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El Proceso Penal en Guatemala

El Proceso Penal en Guatemala

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La propuesta de esta investigación se centra en la administración de justicia como garantizadora de los derechos humanos, y esta segunda parte en el proceso penal. Ello induce a
realizar una reflexión sobre la ausencia del sector justicia en la protección de los derechos humanos
en Guatemala. Esta reflexión debe enfatizar necesariamente en su falta de protagonismo para ejercer el poder durante el período del terrorismo de Estado, e especial en la década de los ochenta; también debe destacar su falta de acción en estos momentos, cuando se pretende instaurar una democracia y existe un clamor generalizado para que la administración de justicia asuma un papel protagónico.

Diferentes coyunturas locales y presiones internacionales, principalmente de Naciones Unidas, provocaron un proceso de transformación en la administración de justicia. Este proceso se inició con la entrada en vigencia del nuevo Código Procesal Penal, que configura, no solo un cambio de legislación, sino principalmente una transformación cultural: de un sistema inquisitivo a uno acusatorio formal.

Este cambio cultural se basa en una preocupación seria por la implementación de las garantías constitucionales en la legislación procesal, de manera de tal que se haga realidad la afirmación de que el proceso penal es derecho constitucional aplicado. Y sobre todo, implica una preocupación por que la administración de justicia asuma el papel que le compete en la prevención y
deducción de responsabilidad de las graves violaciones a los derechos humanos.

Este cambio debe ser entendido como un proceso, en el cual es necesario tener siempre presente la capacidad de rehacer el sistema inquisitivo por medio de la cultura organizacional de los diferentes operadores del sistema.

Sin embargo, lo anterior no implica que debamos preocuparnos únicamente por el retorno del sistema inquisitivo; también hemos de incorporar la crítica constante al
sistema de justicia para dotarlo de capacidad evolutiva.

El presente trabajo pretende incorporar algunos elementos al debate sobre la administración de justicia. La situación de los derechos humanos parece un punto necesario de referencia global sobre la situación del país. El ámbito de protección de los derechos humanos en la Constitución y los tratados en esa materia ratificados por Guatemala, así como sus implicaciones doctrinarias, sirven como un punto de partida para analizar cualquier legislación procesal; la forma como las garantías
constitucionales se desarrollan en el proceso penal y las características generales de ese proceso en Guatemala, proporcionan el centro del análisis del presente trabajo. Este marco de referencia: la situación de los derechos humanos y la situación doctrinaria de las garantías en el proceso penal, se complementa con análisis de los principales problemas para la aplicación del nuevo Código Procesal Penal.
La propuesta de esta investigación se centra en la administración de justicia como garantizadora de los derechos humanos, y esta segunda parte en el proceso penal. Ello induce a
realizar una reflexión sobre la ausencia del sector justicia en la protección de los derechos humanos
en Guatemala. Esta reflexión debe enfatizar necesariamente en su falta de protagonismo para ejercer el poder durante el período del terrorismo de Estado, e especial en la década de los ochenta; también debe destacar su falta de acción en estos momentos, cuando se pretende instaurar una democracia y existe un clamor generalizado para que la administración de justicia asuma un papel protagónico.

Diferentes coyunturas locales y presiones internacionales, principalmente de Naciones Unidas, provocaron un proceso de transformación en la administración de justicia. Este proceso se inició con la entrada en vigencia del nuevo Código Procesal Penal, que configura, no solo un cambio de legislación, sino principalmente una transformación cultural: de un sistema inquisitivo a uno acusatorio formal.

Este cambio cultural se basa en una preocupación seria por la implementación de las garantías constitucionales en la legislación procesal, de manera de tal que se haga realidad la afirmación de que el proceso penal es derecho constitucional aplicado. Y sobre todo, implica una preocupación por que la administración de justicia asuma el papel que le compete en la prevención y
deducción de responsabilidad de las graves violaciones a los derechos humanos.

Este cambio debe ser entendido como un proceso, en el cual es necesario tener siempre presente la capacidad de rehacer el sistema inquisitivo por medio de la cultura organizacional de los diferentes operadores del sistema.

Sin embargo, lo anterior no implica que debamos preocuparnos únicamente por el retorno del sistema inquisitivo; también hemos de incorporar la crítica constante al
sistema de justicia para dotarlo de capacidad evolutiva.

El presente trabajo pretende incorporar algunos elementos al debate sobre la administración de justicia. La situación de los derechos humanos parece un punto necesario de referencia global sobre la situación del país. El ámbito de protección de los derechos humanos en la Constitución y los tratados en esa materia ratificados por Guatemala, así como sus implicaciones doctrinarias, sirven como un punto de partida para analizar cualquier legislación procesal; la forma como las garantías
constitucionales se desarrollan en el proceso penal y las características generales de ese proceso en Guatemala, proporcionan el centro del análisis del presente trabajo. Este marco de referencia: la situación de los derechos humanos y la situación doctrinaria de las garantías en el proceso penal, se complementa con análisis de los principales problemas para la aplicación del nuevo Código Procesal Penal.

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04/24/2014

 
EL PROCESO PENAL EN GUATEMALAL
UIS
R
AMÍREZ
, G
USTAVO
C
ETINA
,F
ERNANDO
L
ÓPEZ
, M
IGUEL
U
RBINA
, C
LAUDIA
P
AZ Y
P
AZ
*
 
SUMARIO: 
1. Introducción. 2. Situación actual de los derechos humanos. 3. Principios constitucionales que informan el proceso penal. 3.1. Juicio previo. 3.2. Inocencia. 3.3.Defensa. 3.4. Ne bis in idem. 3.5. Publicidad. 3.6. Límites formales para la averiguación de la verdad. 3.7. La independencia e imparcialidad de los jueces. 4. Derechos humanos y legislación procesal. 4.1. El juicio previo. 4.2. Presunción de inocencia. 4.3. Derecho de defensa. 4.4. Publicidad y oralidad. 4.5. Límites del estado para el ejercicio de la persecución penal. 4.6. Límites a la coerción del imputado. 4.7. Derecho a ser juzgado dentro de un tiempo razonable. 4.8. Independencia judicial. 5. Características del Código Procesal Penal. 5.1. Oficialidad y legalidad. 5.2. Oportunidad. 5.3. Investigación a cargo del Ministerio Público. 5.4. El juez como contralor de garantías. 5.5. Control judicial de la ejecución de la pena. 5.6. Excepcionalidad de la prisión preventiva y medidas substitutivas. 5.7. Oralidad. 6. Principales problemas para la implementación del nuevo Código Procesal Penal. 6.1. Defensa pública. 6.2. La víctima en el proceso penal. 6.3.Prisión preventiva. 6.4. Jurisdicción militar. 6.5. Organismo judicial, situación de la reforma procesal penal guatemalteca. 6.6. El Ministerio Público. 7. Reformas al Código Procesal Penal. 7.1. Reformas que atentan contra los principios constitucionales y los tratados y convenios en materia de derechos humanos. 7.2. Reformas que pueden producir saturación o ineficiencia en el sistema de administración de justicia. 7.3.Reformas innecesarias. 7.4. Reformas que ameritan su estudio y aprobación. 8.Conclusiones.
1. INTRODUCCIÓN
La propuesta de esta investigación se centra en la administración de justicia comogarantizadora de los derechos humanos, y esta segunda parte en el proceso penal. Ello induce arealizar una reflexión sobre la ausencia del sector justicia en la protección de los derechos humanosen Guatemala. Esta reflexión debe enfatizar necesariamente en su falta de protagonismo para ejercerel poder durante el período del terrorismo de Estado, e especial en la década de los ochenta; tambiéndebe destacar su falta de acción en estos momentos, cuando se pretende instaurar una democracia yexiste un clamor generalizado para que la administración de justicia asuma un papel protagónico.Diferentes coyunturas locales y presiones internacionales, principalmente de NacionesUnidas, provocaron un proceso de transformación en la administración de justicia. Este proceso seinició con la entrada en vigencia del nuevo
Código Procesal Penal 
, que configura, no solo un cambiode legislación, sino principalmente una transformación cultural: de un sistema inquisitivo a unoacusatorio formal.Este cambio cultural se basa en una preocupación seria por la implementación de lasgarantías constitucionales en la legislación procesal, de manera de tal que se haga realidad laafirmación de que el proceso penal es derecho constitucional aplicado. Y sobre todo, implica unapreocupación por que la administración de justicia asuma el papel que le compete en la prevención ydeducción de responsabilidad de las graves violaciones a los derechos humanos.Este cambio debe ser entendido como un proceso, en el cual es necesario tener siempre
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Investigadores del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala.
 
presente la capacidad de rehacer el sistema inquisitivo por medio de la cultura organizacional de losdiferentes operadores del sistema. Sin embargo, lo anterior no implica que debamos preocuparnosúnicamente por el retorno del sistema inquisitivo; también hemos de incorporar la crítica constante alsistema de justicia para dotarlo de capacidad evolutiva.El presente trabajo pretende incorporar algunos elementos al debate sobre la administraciónde justicia. La situación de los derechos humanos parece un punto necesario de referencia globalsobre la situación del país. El ámbito de protección de los derechos humanos en la
Constitución 
y lostratados en esa materia ratificados por Guatemala, así como sus implicaciones doctrinarias, sirvencomo un punto de partida para analizar cualquier legislación procesal; la forma como las garantíasconstitucionales se desarrollan en el proceso penal y las características generales de ese proceso enGuatemala, proporcionan el centro del análisis del presente trabajo. Este marco de referencia: lasituación de los derechos humanos y la situación doctrinaria de las garantías en el proceso penal, secomplementa con análisis de los principales problemas para la aplicación del nuevo
Código Procesal Penal 
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2. SITUACIÓN ACTUAL DE LOS DERECHOS HUMANOS
 Para comprender en toda su dimensión el estado por el que atraviesa actualmente el respetoa los derechos humanos en Guatemala, se hace imprescindible describir la dinámica de los factoresque influyen en el escenario nacional durante el gobierno de Jorge Serrano.En enero de 1991, tomó posesión como Presidente Constitucional de la República el ingenieroJorge Serrano Elías, quien substituyó al licenciado Vinicio Cerezo. Jorge Serrano comenzó a gobernarsometido a una fuerte presión.En el nivel nacional, grupos no gubernamentales de derechos humanos —como el Grupo deApoyo Mutuo; el Consejo de Comunidades Étnicas Runujel Junam; la Coordinadora Nacional deViudas de Guatemala; la Iglesia, a través de la Oficina de Derechos humanos del Arzobispado— o, enel ámbito gubernamental mismoel Procurador de los Derechos Humanos, reclamaban del reciénelecto Presidente el respeto de los derechos humanos.En el plano internacional, grupos como "Americas Watch", Amnistía Internacional, "InterChurchs Comeettee on Human Rights Latin America" de Canadá, entre otros grupos nogubernamentales, al igual que instituciones supraestatales, como las Naciones Unidas o la ComisiónInteramericana de Derechos Humanos, observaban muy de cerca el comportamiento que en materiade derechos humanos se desarrollaba en ese período de transición en Guatemala.En este sentido debe recordarse que la Comisión de Derechos Humanos de la Organizaciónde Naciones Unidas tiene ya 14 años de señalar a Guatemala como un país donde se violan talesderechos; así lo ha informado en múltiples sesiones desde 1979.En respuesta a esta presión, el gobierno de Serrano ofreció basar su mandato en dos ejesfundamentales: el inicio de las conversaciones directas entre la Comandancia General de la UnidadRevolucionaria Nacional Guatemalteca y el Gobierno, y el respeto de los derechos humanos.No obstante su ofrecimiento, apenas en los últimos días de abril de 1991, se produjeron, en laciudad de Guatemala, los asesinatos de la dirigente política Dinora Pérez y del hermano maristaMoisés Cisneros, y en los primeros días de mayo, el del coronel Anacleto Maza Castellanos.Pese a ello debe enfatizarse en que se empieza a notar un cambio de método en la represión.En primer lugar, en el área rural el método de la masacre es substituido por el asesinato selectivo. Y,en general, la intimidación empieza a hacerse presente como mecanismo represivo, como seanalizará líneas adelante.Otro de los esfuerzos del gobierno de Serrano para enfrentar la presión internacional consistió
 
en el acatamiento de las recomendaciones del experto independiente en materia de derechoshumanos para Guatemala, el alemán Christian Tomuschat, en el sentido de adecuar la legislaciónpenal y la administración de justicia a los pactos y tratados internacionales de esa materia. Así, pormedio del decreto 51-92, fue sancionado el primer instrumento que da vida a esta reforma, la cualfuera iniciada por el ex Presidente de la Corte Suprema de Justicia, el doctor Edmundo VásquezMartínez. El nuevo
Código Procesal Penal 
entró en vigencia el 1 de julio de 1994, con gravesproblemas en su implementación debido a la falta de recursos y a la carencia de voluntad por parte delos operadores del sistema.En cuanto a la situación de este período de transición, Gabriel Aguilera Peralta (1993), ofrecealgunos de los rasgos que lo caracterizan:
"Un capítulo particularmente sombrío de toda la transición en Guatemala es la persistencia en la violación a los derechos humanos. Los hechos no revisten la intensidad y la gravedad que se registró en las peores coyunturas de terror, pero el mantenimiento del problema pone en cuestión la legitimidad del orden democrático. La incapacidad de los gobiernos civiles de restablecer plenamente los derechos humanos es un efecto de la continuación de la guerra interna y representa uno de los graves obstáculos al avance de la transición. La estrategia gubernamental ha consistido en incrementar la autoridad civil sobre las fuerzas armadas, fortalecer los medios de administración de justicia como el Ministerio Público y la mencionada reorganización policíaca, todo lo cual ha dado algunos resultados pero sin llegar a significar una resolución de la cuestión, ya que muchas de las violaciones a los derechos humanos se originan en la estructura del mismo Estado".
 Como se apuntó líneas atrás, la lógica represiva cambia sustancialmente durante laadministración de Serrano. Se instaura la intimidación en un amplio abanico de manifestaciones, quevan desde las cartas y telefonemas anónimos, pasando por el ametrallamiento de casas y lapersecución evidente, hasta la colocación de aparatos explosivos. Esta intimidación iba dirigidaespecialmente en contra de la prensa, el movimiento popular, los sindicatos y trabajadores dederechos humanos y organizaciones no gubernamentales. Evidentemente, debido a la presiónnacional e internacional, las fuerzas de seguridad del Estado empezaban a medir las consecuenciasde la represión.Dentro del nuevo marco internacional, no había lugar a la represión indiscriminada de los añosochenta. El costo de una ejecución extrajudicial, sobre todo en el área urbana y su correspondientedenuncia ante los tribunales de justicia y en el nivel internacional, era muy alto para el gobierno.En cambio, la intimidación cumplía con el propósito de neutralizar a los líderes. Este tipo detortura psicológica los inhibía de continuar participando en sus actividades y los obligaba, en algunasocasiones, a modificar su actitud o exiliarse para proteger sus vidas.En este sentido, el
“Informe de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado”,
de 1993,indica:
"El recurso de la violencia es un argumento en disputa dentro del Ejército. Se emplea,gradúa y readecúa según balance, costo-beneficio y por las relaciones internas de fuerza." 
 El deterioro del gobierno de Serrano Elías se precipitó rápidamente, al extremo de que, a tansolo dos años y tres meses, empezó una grave convulsión social, en la cual participaron sectorespopulares y sindicales que protestaban contra la anunciada alza de la energía eléctrica y contra elelevado costo de la vida. Esta circunstancia trajo como consecuencia una crisis de gobernabilidad,que se agravó con el asesinato del estudiante de educación media Abner Abdiel Hernández Orellana ycon el atentado contra la vida del diputado Obdulio Chinchilla Vega.

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