la cual no es más que la consideración de un fenómeno, la
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