""Es como si hubiera visto la cara del mismo demonio", comenta la integrante de ElCau que logró capturar a Ángel, un perro del que no resulta fácil contar su historiasin sentir verdaderos escalofríos o sin derramar una sola lágrima. Con tan solo unaño de edad, tiene heridas profundas en el cuello, problemas en uno de sus ojos,un hueso roto, tendones desgarrados y secuelas psicológicas y físicas que ledurarán toda su vida.Y lo peor de todo es que esto no ha sido a consecuencia de un atropello o unaccidente, sino por la intervención humana, "por la mano negra de un humano",inciden con ironía desde la protectora vinarocense El Cau.A Ángel intentaron ahorcarle y, tras conseguir escapar de una muerte lenta y cruel,deambuló por las calles del municipio vecino de Benicarló con un alambre en elcuello que, día a día, le iba estrangulando poco a poco. La gente de la protectorafue alertada de las condiciones lamentables en las que se encontraba Ángeldespués de permanecer unos días agonizando ante la mirada de muchas personas,con la cabeza totalmente hinchada a causa de la presión del alambre en su cuellosin que estas, según explican desde la protectora, "movieran ni un dedo porsalvarle". Lo encontraron sin fuerzas. ¿Hay derecho a esto? ¿Qué clase de personashay en este mundo? Desde El Cau cuestionan la utilización del concepto "animal".Una auténtica salvajada Y es que hay personas que merecen llamarse,directamente, "salvajes".
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