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Pizarro y almagro

Pizarro y almagro

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relacion entre almagro y pizarro en panama y el peru
relacion entre almagro y pizarro en panama y el peru

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11/26/2013

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PIZARRO VS ALMAGRO.AMIGOS/SOCIOS/ ENEMIGOS
Cuando Francisco Pizarro y Diego de Almagro desembarcaron en el Perú y conocieron la discordia entreHuáscar y Atahuallpa, ellos también llevaban los gérmenes de su enfrentamiento fatal. La disputa por el poder lossepararía, los arrebataría, los llevaría al aniquilamientorecíproco. Los socios de la conquista se transformaron enenemigos. Los llevaría al desconocimiento de contratos ya la ruptura de los juramentos de ayuda mutua solemnizados con la comunión de una misma hostia.La historia peruana tradicional, que a menudo desbarranca en la hagiografía, ha prefabricado un FranciscoPizarro bueno y un Diego de Almagro malo. Un Pizarroleal, honesto, fraterno. Un Almagro resentido, torvo, envidioso de la gloria ajena.Tiempo es que caigan las estatuas apócrifas. Sin convertir la historia en un tribunal manipulado por el pensamiento maniqueo; sin incurrir en la subjetividad delos hispanófilos y de los adversarios de la España de laconquista, examinemos los hechos de Francisco Pizarroy Diego de Almagro. Los hechos, sólo los hechos; no laspasiones desbordadas de los bandos. "Es justo escribirsus costumbres y calidades comparándolos entre sí, comohace Plutarco cuando escribe los hechos de dos capitanesque tienen alguna semejanza" sentencia Agustín de Zarate que les conoció.Pasemos por alto los detalles del origen familiar deestos españoles porque la humildad del entorno social deambos, y su movilidad social, más bien los enaltece. Laconquista del Perú y el Nuevo Mundo fue, en general, hazaña de expósitos, bastardos, judíos conversos, y margi-
 
82 MARIO CASTRO ARENAS
nales de condición diversa; incorporados con honores alsistema de poder del sigloXVI,que instituyó una noblessede epée.Francisco Pizarro llegó a América, específicamente ala isla Española, con el Comendador Nicolás de Ovando;luego se alistó en la expedición al mando de Alonso de Ojeda. Con Juan de la Cosa y Américo Vespucio. Ojeda arribóen 1499 a las islas Trinidad y Curacao y la costa de Surinam, observando, a
lo
lejos, las casas indígenas de palafitosde la región bautizada como Venezuela. En 1502 continuóviajando con Juan de Vergara y García de Ocampo, recorriendo el golfo de Paria y las costas de la Boca del Dragón,donde se fundó el pueblo de Santa Cruz.
Alvarez Rubiano
Pablo, Contribución al estudio de la
personalidad
de
Pedrarias
Dávila.
Posteriormente, Ojeda recibió la merced de la conquista del territorio comprendido entre el Cabo de Vela y el
Golfo de Urabá.
Real Cédula de 15
de junio
de
1510.
Archivo
de
Indias.
Indiferente
general
Registros
139-1-3, fol.34.
La estada en la Española (Santo Domingo) fue la primera experiencia americana de Francisco Pizarro. La experiencia lo vinculó al sistema de explotación colonial dela Española que oprimió cruelmente la población indígena hasta llevarla a su desaparición. Antes de embarcarse aTierra Firme, la rivalidad de Alonso de Ojeda y Diego deNicuesa le enfrentó a la infraternidad rampante de estoscapitanes españoles, que se enredaron en rencillas intrascendentes, antes de hacerse a la mar.Sin embargo, Pizarro advirtió que las desavenenciaspersonales podían superarse cuando se presentaban situaciones de riesgo para la integridad física del rival y mediaba la solidaridad en la desdicha. Fue testigo de cómoDiego de Nicuesa, posponiendo rencores, prestó auxilio aOjeda en el Golfo de Urabá donde este infortunado capitán afrontó duras guazábaras con los feroces yurbacos queuntaban la punta de sus flechas con hierbas ponzoñosas.Víctima de las flechas de los yurbacos fue el reputado eos-
 
PANAMÁ
V
PERÚ EN EL SIGLO XVI
83
mógraf
o
Juan de la Cosa, miembro principal de la expedición de Ojeda. Cercado por los yurbacos, Ojeda abandonóla villa de San Sebastián arrastrándose en la noche, prometiendo regresar con ayuda. Dejó a Pizarro como teniente su primera experiencia de mando—, con la consignade permanecer cincuenta días allí mientras buscaba a susocio, el bachiller Martín Fernández de Enciso, que zarpódespués de la salida del primer grupo de expedicionariosavecindados en la Española.El nombre del mártir cristiano de la villa ilustra lacondición crítica de Pizarro y sus compañeros. Se agotaron las provisiones en la villa y las flechas les impedíansalir en busca de alimentos. Pizarro conoció desde niñolas cornadas del hambre. Pero en la condición en que es^tuvo en San Sebastián, debía quedarse al mando hasta elretorno de Ojeda. Fernández de Oviedo relata historiasde canibalismo de cadáveres insepultos de españoles yde indios. Muchos
de
los que comieron carne humana envenenada perecieron. Como Ojeda nunca regresó, en losprimeros días de setiembre de 1510, Pizarro y su famélicatropa abandonaron San Sebastián entre gallos y medianoche.Después de soportar recias penalidades, consiguieron embarcarse en los navios que anclaron a la entradadel golfo. En una nave iba como capitán un tal Valenzuela,que naufragó y pereció con todos sus hombres, a consecuencias de los coletazos de una descomunal ballena, según la fantástica versión de Gomara. Pizarro remontó elnaufragio y siguió viaje a Cartagena, donde se reunió conel Bachiller Enciso.Estas primeras experiencias en tierra americanamostraron podríamos decir la vertiente noble y heroica dela personalidad de Pizarro. Empero, la experiencia en elDarién y, sobre todo, la conquista del imperio incaico revelaron el predominante lado oscuro de su personalidad.En verdad, su alma escondió deslealtad, engaño, codicia, carencia de escrúpulos para incumplir compromisos

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