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cultura_18_11_12

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01/11/2014

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L
os géneros literarios mutan. Lejos deser tumbas de mármol, se adaptan a lostiempos que corren. Pasó con la narra-tiva, que logró asociarse a las crónicas poli-ciales en el celebrado nuevo periodismo. Lepasó al teatro, que devino en radioteatro pri-mero, y en guiones de cine y televisión des-pués. Le sigue pasando a la poesía.Camuflada, debajo del argot “hiphope-ro”, aunque siempre creativa, la poesía lateen el rap, ese movimiento social de barriosalejados que se practica desde hace rato enEstados Unidos y que desembarcó -no hacemucho, con los aires del nuevo siglo- en Mardel Plata.De las asociaciones entre el movimientolírico y el rap, dará cuenta mañana la mismaFeria del Libro que se desarrolla en la PlazaMitre. Un grupo de chicos “militantes” deesta música participarán del aula de literatu-ra joven que se desarrolla en la carpa ferial.Ante un público escolar, a las 9, harán lo me-jor que saben hacer: rapear.No será una “competi”, como ellos mis-mos llaman a las competencias de improvi-sación que se organizan en varias plazas lo-cales (en la Plaza España son ya clásicas) sinomás bien una demostración de que sus can-ciones tienen “recursos fónicos, métricos ysemánticos y que incluyen aspectos como lasinonimia y la antonimia”, según explicó ladocente de literatura a cargo de la iniciativa,Evangelina Aguilera.“Se acelera muchísimo enseñarle a unchico de 13 o 14 años los recursos métri-cos, fónicos y semánticos desde el rap.Después, aunque el chico no quiera, veque eso mismo ya lo hacían Garcilaso dela Vega, Quevedo y Góngora hace mu-chos siglos. Esa es una herramienta nues-tra, de los educadores, y si no lo vemosperdemos público, que es el educando”,opinó sobre la propuesta, que también in-gresará en el Colegio Nacional ArturoIllia, donde da clases.
“NOS CUIDAMOS”
“No somos pandilleros, eso se lo dejamosa los raperos de Estados Unidos”, describeEsteban Bonaventura, 22 años.
(Continúa en página 4)
 Las 8 preguntas para
 Antonio Pugliese (*)
MAR DEL PLATA 
DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE DE 2012
IDA Y VUELT
: cultura@lacapitalmdq.com.ar
1
¿Qué error le molesta más advertir en un textoliterario? ¿Cuál es el último que halló en ellibro que está leyendo o que acaba de leer?
-Quizás no sean errores sino interpretaciones de lector,pero no más que eso. Odas Elementales de Neruda, porejemplo, me parece espesamente ilegible de cabo a rabo.El último capítulo del Extraño Caso del Dr. Jekill Y Mr.Hyde, de Stevenson, está de más. Por último, El Péndulode Foucault, de Humberto Eco, se torna interminable.
(*) Antonio Pugliese es escritor y licenciado en Psicología por laUniversidad Nacional de Mar del Plata. Ganó distinciones enconcursos a nivel nacional e internacional y ha participado de variasantologías en poesía y cuento. Tiene escritos cuatro libros de poesía(“Pájaros al fin”, “Al sur”, “El cine en los lagos de la memoria” y “Losmagos”). Trabaja actualmente en su primera novela y en un librosobre Alejandra Pizarnik. Es colaborador de revistas de psicología y psicoanálisis. Es docente de la facultad de psicología y ejerce suactividad profesional en la ciudad.
UN MOVIMIENTO QUE CRECE
 Raperos marplatenses: poetasmodelo siglo XXI 
Rapean en diversas plazas de la ciudad. En sus canciones cuentan sus vidas y su descontento. Ingresarána la Feria del Libro como exponentes de una movida que vincula poesía y música.
Cuatro de los muchos raperos marplatenses: Esteban Bonaventura (T-Bey), Ramiro Alfaya (Ramen) y Julian Chenini (Bizarro), Sebastian Najar (Wizzard).
 
BENEDICTO DE BONIS
Un café, infinitas historias
POR GABRIELA URRUTIBEHETY 
E
l lector que escribe un diario anotauna frase: “Ralph vio que la mujer, alocupar su asiento, se echaba haciaatrás el pelo, y cayó en la cuenta de que ja-más había visto nada tan aterrador”.Anota y se queda pensando por qué esegesto nimio resulta para el personaje tanaterrador. El lector vuelve a leer el cuento:se llama “¿Quieres hacer el favor de ca-llarte, por favor?” y es de Raymond Car-ver. Doble favor pide el título, repara ellector, mientras trata de revisar si esa mu-jer vuelve a aparecer en la historia o, co-mo todo lo que Ralph va repasando esanoche, sólo es una mirada fugaz a un datofugaz.El cuento, piensa el lector que escribeun diario, es un juego permanente de alu-siones a no se sabe qué. Ralph Wymandescubre que, en una noche de dos añosatrás, su mujer se ha acostado con otrohombre y, luego del diálogo con Marian,sale a emborracharse por allí. Nada más.No hay nada más.¿O sí?La narración empieza con algunos an-tecedentes de la vida de Ralph: a los 18años su padre le entrega un consejo de vi-da. Parece una revelación trascendental,que en cualquier otra narrativa daría pie arelaciones explícitas con la materia delrelato. No en Carver, claro que no.La vida de Ralph es relatada como ins-tantes previos a un hecho trascendentalque luego no se produce. “Un día”, siguecontando el narrador, “se sintió al bordede una suerte de descubrimiento trascen-dental acerca de sí mismo. Revelaciónque nunca tuvo lugar”.¿O sí?Un profesor a cuyo influjo sucumbió, elamor con Marian y otra vez, “una visiónque habría de recordar por siempre”. An-te ese anuncio, el lector espera una escenacon música en ascenso, pero no: sólo lamujer apoyada en un balcón. Aunque aRalph le hubiera parecido “un momentode honda intensidad dramática en el queMarian podía tener cabida, pero no él”.El lector que escribe un diario recuerdaun librito de sus tiempos de facultad, unensayo de Freud que se llama Lo siniestro.Copia una frase que encuentra, subraya-da, a poco de abrirlo: “mucho de lo quesería siniestro en la vida real no lo es en lapoesía; además, la ficción dispone de mu-chos medios para provocar efectos sinies-tros que no existen en la vida real”.Evidentemente este es el caso.El protagonista del cuento va encon-trando elementos alarmantes en una vi-da que no tiene nada de particular. Esperarevelaciones que no se dan, encuentranpersonajes bajo los que es posible sucum-bir, siente que hay algo más allá en gestosnimios. Y todo se resuelve en una nochede deambular alcohólico por una pena deamor, sin mayor andamiaje retórico o na-rrativo.¿O sí?En el artículo de Freud se señala comocausa del efecto “siniestral” –dirían loscorredores de seguros- la duda, la oscila-ción de la certeza.Evidentemente este es el caso.Si lo que hace Carver es revelar lo ex-traño que se encuentra bajo lo banal–como el lector que escribe un diario haleído por ahí-, este cuento es una mues-tra de un relato que –como pedía He-mingway- es la punta de un iceberg quegenera un mecanismo de lectura dife-rente. Un mecanismo de lectura para elcual el punto final es una maldición,una cachetada, una confirmación quedetrás de esa marca - en otros casos ali-viadora de la tensión generada por elfluir narrativo- hay un abismo. Un abis-mo que se llama lectura
2
¿Qué situación de su vida cotidianaencontró reflejada con sorpresivaexactitud en un libro, una película, unacanción o cualquier otra obra de arte?
-El momento en que Oliverio pone su corazón en labandeja y se lo entrega a Ana en El lado oscuro delcorazón. Frases de El cielo con las manos de MempoGiardinelli, con lo inasible del deseo. También eldoble de mí mismo que habita la poesía de Girondo.
 Las 8 preguntas para
 Antonio Pugliese
2
CULTURA 
Domingo 18•11•2012
DIARIO DE LECTOR
 Detrás del punto final
POR VERÓNICA MEO LAOS
A
l finalizar el libro, Bene-dicto De Bonis (BuenosAires, 1980) autor de“Un café... Una historia” (Edi-ciones Independientes,2012), cuenta que sus relatosno se transmiten de boca enboca, sin embargo, comoaquellos otros relatos trans-mitidos de generación en ge-neración a través de la historiaoral, se articulan de vivenciaen vivencia. Lo mismo queWalter Benjamin en “El Narra-dor”, Benedicto transmite suexperiencia a través de la na-rración, o mejor dicho, relatala experiencia de los otros através de su mirada perspicaz eingenua y con una gran sabi-duría. Pero a diferencia de losgrandes relatos de viajerosque según Benjamin se hanroto, De Bonis los reconstruyea partir de recuperar lo minús-culo. En efecto, el joven escri-tor y dibujante porteño va de-lineando las historias míni-mas en relatos de heroicidadcotidiana, donde lo naturali-zado, lo invisible de todos losdías se transforma en algo má-gico sólo expuesto al escruti-nio inteligente y a la vez tier-no del autor.En el universo de De Bonislas mesas de “La Capelina” -uncafé en el tradicional barrio deVictoria en zona Norte- son elepicentro de una mutación dela gente y las cosas hacia los ar-canos misterios de la rutinadiaria. Como en los fenóme-nos de sincronicidad, Bene-dicto descubre en los intersti-cios de aparentes ritos insigni-ficantes, conexiones transver-sales de sentido que permitencobrar protagonismo a las sue-las de los zapatos o a los cascosde motoqueros cincuentonescapaces en encabezar historiasde aventuras como si fueranpersonajes del filme Easy Riderpero clandestinos. Para “Be-ne” parece que el célebre páni-co a la hoja en blanco es solo laincapacidad de escucha, puesen cada rincón, aun en el másinsignificante, se esconde unahistoria que está allí agazapa-da, esperando que alguien lasaque a la luz, la redima.De esta manera dice el autorde “Un café... Una historia”, suópera prima: “Siempre creíque las historias estaban ahí,frente a nuestros ojos, espe-rando una pluma para ser con-tadas. Con los ojos cerrados lashistorias también están laten-tes. Aguardan vírgenes, despo-jadas de toda contaminaciónvisual, esperando ansiosas eldesafío de algún valiente dis-puesto a componerlas, com-pletarlas o contemplarlas des-de la oscuridad”. Y nosotros,los lectores, gracias a que Be-nedicto aceptó gustoso el de-safío, podemos disfrutar conalegría de un pequeño y a lavezenorme libro de este jovenautor que, a la manera de Cor-tázar, nos demuestra a puro ta-lento que la realidad está llenade misterios y que la anodinacalma de lo cotidiano no esmás que la apariencia de otrosmundos paralelos donde to-do, absolutamente todo, esposible.Afortunadamente, la intui-ción y el arte vienen a rescatar-nos del tedio. Benedicto DeBonis lo sabe y, de puro gene-roso, lo comparte con todossus lectores que -podemos ase-gurarlo- serán muchos
Raymond Carver.
 
Domingo 18•11•2012
C U LT U R A 
3
3
¿De qué lugar, personaje común ocircunstancia en general que ofrece Mardel Plata se apropiaría para incorporarlocomo pasaje central de alguna de sus obras?
-De hecho trabajo actualmente en mi primera novelay tomo ciertos lugares de Mar del Plata como el puerto,el cementerio y las avenidas desoladas en el invierno.Quizás debiera incluir el olor del mar por las mañanas. Ya veremos.
 Las 8 preguntas para
 Antonio Puegliese
Se trata de un libro en elque recopila las mejoresescenas de amor de suobra. “He pasado mi vidaenamorada, no me acuerdode una etapa en que no loestuviera”, contó y habló dela sexualidad.
L
a escritora chilena Isabel Allendecumplió setenta años y, para cele-brarlo, reunió en una antología susmejores textos de amor. A su edad, asegu-ra, el erotismo “sigue siendo una fuentede enorme alegría” y mantiene intactassus ganas de luchar por aquello en lo quecree.
“Seguiré en las trincheras hasta que memuera, ¡y a mucha honra!”, afirma Allendeen una entrevista, en la que habla de sunuevo libro, “Amor”; del feminismo queha defendido desde niña, “antes de que eltérmino feminista llegara a Chile”, y de có-mo la escritura le ha servido para “despejarlas dudas, las sombras de la existencia” ypara aprender a “conocer mejor” su propiaalma.Publicado por Plaza & Janés, el libro seacaba de poner a la venta en España y llega-rá a Latinoamérica en las próximas sema-nas. Recopila las mejores escenas de amorde las novelas y cuentos de Allende, selec-cionadas por ella misma.La idea partió de su editor alemán y ense-guida ella se entusiasmó con el proyecto.No le costó realizar la selección, porque leencanta “escribir las escenas de amor” y laspudo “encontrar rápidamente sin tenerque leer cada libro”.Para algunos de esos fragmentos, la escri-tora se inspiró a veces en sus propias expe-riencias amorosas o en las de conocidos,aunque “recicladas” para la ocasión.“He pasado mi vida enamorada, no meacuerdo de una etapa en que no lo estuvie-ra, de manera que el amor se me da fácil enla literatura”, dice en California, desdedonde responde.“El sexo es otra cosa. He tenido encuen-tros estupendos con algunos hombres -soyheterosexual- pero no tan estupendos co-mo los que suceden en mi cabeza. Confiesoque soy una criatura sexual incluso a miedad, y que si no hubiera optado por la mo-nogamia, andaría con una red cazando in-cautos para hacer travesuras con ellos. Porsuerte tengo la escritura, donde puedo vivira través de mis personajes todas las aventu-ras que en la vida real ya no tendré”, cuentacon humor.En el prólogo del libro, la autora de “Lacasa de los espíritus” rememora su descu-brimiento de la sexualidad cuando era niñay algunas de las experiencias amorosas queha tenido en su vida. Y lo cuenta con exce-lente humor, el mismo que salpica las in-troducciones de cada capítulo. “El mejorafrodisíaco es la risa”, subraya.El lector se enterará así de la traumáticaconfesión que Allende hizo a los siete añosantes de recibir la primera comunión. Elcura le preguntó si se tocaba “el cuerpo conlas manos” y ella respondió que “todos losdías”.“¡Esa es una ofensa gravísima a los ojos deDios, la pureza es la mayor virtud de una ni-ña!”, dijo el sacerdote ante una asustadaIsabel Allende que no podía imaginar có-mo iba a lavarse la cara o cepillarse los dien-tes sin tocarse el cuerpo con las manos. “Esetraumático episodio” le sirvió años más tar-de para una escena de “Eva Luna”. “Nada sepierde, todo se puede reciclar en la literatu-ra”.A los 33 años, casada ya con Miguel Frías,su primer marido y padre de sus hijos Paulay Nicolás, Allende descubrióque era “una criatura sensual”. Se divorcióde él en 1987 y unos meses después cono-ció al que sería su segundo marido, WilliamGordon, un abogado estadounidense.“Estoy casada con mi amante y mi mejoramigo, llevamos 25 años juntos, nos cono-cemos, nos ayudamos, nos perdonamos.Sin Willie, francamente no sé cómo me lasarreglaría en materia de erotismo”, subrayala autora de “Afrodita”.Galardonada en Chile con el Premio Na-cional de Literatura 2010, y en 2012, en Di-namarca, con el Hans Christian Andersen,Allende afirma que con la sexualidad, hoyen día, “se exagera cada vez más”.“En tiempos de mi abuelo bastaba vis-lumbrar la pantorrilla de una mujer al su-birse al coche para provocar estertores depasión. Hoy no queda nada a la imagina-ción, no hay ningún misterio. Eso le quitasabor a la sexualidad, pero es mucho mejorasí, al menos para las mujeres, porque ¡có-mo será vivir entre fundamentalistas!”.Si hay algo que Allende ha defendido a lolargo de su vida es el feminismo, que en sucaso comenzó “a los cinco años”, según lecuenta su madre: “Fui rebelde siempre ydesde muy temprano esa rebeldía fue con-tra la autoridad masculina: abuelo, padras-tro, curas, médicos, policía, etc”.En materia política, la escritora confiabaen que Barack Obama saliera reelegido co-mo presidente de Estados Unidos, y así hasido. “Creo que ha hecho una buena ges-tión y que pasará a la historia como un granpresidente. Lo más interesante es que al ele-gir a un presidente negro, algo fundamen-tal cambió en este país, marcado por el ra-cismo”
El escritor Philip Roth, últimogalardonado con el premio Prínci-pe de Asturias a las Letras, afirmóen declaraciones al medio francésLes in Rocks que “Némesis” será suúltimo libro, porque no tiene el de-seo de escribir ni “la intención” dehacerlo “en los próximos diezaños”.El escritor (Estados Unidos,1933) destacó que prefiere trabajaren sus archivos y organizarlos parasu biografía. Aunque señaló queno quiere escribir sus memorias,quiere que el relato de su vida ten-ga material después de su falleci-miento.“Si me muero antes de dejar na-da, ¿por dónde comenzará?”, dijo,según informó la agencia de noti-cias Europa Press.Roth, cuyo nombre fue un posi-ble candidato al Nobel de Literatu-ra, estudió en las Universidades deBucknell y Chicago, donde obtuvoel grado de Master en Letras, y tra-bajó como profesor de LiteraturaInglesa.Más tarde, en Iowa y Princeton,enseñó escritura creativa y fue pro-fesor de Literatura Comparada enla Universidad de Pensilvania.En 1992 abandonó la enseñanzay se dedicó por completo a la litera-tura. Actualmente, está considera-do como el escritor más represen-tativo de la llamada Escuela Judíade la novela norteamericana.Entre sus libros más recientesaparecen “El oficio: un escritor, suscolegas y sus obras” (2003), “Laconjura contra América” (2005),“Everyman” (2006), “The Hum-bling” (2009), “Indignación”(2009) y “Némesis” (2010)
QUIERE ORGANIZAR SU ARCHIVO
 Philip Roth no quiere escribir “en los próximos diez años
u i e be l e s i e m p r e  y ese  mu y  e m p r  a no es a r e be l  í  a ue co n r  a  l  a auo r  i  a  m ascu l  i  n a
“ ” 
 Allende vuelve al mercado editorial con “Amor”.
ISABEL ALLENDE FESTEJÓ SUS SETENTA AÑOS CON “AMOR”
“Seguiré en las trincherashasta que me muera”

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