Read without ads and support Scribd by becoming a Scribd Premium Reader.
 
SECCION SEGUNDA
ACADEMIAS
Academias de Medicina.
Estos Cuerpos docentes , como
reunión de personas dedicadas al estudio y perfecciona-
miento de las diversas ramas de la ciencia médica , han su-frido variadas reformas en la parte concerniente á su orga-nización y atribuciones en la vida del Estado.
Creadas por el Real decreto de 18 de Agosto de 1830, con
el dictado de Academias de Medicina y Cirugía, fueron es-
tablecidas en diversas regiones de la Península para satisfa-
cer las necesidades sanitarias , y todas con idéntica compe-
tencia.
Su objeto , pues, era complejo ; no sólo se circunscribían
sus funciones á deliberar y resolver consultas en todos los
litigios médico-legales , ó causas civiles, económicas ó admi-
nistrativas, sino que también desempeñaban el alto servicio
de la policía médico-sanitaria, debiendo ser oídas en la cons-
trucción de hospitales, lazaretos, hospicios, cárceles, mata-deros, cementerios , puertos, canales, teatros, iglesias, etc.,
desecación de pantanos y lagunas y situación de estableci-
mientos incómodos, insalubres
y
peligrosos, en una palabra,
por su objeto y por la composición de las Academias esta-blecidas por el Real decreto antedicho, publicado por Real
cédula de 31 de Enero de 1831, venían á constituir verdade-
ras Juntas de Sanidad, y, por consiguiente, formaban parte
de la rama más importante de la Administración pública.
Publicado después el Reglamento de las Subdelegaciones
 
— 90 —
de Sanidad, se dispuso que, con preferencia á los demás fa-
cultativos, se nombrasen Subdelegados á los académicos
numerarios de la respectiva Academia regional ó de distrito,disposición que la ley de Sanidad no tuvo presente, por cuyo
motivo no se dió á los preceptos del Reglamento de 1848 elexacto y debido cumplimiento.
La Real Academia de Medicina de Madrid no aparece con
este carácter, hasta que el Real decreto de 28 de Abril de 1861
aprobó su Reglamento orgánico, que ha sido sustituido y
derogado por el vigente de 21 de Noviembre de 1876, apro-
batorio de sus estatutos.
a)
Real Academia de Medicina de Madrid.—El
decreto
de 25 de Abril de 1870 encomendó las dependencias de las
Academias al Ministerio de Fomento, y, por consiguiente, á la
Dirección de Instrucción pública, toda vez que, por su carác-
ter docente, la de Madrid y las establecidas en los distritos,
según se dispone en el art. 1.° del Real decreto de 1876, ayu-
dan al adelantamiento, cultivo y propagación de las ciencias
médicas, y- basta sólo esta enumeración de atribuciones para
considerarla completamente separada de los organismos óCorporaciones de la Administración que ejercen funciones
sanitarias.
Pero, no tan sólo son la encarnación del progreso mo-
ral é intelectual de la ciencia, sino que también ejercen
funciones consultivas en todas las importantes ramas en que
se dividen sus secciones. Así, pues, auxilia al Gobierno con
sus dictámenes en todo lo referente á la salud pública,
examen y estudio médico de las aguas minerales y medica-
mentos nuevos y secretos, y, últimamente, resuelve las cues-
tiones de Medicina forense que los Tribunales superiores y
las Audiencias le consulten.
Este es el punto más importante para nuestro objeto,
toda vez que sus dictámenes médico legales están sometidos
á los preceptos de las leyes de enjuiciar, y que en su lugar
oportuno examinaremos.
La Real Academia de Medicina, por la elevación de sus
fines, no puede ser consultada sino por los Tribunales su-
periores y por las Audiencias.
 
91
Este precepto del art. 1.
0
, núm. 11 de sus Estatutos es elque marca la competencia de la de la capital de la Nación yde las de distrito.
La primera, por consiguiente, resuelve las consultas de
los Tribunales y Consejos Supremos—el de Justicia, que esel único que, como verdadero y único Tribunal, ostenta este
carácter,—Consejo de Estado y Supremo de Guerra y Marina,
Audiencias territoriales en los asuntos civiles y Salas de lo
criminal de las mismas en las causas que afectan al ordenpenal. Las 'demás Audiencias p
r
ovinciales y Juzgados de
primera, instancia é instrucción acudirán á la respectiva del
distrito, si la hubiese, pero oyendo previamente á los Médicos
forenses ó auxiliares de la Administración de justicia.A este efecto, sirven de precedente jurídico obstativo de
que las Autoridades y Tribunales acudan con multitud de
consultas á las Academias, las Reales órdenes de 20 de Ju-
nio y 16 de Septiembre de 1863. La primera dispuso que los
Jueces de primera instancia solamente acudan á las Acade-
mias de Medicina para asuntos consultivos, después de haber
emitido su dictamen el Médico forense y cualquiera otro
facultativo que hayan estimado conveniente hacer interve-
nir; y, además de esto, que en el caso de necesidad del au-
xilio de sus luces, se reclamen por conducto del regente de
la Audiencia del distrito á que el Juzgado y la Academia
corresponden.
La de 16 de Septiembre de 1863 repite sustancialmente la
anterior, pero con determinación prefija: primero, que, por
punto general, se reservan los dictámenes de la Real Aca-
demia de Medicina y Cirugía de Madrid para las cuestionesmédico-legales, promovidas en asuntos que penden de la re-
solución de las Audiencias y Tribunales de justicia; y se-
gundo, que si en algún caso necesitasen los Jueces de pri-
mera instancia oir á dicha Real Academia ú otras de las
provinciales, pueden hacerlo, pero después de haber consul-tado á un cuerpo compuesto de Médicos forenses, de profe-
sores nombrados al efecto ú otra Corporación legalmente
establecida.
Las dos citadas disposiciones, como hemos dicho, son el
Search History:
Searching...
Result 00 of 00
00 results for result for
  • p.
  • More From This User

    Notes
    Load more