Padre.
¡Tres semanas! Debieras haberlo ahorrado durante tres años.
Juan.
Seguiré ahorrando. Ahora déme mi herencia y la duplicaré muy pronto—ymientras tanto lo pasaré muy bien.
Padre.
No debiera hacerlo, pero...muy bien.
(Toma un nuevo rollo.)
Escribiré cuál estu parte y luego puedes llevar el rollo a mi escriba para que te entregue tu dinero.
(Cuando termina entrega el rollo a Juan.)
Ahí lo tienes, pero ten mucho cuidado con él, para que no se pierda.
Juan.
¡Oh, muchas gracias! Ud. No se arrepentirá de lo que ha hecho. Venga, lemostraré estos anuncios de viaje y luego iré a comprar un carro nuevo.
(Ambos salen.)
Himno: “Abrigadas y salvas en el redil” HA, 125, u otro coro que se aplique.PARTE II(Juan entra llevando su equipaje, golpea en la puerta de una casa de huéspedes. Unacriada acude abrir.)
Criada.
¿Qué se le ofrece?
Juan.
(mira detrás de ella hacia el interior del cuarto).
¡Hola! ¡Soy Juan! Quieroalquilar el departamento más grande y con más ventanas.
Criada.
Entre.
(Juan entra.)
Tenemos un departamento grande con vista al río.
(Entran dos hombres y se sientan junto a una mesa. Mientras comienzan a jugar cuchichean y escuchan con atención.)
Es un departamento grande, muy bien decoradoy capaz de acomodar hasta a cien personas. Le costará ciento ochenta siclos al mes. El primer pago es por adelantado.
(Extiende la mano).
Juan.
¡Pero eso es más caro que lo que cobran en la Posada Real!
Criada.
Pero Ud. Quiere lo mejor.
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