los medios de difusión con que cuenta un gobierno para dispensar este comportamientodegenerativo y de paso mantener adoctrinado al pueblo.Estos casos de hipnosis política de masas no son, ni mucho menos, los primerosintentos llevados a cabo en la historia para controlar naciones enteras. En algunos casos,no llegaron a triunfar más que por periodos de tiempo relativamente cortos. Pero otrosnuevos, de naturaleza totalmente distinta, nacen o se prolongan lastimosamente hastanuestros días. Deben sus métodos a un líder autócrata, capaz de fascinar a su puebloadornando con quimeras la falsa palabra. Dotado de un carisma artificial que atavía sinoa un ser vacuo; patrocinado hasta la extenuación por sus fieles cercanos, voluntariamen-te cegados por el ansia de encamarse permanentemente con el poder y con su líder, to-mando de rehén para ello sus ideologías marchitas, y no vacilando en amordazar susconciencias si alguna vez las tuvieron. Y como decimos, para todo ello utilizan la indis- pensable herramienta que es la gran red de comunicaciones, en donde es casi imposibleque alguien quede al margen de la metástasis del mensaje inducido.Suponemos que el haber llegado hasta nosotros implica en cierto modo que estosdatos los conoce, o al menos, los presiente. Y esto dice mucho en su favor, puesto quenuestra organización no hace promoción alguna de sus intereses. Tal vez por eso, nunca jamás haya oído hablar de nosotros. Simplemente nos colocamos de manera estratégicaen determinados medios que nos parecen oportunos, y donde aún se fomente la inquie-tud del espíritu humano. Damos por hecho que sólo el que en su vida medita bien acercadel presente, de su entorno y lo que acontece —y a raíz de ello se hace preguntas com- prometidas—, alcanza a hallar las respuestas acertadas.Pero dado nuestro carácter y empeño, somos una organización extremadamenteincómoda para algunos estamentos. Por ende, susceptible de ser eliminada de raíz antesque nuestro mensaje se extienda y alcance las puntas nerviosas de aquellos medios decomunicación que aún no han sido fagocitados por este sistema tan global, como co-rrupto. Es por ello que, aunque no escondemos nuestras sucursales en internet, debamos prestar especial precaución ante quien se asoma por vez primera, en pos de mantener elanonimato de nuestra sede social y de nuestros estimados miembros. Conseguirlo, por otra parte, se convierte en nuestro gran triunfo en contra de los oscuros gerifaltes quemanejan los hilos de la información parcializada y la censura.Tendemos una mano abierta a quien se acerque a nuestro lado con humildad ycarácter sincero. Nosotros le aseguramos una experiencia única, para ser testigo de pri-vilegio de estos cambios y la revolución paralela y silenciosa que llevamos a cabo: con-sultando nuestro amplio archivo, plagado de documentos inéditos; visionando y escu-chando material clasificado de inexistente, y leyendo informes prohibidos acerca de larevelación de actos y propuestas. Poniendo además, especial énfasis, en los nombres propios y apellidos reales de sus protagonistas. Le aseguramos que tras ello, jamás vol-
Leave a Comment