Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more ➡
Download
Standard view
Full view
of .
Add note
Save to My Library
Sync to mobile
Look up keyword
Like this
2Activity
×
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Parapente: el sueño de volar

Parapente: el sueño de volar

Ratings: (0)|Views: 797|Likes:
Introducción al parapente.
Introducción al parapente.

More info:

Published by: Rostro Helado Oxígeno on Jan 08, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See More
See less

01/08/2013

pdf

text

original

 
El sueño del hombre de volar.Podemos remontarnos a Ícaro,a Leonardo da Vinci, al barónde Münchhausen... Freud tam-bién dijo algo sobre el tema,relacionándolo evidentementecon el sexo. A mí también meatraía poderosamente la ideade volar. Por eso me apunté aun curso de parapente. Desdeese momento, tengo algo comoencallado en la garganta. Lasganas de volar se mezclan conlos nervios, pero ya no hay mar-cha atrás...
POR RAIMON PORTELLFOTOS: ORIOL CLAVERA
80
OXIGENO
Noviembre 2008
E
l
S
u
e
ñ
o
 V 
o
l
a
r
 
de
Parapente_ Oxigeno 6.indd Sec1:80
 
Parapente_ Oxigeno 6.indd Sec1:80
20/10/2008 19:16:54
20/10/2008 19:16:54
 
81
OXIGENO
ientras conduzco intento imaginar quése puede sentir cuando, tras una brevecarrera, con la vela del parapente hinchadadetrás, te diriges hacia el abismo y dejas de tocarel suelo. ¿Y después, cuando ya vas colgado?
En mis pesadillas, cuando estoy a punto deprecipitarme en el abismo, me despierto y me encuentro seguro en la cama, pero aquíno habrá despertar posible, como no seadespués de un batacazo y para descubrir quesí que existe otra vida. Menudo consuelo.
Mesudan las manos. Unas cuantas curvas y apareceel pueblo de Àger en el fondo del valle. La vistase dirige al Montsec, una pared inmensa que seasoma sobre el valle. Y desde allí arriba, desdesu cima, es precisamente desde donde se saltacolgado de un pañuelo.
La voz se me agudiza y me tiemblan las piernas.
 Aparco y pregunto por mi contacto. Esperoencontrarme a un lunático, o a un aventurerode estos con sahariana de mil bolsillos y el hablasentenciosa de quien ya ha visto todo el mundorendido a sus pies. Pero aparece Miquel, uningeniero de telecomunicaciones, discreto,al que todavía se le iluminan los ojos cuandohabla de volar. Nunca tiene suficiente. Por esodecidió convertir su pasión en profesión y, conun socio, montaron una empresa donde dancursos desde los niveles más básicos –el mío-hasta los de seguridad en vuelo para pilotosconsumados, necesarios para que superenpeliagudos percances aquellos que practicanmodalidades de alto riesgo. También ofrecen vuelos en biplaza para todo el que quiera recibirun bautizo aéreo. Espero en un bar mientrasMiquel prepara el material.
Sobre la mesahay una revista dedicada al parapente. Enel editorial, se despide a los pilotos que hanemprendido el vuelo definitivo, es decir,a los que se marcharon para no regresarjamás. Más que blanco, me he quedado verde.
Se lo enseño a Miquel. Las noticias vuelan y conoce cada caso. Los repasa unopor uno: “Éste volaba en las Canarias. Dejó lamontaña atrás y se adentró en el mar. Después,claro, no pudo volver. Y no llevaba chalecosalvavidas. Este otro salió sin abrocharse lasperneras del arnés. Existe una maniobra quepermite abrochártelas en pleno vuelo, perono la debía conocer. Y estos dos hicieron giroscontra la montaña demasiado cerca de lapared”. Sigue luego con más casoscuriosos, y acada uno se me encoge más mi anatomía.
Son lecciones que quedan grabadas confuego. Anoto lo de abrocharse bien el arnés,con mayúsculas y signos de exclamación, y lo subrayo.
 
M
Parapente_ Oxigeno 6.indd Sec1:81
Parapente_ Oxigeno 6.indd Sec1:81
20/10/2008 19:17:16
20/10/2008 19:17:16
 
82
OXIGENO
Noviembre 2008
En cuanto a controlar los giros, queda paramás adelante. El único consuelo que puedoalegar es que, para caer al mar desde Àger, seprecisaría de un vuelo de cien kilómetros,que no creo que esté a mi alcance. Luego, porfin, Miquel explica qué pasos hay que seguirpara iniciarse en el vuelo, y 
 voy tomandoconciencia que sobre todo se necesita tenerlos pies bien firmes en el suelo, nada desoñar con pajaritos, hay que ir paso a paso.
El aprendizaje se divide en dos cursos. Elde iniciación sirve para probar, y tiene porobjetivo final conseguir que el alumno vuele solo guiado por radio. En el curso deperfeccionamiento, se prepara al piloto paraque vuele sin que el instructor tenga quedictarle los pasos. Después, para obtenerel título, hay que examinarse de teoría y pasar otro examen práctico. Con el título y cincuenta vuelos acreditados, la Federación Aérea entrega la licencia.
Cada cual tardasegún su capacidad, su disponibilidad y lo que disponga la meteorología, porquetodo depende del viento.
En condicionesnormales, el curso de iniciación puedeterminarse en dos o tres fines de semana.Consta de cuatro disciplinas: teoría, infladas,preparación para vuelos reales, más infladas.“Pues empecemos por las infladas”, diceMiquel.
¡Despegamos!
Cogemos las mochilas de los parapentes y nos dirigimos hacia un campo. Miquel mealcanza un casco de escalada. “
Esto es porsi te caes. También es importante llevarun buen calzado, unas botas de montaña,pantalones largos y chaqueta.
Me pasa el arnés. Primero me pongo las cintasde los hombros y después me ato. Anclolas correas de las piernas, la de la cintura y finalmente la del pecho. Detrás del arnéshay una serie de bolsas donde se guardan lamochila y un paracaídas; a su vez, como unairbag, ayudan a amortiguar el golpe si seaterriza sobre las posaderas.Extendemos la vela. El ala es magnífica, con suforma de huso. Nada que ver con las primerasque aparecieron, de forma rectangular. Siaquellas por cada metro de caída planeabandos, las actuales llegan a planear hasta diezmetros.Entre el ala y el arnés, se estiran los
suspentajes, es decir, todo el conjunto dehilos que distribuyen el peso del piloto porla vela.
Los suspentajes tienen alma de kevlar,una poliamida de alta tecnología que se usaen aviones y chalecos antibalas. Aguantanmucho peso y prácticamente no se dan de sí. Van a coincidir en cuatro cintas a cada ladodel arnés, que se conocen como bandas y se denominan alfabéticamente: A, B, C y D.Estas bandas, a la vez, se unen en el anclaje delarnés.
El piloto, además de las bandas, cogeel freno con la mano, una anilla de tela queestira los suspentajes que van al borde defuga, el perfil trasero del parapente.
El frenoes el mecanismo principal para guiar el ala.“Primero, tienes que revisar los suspentajes,que no estén liados. A menudo, una ramitaimpide que la vela suba bien.” Miquel losrevisa. “Ahora pasa los brazos por detrásde las bandas. Coges el freno y la banda A.Esperamos a que el viento sople bien, decara. Corres. Ayudas a subir la vela con los brazos. Dejas la banda A. Corres más, conpasos largos y continuos, el cuerpo inclinadohacia delante. Cuando te diga que pares, bajaslas manos, con los frenos, hasta los muslos, y continúas andando, para que la vela no tecaiga encima.”
 Miramos la manga de aire. Esperamos aque la brisa me venga de cara. Y corro, o lointento, porque cuando la vela empieza ahincharse me quedo clavado.
Insisto. Voy alzando los brazos. Las bandas me golpeanlos músculos. Parezco un director de orquestaa punto de dar la entrada. Y consigo que la vela quede encima de mi cabeza, perfecta, oa mí me lo parece. El viento ha entrado porlas bocas que tiene en el perfil delantero, el borde de ataque, y la vela se ha llenado de aire.Las costillas interiores le dan la forma de alade avión. Se sostiene. Se sostiene. “¡¡Corre!!”,grita Miquel. Y cae toda el ala.“Media vuelta. Hay que recoger lossuspentajes hasta la vela, que, ves, quedaasí, como una coliflor, y volver atrás paraintentarlo de nuevo.”
 Volvemos a extender la vela. Reviso queningún suspentaje esté enredado. Miramosla manga de aire. Vuelvo a correr. Hincho.Corro más. Manos a los muslos y ando
.Recojo la coliflor. Vuelvo atrás y extiendola vela. Y así una y otra vez. Deja de soplarla brisa, cambiamos de campo, y vuelvo apracticar infladas.“Para iniciarse en los vuelos reales, hay  varios métodos”, comenta Miquel. “Antes sehacían vuelos en pendiente desde un cerro losuficientemente alto para que pudieras dejarde tocar el suelo. Se trataba de perder el miedocon saltos de pollo. Otro de los métodos quese usan son los vuelos con torno, en los que teatan un cable y te estiran como a una cometa.Cuando ya estás arriba, te sueltas y tienestiempo de hacer algún giro de aproximaciónal campo antes de aterrizar. Finalmente,
sepueden hacer vuelos con biplaza. Así,empiezas a volar acompañado. El primer vuelo sirve para perder el miedo. A partirdel segundo vuelo, el instructor te puede irdejando el mando
.
Un vuelo en tándem
Manos a la obra, pues. Volaré con Miquel. Ascendemos novecientos metros de desnivelhasta el collado de Ares, situado a 1.586metros de altitud. Desde arriba, el Montsecse muestra impresionante. Como una olaque viene del norte, alza la cresta y se quedahelado, con riscos y morros a punto de caersobre Àger. El campo de vuelo aprovechala llanura rocosa del collado. Hace frío. Espreciso abrigarse. Hay cuatro velas tendidas.Cada tanto, algún piloto infla su vela, corre y salta.
 Me pongo el arnés. Extendemosel ala, nos atamos y, cuando se hincha la vela, el viento nos arrastra atrás.
Por suerte,otro chico que hace vuelos en biplaza mesostiene por el arnés. “¡Corre!”, grita Miquel.
Ha llegado la hora de la verdad. Y corro, y corro y me encuentro pateando en el aire. Ya no toco el suelo. Volamos.
 
Parapente_ Oxigeno 6.indd Sec1:82
Parapente_ Oxigeno 6.indd Sec1:82
20/10/2008 19:17:19
20/10/2008 19:17:19

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->