• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
 
El concepto de la mujer como un ser inferior -si bien no es universal- sí ha prevalecido en muchas culturas a lo largo de lossiglos. En 1891 la encíclica Rerum novarum del Papa católico León XIII señalaba que, “por naturaleza, la mujer está hechapara el trabajo del hogar, y es el que se adapta mejor para preservar su modestia y para promover la buena educación delos hijos y el bienestar de la familia”. En muchos países del mundo, incluyendo uno tan supuestamente avanzado comoInglaterra, la mujer no tenía derecho a la propiedad a fines del siglo XIX y principios del XX. Aun cuando heredara bienes desu padre, en el momento del matrimonio todos pasaban a ser de su marido. Si por alguna razón se registraba un divorcio, lapropiedad quedaba de forma permanente en manos del esposo.En la Grecia clásica y en la Roma republicana, sociedades que en la antigüedad se distinguían por tener sistemasdemocráticos, las mujeres no tenían derecho a votar o a participar en los asuntos de la comunidad. Con el restablecimientode los sistemas democráticos en Estados Unidos y Europa occidental a fines del XVIII y principios del XIX, se mantuvo elcriterio de que el sufragio era un privilegio masculino. En contra del voto de la mujer siempre se esgrimían los mismosargumentos: Dios había hecho a las mujeres distintas de los hombres; ellas no tenían la inteligencia, la preparación o lavocación para votar; el voto tendría un efecto negativo en su función como madres y esposas.El primer país que le dio el voto a la mujer en elecciones nacionales fue Nueva Zelanda en 1893. Le siguieron Australia en1902, Finlandia en 1906 y Noruega en 1913. El Reino Unido lo hizo (aunque en un principio sólo a las mayores de 30 años)en 1918 y los Estados Unidos en 1920. Francia no le concedió el voto a la mujer sino hasta después de la Segunda GuerraMundial. México lo hizo en 1953 y Suiza en 1971. En muchos países, particularmente los árabes, se sigue negando a lasmujeres el derecho al sufragio.A simple vista parecería que en México ha quedado atrás el debate sobre el voto femenino. Las mujeres no sólo ejercen elderecho al sufragio de manera masiva sino que con frecuencia se convierten en dirigentes políticas.En muchas comunidades indígenas, sin embargo, se le sigue negando a la mujer el derecho a participar en los procesos deelección de sus gobernantes locales. Algunos grupos supuestamente progresistas argumentan que estas prácticas debenaceptarse porque son parte de unos usos y costumbres que se han preservado desde hace siglos. No se percatan de queeste razonamiento es fundamentalmente el mismo que durante siglos mantuvieron los conservadores que se negaban adarle el voto a las mujeres.El voto no es un derecho secundario o incidental por el que no valga la pena preocuparse. La libre y secreta elección de losgobernantes es un derecho fundamental para darle legitimidad a un Gobierno de cualquier nivel. Negárselo a una personapor ser mujer, o por ser mujer indígena, es una de las peores violaciones a que se pueden realizar contra los derechosindividuales.Qué bueno que toda la clase política mexicana está festejando hoy el cincuentenario de un logro político que, aunquevalioso, llegó tardíamente a nuestro país. No permitamos que se ensucie la celebración aceptando que se despoje de esederecho a las mujeres más desfavorecidas, más olvidadas, de nuestra sociedad.“¡Que lo repita! ¡Que lo repita!”, era el grito estruendoso de más de 20 mil mujeres congregadas en el Parque 18 de Marzode la Ciudad de México el 6 de abril de 1952, para demandar y comprometer al candidato presidencial Adolfo Ruiz Cortinesa que cumpliera con su promesa de plasmar en la Constitución el derecho de las mexicanas a votar y ser electas.Ruiz Cortines repitió su compromiso y la algarabía femenina se apoderó del lugar, recuerda 51 años después doña CarlotaGarrido, una de las mujeres sufragistas del entonces joven Partido Revolucionario Institucional (PRI), que se movilizaron por concretar una añeja demanda feminista que databa de finales del siglo XIX.Un año después de ese histórico mitin, el 17 de octubre de 1953, Ruiz Cortines --ya como presidente-- cumplió su palabra ypromulgó las reformas constitucionales que otorgaron el voto a las mujeres en el ámbito federal. Se cumplía así un sueño,se consumaba una lucha y comenzaba otra que aún no ve final: la pelea por la ciudadanía plena de las mexicanas.CAMBIO GRADUALA 50 años de haber conquistado el derecho al voto femenino, las sufragistas consideran que en la actualidad se ha idocerrando la brecha de las diferencias entre los hombres y las mujeres. Sin embargo, advierten que aún prevalece elmachismo y que la plena equidad entre los sexos se dará “poco a poco”.“Los señores todavía nos tienen un poco atadas. Los varones aún no se familiarizan” con la mayor presencia de las mujeresen política, advierte Livia Fernández, de 86 años de edad, y quien para caminar requiere ahora de una andadera.De cabello rizado y completamente blanco, doña Livia rememora los años de lucha como participante en la sección femenildel PRI a fines de los años 40 y principios de la década de los 50.
 
A pesar de la conquista del voto para las mexicanas y de que actualmente hay cuotas de representación femenina en elPoder Legislativo --lo que ha permitido mayor presencia de mujeres en cargos de elección--, Livia Fernández dice no estar satisfecha con los derechos alcanzados por la población femenina.“Falta fuerza para que las mujeres nos pongamos contra los señores que son los que nos tapan el paso. Las mujeressomos más capaces y estamos más preparadas que los varones, eso les da miedo. Hay diputados que no sirven paranada”, afirma con toda lucidez esta licenciada en Economía nacida en el puerto de Veracruz el 14 de junio de 1917.DEMOCRACIA EN LA CASA Y EL TRABAJOPara Margarita García Flores --quien a sus mozos 18 años fue directora de la Sección Femenil del PRI en los momentos dela conquista del derecho a votar y ser electas-- el ejercicio del sufragio femenino “ha ayudado a que haya más democraciaen la familia y el trabajo”.Sostiene que hoy el trabajo doméstico de las mujeres es más valorado y que en el ámbito laboral “ahora somos jefas”.“Antes no pasábamos de ser la ‘sub’. En las universidades somos el 50 por ciento de estudiantes. ¡Qué no hubiera dado Sor Juana Inés de la Cruz por vivir esa realidad!”, exclama Margarita García, con 68 años a cuestas y quien ha sido diputadafederal por Nuevo León en dos ocasiones.Nacida en el seno de una familia “muy revolucionaria” en la que su madre y su abuela participaron en los clubes liberalesque prepararon el camino para el movimiento armado de 1910, Margarita --de lento caminar y cabello entintado de negro--advierte que así como los hombres “se entronizaron en el poder”, las mujeres “también lo vamos a hacer pero poco a poco”.Al igual que doña Livia Fernández, la ex dirigente femenil del PRI considera que “falta mucho” para que hombres y mujeresvivan en plena equidad de condiciones y oportunidades, aunque confía en que esa conquista será gradual.Más optimista, Carlota Garrido, periodista de 89 años y quien desde el antiguo Partido Nacional Revolucionario (el abuelodel PRI) escribió artículos en defensa de los derechos femeninos, exclama: “Si nosotras gobernamos nuestras casas, ¿quéacaso no podemos gobernar el país?”.EDUCACION, LA CLAVEDe cara al porvenir y con el orgullo por recibir este jueves en el Senado una medalla por su participación en la luchasufragista, Livia Fernández “azuza” a las mujeres jóvenes: “Que no se dejen mandar por los hombres, que luchen por susderechos y que demuestren sus capacidades”.En tanto, doña Carlota Garrido, originaria de Tabasco y licenciada en periodismo por la Universidad Obrera, lo tiene claro:sin una educación que fomente desde las escuelas la cooperación entre los sexos, difícilmente se erradicará el machismo.La también maestra normalista y cuyo mayor sueño fue llegar a ser ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,en donde desempeñó diversas funciones durante 31 años, está segura de que sólo la educación desde las instituciones y elhogar a las y los niños, y el impulso a las jóvenes permitirán eliminar prejuicios que impiden a hombres y mujeres trabajar en equipo.¿MUJER PRESIDENTA?Impensable a mediados del siglo pasado la idea de que una mujer pudiera ocupar la silla presidencial, hoy, 50 añosdespués, la puerta para que México tenga por vez primera una mandataria empieza a abrirse... aunque muy despacito.Las viejas luchadoras sufragistas coinciden en que no hay prisa para que una mujer llegue a Los Pinos. Y no por que nohaya candidatas con la capacidad suficiente, sino que advierten que primero deben haber cambios en el inconscientecolectivo.Incluso doña Margarita García Flores afirma que “lo menos importante” es que México tenga una presidenta. “Eso esprotagonismo; hombre o mujer, lo que importa es que sea el mejor candidato o candidata”, advierte.Para Carlota Garrido --quien entre sus experiencias narra cómo por culpa de actitudes machistas perdió una candidatura adiputada federal frente a un varón-- que haya una mujer presidenta “no está a discusión”.Pero --aclara con la sabiduría que da la vejez-- primero debemos acostumbrarnos hombres y mujeres a estar juntos en elCongreso. Da a entender que no hay prisa, y sin afán triunfalista concluye: “Vamos avante”.
 
la colimense Griselda Alvarez Ponce de León, resumió lo que considera el balance de la participación femenina. “Por ejemplo aquí hay 45 hombres y cuatro mujeres en el Muro de Honor ¿uested que dice?”Desde su silla de ruedas señaló al Muro de Honor. En 1954 --el primer año—el Senado lo otorgó a la educadora RosauraZapata; en 1969 a María Cámara Vélez viuda de Pino Suárez; en 1985 a la jurista María Lavalle Urbina y en 1996 a lamisma Griselda Alvarez.Salud Carlota Garrido Garrido, de cabello blanco e independencia persistente a sus 89 años de edad, expresó una gransatisfacción por el reconocimiento al añorar la presencia de otra sufragista.“Me hubiera gustado que estuviera aquí la maestra Marta Andrade, inagotable y divina”, dijo la normalista y fundadora de larevista Mujer de Tabasco, en 1934.HISTORIAS DE LA LUCHANingún momento fue mejor que otro“nuestra lucha fue eterna, todos fueron momentos (importantes), de un trabajo diario.” Yla también cuentista se ufanó por “lograr cosas para mi partido Partido Revolucionario Institucional (PRI)”, al que ingresódesde 1935 cuando aún era Partido Nacional Revolucionario (PNR).Flory Núñez Ramírez, quien entre 1965 y 1968 fue responsable de preparar los informes presidenciales, considera un granorgullo recibir la medalla en agradecimiento a su labor.La ex funcionaria de 81 años de edad llamó a las mujeres jóvenes a seguir la lucha “porque la política es muy hermosa peronunca ha sido fácil.”Allí estuvo también Margarita García Flores que en su calidad de directora del Sector Femenil del Partido RevolucionarioInstitucional llevó la propuesta, promulgada el 17 de octubre de 1953, al presidente.De cabellos muy negros y traje sastre bermellón dijo muy segura que ya sabía ese día en la Cámara de Diputados que lainiciativa se iba a aprobar.Y sobre la notoriamente escasa participación juvenil señaló la ex diputada “Me preocupa que las jóvenes sepan hacer política” porque hacer política es más difícil que creer que se trata de tender la mano y ver que se toma.En tanto Aurora Rayalles con una sonrisa satisfecha y 87 años en su edad, dijo estar contenta pero consciente que faltamucho camino “mientras no se respete a la mujer mexicana a las mujeres violadas, a las asesinadas y a las másgolpeadas.”Para ella, líder magisterial y diputada federal en la XLIV legislatura “luchar por el sufragio no fue un sacrificio sino unaresponsabilidad con el futuro.”DERROCAR EL ABSTENCIONISMOMientras que Gloria Elena Alcalá Sotomora, la más joven del grupo nacida en 1934, maestra en ciencias de la educaciónapostó por las “actividades que llamen a derrocar el abstencionismo sin ser afiliados a los partidos”, convencida de queéstos deben renovarse y ganar mayor credibilidad.Y ya casi a la salida del edificio principal en Xicontecatl, sostenida por una andadera, la economista veracruzana LiviaFernández Lagos dijo: “Estoy muy emocionada, imagínate todo lo que hemos luchado por el progreso.”Con 85 años está lejos de jubilarse de la política porque aunque cree que puede ser que ella no llegue, desde ahora dicetrabajar para apoyar a una candidata “no para el 2006 sino para el siguiente”. Pero todavía no sabe quien sería, dijo.También acudieron a recibir el homenaje la ex dirigente de mujeres ferrocarrileras Alicia Sánchez Jara, la maestra y exdelegada de Iztapalapa Lilia Berthely y la actual presidenta de la Alianza de Mujeres de México, María Guadalupe AguirreSoria. En representación de la ex senadora Ifigenia Martínez acudió su hija Andrea Navarrete.En la sesión solemne además de la mayoría de los 128 senadores estaban otras mexicanas que participan activamente enla política del país, desde el gobierno o la sociedad civil.
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...