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XVII LLL - 26 FEBRERO 2009 - Biblioteca Vaticana

XVII LLL - 26 FEBRERO 2009 - Biblioteca Vaticana

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Francisco Arriaga – Libres libros de a libra. 26 Feb. 20091
La Biblioteca Vaticana
Considerada actualmente como una de las principales bibliotecas del orbe –y quizá tambiénuna de las más extensas y antiguas- la Biblioteca Vaticana conoció en sus comienzos unahistoria tortuosa, llena de altibajos. Domenico Zanelli se dio a la tarea en 1857 de bosquejar suhistoria, lo que daría por fruto el libro titulado ‘La Biblioteca Vaticana dalla sua origine fino alpresente’ [La Biblioteca Vaticana desde su origen hasta el presente]. Aventurándose en los primeros años del cristianismo, nos permite asistir al desfile de lospontífices dedicados al establecimiento y fortalecimiento de la Biblioteca, que aunque similar en muchos aspectos a las actuales bibliotecas esparcidas por todo el mundo, tenía unapeculiar forma de estar constituida y conformada: la intención primigenia de la Biblioteca noconsistía en ser sólo un conglomerado de libros, archivo o almacén de escritos y nada más.Se pretendía conservar los libros canónicos, hagiográficos –especialmente martirologios- y losescritos de los primeros pontífices, con la finalidad de que los fieles del naciente cristianismopudiesen instruirse y educarse, y dilucidar cualquier duda. Entre las precursoras de laBiblioteca Vaticana puede citarse la Biblioteca de Jerusalén, iniciada y sostenida por Alejandrode Capadocia [o Alejandro de Jerusalén], quién murió mártir alrededor del año 250 bajo lapersecución emprendida por Decio contra los cristianos. Alejandro se trasladó a Jerusaléndonde en efecto, fundó una Biblioteca y una escuela, mismas que adquirieron rápidamentefama y renombre; ya esta Biblioteca mostraba cierto adelanto en las iniciales expectativas deuna Biblioteca Apostólica: además de contener escritos sacros o libros sagrados, Alejandro sedio a la reunión de distintas obras escritas por los ingenios más notables de su tiempo, aunqueno estuviesen relacionados directamente con el cristianismo. Otro insigne fundador de unabiblioteca magnífica –que se perdió en el siglo VII a manos de los sarracenos- fue Pánfilo deBerito [conocido también como Pánfilo de Beiruth, o como Pánfilo de Cesarea], martirizado enfebrero del 309.Descendiente de una familia ilustre, se dio a la producción de ‘copias fieles’ de las SagradasEscrituras, reuniendo una biblioteca que contó bajo sus cuidados con la increíble cantidad de30,000 volúmenes. Tenía por costumbre difundir entre los estudiantes cristianos copias de lasEscrituras, así como entre las mujeres piadosas a quienes encomendaba encarecidamente sulectura y estudio.Suele existir una confusión cuando se habla de la Biblioteca Vaticana como Biblioteca Apostólica Vaticana: se le ha llamado apostólica no porque haya sido directamente iniciadapor los apóstoles, sino porque los primeros pontífices se encargaron de reunir ejemplares de
 
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los Evangelios, de los libros del Antiguo Testamento, así como de las Cartas Apostólicas y las Actas de los mártires.Ya el papa Clemente I [el tercer sucesor de Pedro] mandó establecer siete notaríasdistribuidas en Roma, con la finalidad de registrar y conservar todos los martirios de loscristianos. Dicha práctica persistió hasta el pontificado de Antero [c. 325] y las Actas fueron‘depositadas en la iglesia’. El sucesor de Clemente sustituyó a los siete notarios por sietediáconos, quienes se dieron con mayor ahínco a la elaboración de las Actas y frecuentementeasistían a los cristianos a punto de ser martirizados, paliando con su sola presencia lastorturas a que eran condenados. A pesar del encono de las persecuciones de AlejandroSevero, Decio, Valeriano, Galerio, Diocleciano y Maximiano que buscaban acabar a una conlos cristianos y sus libros, la Biblioteca –entonces constituida principalmente por obras de lospontífices, de los primeros Padres de la Iglesia y decretos conciliares- se mantuvo hasta ciertopunto intacta, permitiendo que ya Silvestre I [c.270 - c. 335, y primer papa que no murió siendomártir y primer canonizado que no sufrió martirio] realizase el primer inventario de laBiblioteca, y que su sucesor, Julio I [muerto el 12 de abril del 352], fuese quien estableciera lainvestidura de ‘Notario Apostólico’, cuya función principal consistía en la búsqueda de todoescrito relacionado con la religión cristiana, y fungía también como censor llegado el caso:todo escrito recopilado era sometido a su juicio, y si se consideraba conveniente después sedepositaba en el ‘archivo’, o ‘scrinio’, directo precursor de la Biblioteca Apostólica Vaticana.Sería Hilario [muerto el 26 de febrero del 468] quien fundaría las dos bibliotecas de Letrándonde fueron colocados ‘
tutti gli scrìtti appartenenti alla Chiesa romana, le lettere dei Sommi Pontefici, i decreti e gli alti dei Concili, le opere dei Padri, le sentenze pronunciale contro gli eretici e le loro ritrattazioni 
’ [‘todos los escritos referentes a la Iglesia romana, las cartas de losSumos Pontífices, los decretos y actas de los Concilios, las obras de los Padres, lassentencias pronunciadas contra los herejes y sus retractaciones’] y quien por vez primeraestablece que dichas bibliotecas estarían sometidas ‘e tutte ad uso comune de' fedeli‘ [deltodo al uso común de los fieles].Ya entonces [según testimonios de Jerónimo, y Eusebio de Cesarea] ‘de todas partes delmundo Cristiano se recurría a la Biblioteca Pontificia, cuando era menester disipar algunaduda, explicar algún canon, o corregir textos corruptos y usados sin aprobación contra ladisciplina eclesiástica’ [da tutte parte del mondo Cristiano si avea ricorso alla BibliotecaPontificia, quando era mestieri sciogliere qualche dubbio, spiegare qualche canone, ocorreggere testi corrotti e usi daprovati contro la eclesiástica disciplina]. Asunto grave para laIglesia, la corrupción deliberada de textos y libros sagrados mereció de Gelasio I severísimassentencias, ya que continuamente llegaban escritos y libros a la Santa Sede plagados deexageraciones o en franca contraposición a la verdad, estableciendo rotundamente en el año

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