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Elementos básicos para un rechazo de la sensación

Elementos básicos para un rechazo de la sensación

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01/19/2014

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 Apuntes en torno al rechazo de la noción de sensación.
De entrada y frente a toda una larga tradición que ha hecho de la sensación una nociónevidente de suyo, la sensación entendida como “sensación bruta” o dato absoluto –unaespecie de “en sí” mental de dimensiones “microscópicas”- no es –como sostiene la psicología de la forma- sino un constructo teórico. Expresado en términos positivistas,no es constatable empíricamente. Lo que se da, el fenómeno, es siempre un objeto conun cierto grado de estructuración, es decir portador de un sentido, o mejor aún: larevelación sensorial del sentido, sentido encarnado. No existen átomos psíquicos comoalgo ajeno a las formas sensibles primigenias en las que el mundo se manifiesta. Lacomplejidad de lo sensible pertenece al mundo interpretado.***La inexpresabilidad de lo sensible, lo limitadísimo del lenguaje para reflejar lasdiferencias sutiles, infinitesimales, del complejo mundo de las sensaciones –algo quetambién sucede en el mundo de los sentimientos-, no supone ningún argumento encontra del carácter estructural de lo sensible. La esfera del sentido desborda a la de lassignificaciones, se trata de una categoría de orden superior.***Una prueba de la naturaleza inteligible de la sensación es su repetibilidad. El hecho deque una misma “sensaciónsea en principio infinitamente repetible apunta a sudeterminabilidad, a su idealidad. Entiéndase bien que no se trata de una cuestión dehecho, es decir: de que haya o no haya dos “sensaciones idénticas” (o de que en algúnmomento del tiempo pueda darse una identidad perfecta), sino de la posibilidad de pensar que ello pueda ser, de su no-contradictoriedad lógica. Es verdad que la infinitavariedad y riqueza de los sensible roza la individualidad absoluta, lo inefable, mas sin jamás traspasarla. Algo que habla a favor de esta tesis es la dificultad a la que siemprese ha visto abocada la filosofía para establecer un
 principium individuationis
- ¿lamateria? , ¿qué materia?, ¿el espacio?, ¿el tiempo?, ¿la sustancia?, ¿las relaciones?, ¿elyo?, ¿el número? … ¿Pero no se debería comenzar por mostrar que hay individuos? ¿Esacaso más evidente que existen los individuos, mientras que los universales requeriríande argumentación? ¿No resulta por el contrario evidente, que desde los niveles más primitivos de la conciencia nos encontramos ya en la determinación, en la experienciadel sentido? Al fin y al cabo, cuando el científico mide sensaciones en su laboratorio,¿no las esreduciendo a un universal cuantificable? La sensacn sonoracorrespondiente a un “la” 440 Hz es siempre la misma. El mismo objeto sonoro fijadoen un soporte digital puede ser repetido una infinidad de veces. A decir verdad cada percepción del mismo objeto sensible descubrirá nuevas facetas en el mismo. Lamemoria y los desplazamientos atencionales harán microfluctuar la materia sonora -o lade los objetos pertenecientes a otras esferas de la sensibilidad- de tal modo que nuestraexperiencia nunca será idéntica –, aunque es difícil averiguar a veces que es lo que havariado. ¿Pero qué es lo que ha variado aquí? ¿La materia sensible como tal?, ¿laatención?, ¿el sentido con que percibimos?...***
1
 
El espesor semántico de lo sensible es otra prueba de la inexistencia de datos sensibles puros: no existe un individuo “rojo” –un matiz, un átomo cromático”- como tal
en
laconciencia, sino tal o cual fenómeno de rojo como cualidad integrada en una totalidad perceptiva compleja y en la que tanto nuestra experiencia vivida como la contextura peculiar del objeto portador hacen posible que el fenómeno se muestre en su plenitud: loque vivimos al percibir el rojo de la alfombra no es un individuo puro de la especie“rojo”, sino “el rojo lanudo de esta alfombra”; del mismo modo lo que percibimos no esun azul puro, sino el “azul acuoso” de la piscina (Sartre). Fusión de campos, confluenciade sentidos en una unidad, riqueza desbordante de la materia.***En el caso de los colores y los sonidos la dependencia funcional entre momentos
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 -esconstitutivamente imposible el que se de un color sin extensión, como es imposible unsonido sin un mínimo de duración-, es un argumento más de la inexistencia de unelemento diferenciado (la supuesta
hyle
como contenido
real 
temporal de la conciencia)del momento de color extenso que aparece indisolublemente ligado a la extensión y quees lo que realmente aparece ante nosotros. No cabe hablar de sensación de modo dualcomo dos entidades diferenciadas: cualidades sensoriales (por ejemplo el campocromático como puro espectáculo de color y formas con independencia de su carácter objetivante- datos interpretados, objetivos, potencialmente repetibles) y sensaciones brutas (datos hiléticos, contenidos de conciencia, temporalidad, individualidad absoluta,efímeros e irrepetibles). Por la misma razón todo intento de encontrar una mediaciónentre ambos sentidos de “sensación” está condenado al fracaso.***En la base de la asunción de las sensaciones se encuentra una concepción dualista de la percepción: la idea de un material psíquico carente aún de organización y sobre el cualactuaría la espontaneidad de la conciencia constituyendo sintéticamente el objeto. Elanálisis de esa espontaneidad que es la subjetividad es un arduo trabajo desarrollado por el idealismo y que culmina con la fenomenología trascendental de Husserl –una formade idealismo. Sin embargo, los múltiples experimentos empíricos (y fenomenológicos)desarrollados por la psicología de la forma (Wertheimer, Köhler, Koffka, Lewin,…),han mostrado convincentemente que la organización es un dato originario, por lo que noes posible –salvo de un modo especulativo- constatar un nivel previo en el cualaparecería esa supuesta materia bruta que la tradición tanto empirista como idealistahan asignado como propia de la sensibilidad.***Pero aún suponiendo que el dualismo tal como se presenta por ejemplo en la
Crítica dela Razón Pura
fuese correcto, quedaría por explicar el misterio del origen de lassensaciones. El modo como la “cosa en sí” afecta nuestro cuerpo –lo cual conlleva por cierto hacer un uso categorial ilícito- queda por principio condenado al misterio. En el
1
En el caso de las sensaciones corporales la vinculación entre momentos plantea un problemafenomenológico interesante: ¿en qué se diferencia el espacio que constituye nuestro intracuerpo delespacio visual o auditivo? Del mismo modo que no es posible percibir un color sin extensión, todasnuestras impresiones táctiles también se constituyen espacialmente, ¿pero qué tipo de legalidades son lasque operan en tan sutil espacio?2
 
caso del idealismo absoluto - y yo diría también que en el idealismo de Husserl-, loúnico que cabe decir es que las sensaciones emanan pasivamente de la conciencia, contoda la carga metafísica que ello conlleva (identificación de la subjetividad con elabsoluto, - con Dios, solipsismo).***Con todo, la principal dificultad del dualismo radica a mi entender en lo siguiente: alsuponer un estrato sensible –constituido por “sensaciones puras”- carente deorganización y sobre cuyos cúmulos actuarían las funciones sintéticas de la conciencia,no se entiende de ningún modo el porqué dado tal cúmulo “x” carente de unidad, desentido (ya que el dar sentido es un “rendimiento” de la conciencia), de “estructura”,…,se constituye un objeto determinado con tales y cuales determinaciones,…, porqué unoy no otro cualquiera. Sólo si se admite que las sensaciones
en sí mismas
ya poseen uncierto grado de organización, son
ellas mismas
determinación, sería posible dar unaexplicación de la conciencia sensible sin recurrir a la magia. Pero ello es evidentementecontradictorio con la noción de sensación pura. Dicho de otro modo: la sensación comoun dato puro irreductible hace imposible la comprensión de la relación sensibilidad-entendimiento.***En el concepto de “Erfüllung” (“cumplimiento”, “plenificación” o “impleción), hay unequívoco en el que se esconden una vez más las oscuridades del dualismo. Si bien escierto, que a medida que voy experimentando un objeto –es decir: se me van dandodiversas perspectivas y variaciones del mismo- su sentido encuentra concreción y se vahaciendo más pleno –, en absoluto se trata aquí meramente de una plenificación deorden sensible - o dicho de otro modo: no se trata tan sólo de un proceso a nivelnoético-, sino s bien de una plenificacn de sentido: lo que vaa son lasdeterminaciones del objeto (manteniéndose un cleo de identidad), que se vaenriqueciendo con nuevos detalles inesperados, con nueva luz; concretando
ad infinitum
su horizonte interno. La experiencia de plenificación tiene una doble dimensión: noéticay noemática. Esto es algo en lo que Husserl probablemente estaría de acuerdo. Sinembargo, a veces parece como si el escorzamiento del objeto consistiese en un puroaflujo sensible, sin reparar en el
cambio significativo
que implica el percibir desde unanueva perspectiva o el contemplar el objeto en un orden de relaciones diferente (por ejemplo una variación de luz). Parece como si el “molde ‘sentido’ ” permaneciese,variando tan sólo el “relleno”, lo cual no es descriptivamente cierto.***¿Pero qué es
eso
que rellena el sentido? Dado que es “algoontogicamentediferenciado del sentido en el cual - por expresarlo de algún modo- “se inocula”, ¿enqué consiste entonces? Si sentido equivale a determinación, aquello que no es sentidoserá su contrario: la
 pura indeterminación
. Y no obstante, no confundimos lassensaciones corporales con las auditivas, ni una sensación del tono “do” con la del tono“re”, etc. ¿Y cómo llamar a una realidad tan compleja como un tono una sensaciónsimple cuando la pura escucha revela cuanto menos los siguientes momentos: evolucióndinámico temporal, intensidad, timbre o colorido, posición espacial?
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