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EUTANASIA
 
Fecha
Miércoles, 08 agosto a las 11:00:00
Tema
Opinión
Opinión
 
Michael A. Galascio Sánchez• Cada cuál es responsable de su templo, su cuerpo y de su propium o consciencia yla voluntad con respecto a su destino debe ser exclusiva de él. Sin embargo, paralos que no están de acuerdo, deben tener la opción de vivir “su vida” dolorosa o no,con limitaciones o no, hasta el último suspiro sin que un salvador iluminado, cierrela cortina en mitad de la noche y le inyecte una dosis masiva de morfina
 
“La mayor parcialidad es la de no pronunciarse.La peor ignorancia es la de no querer hacer.La peor mentira es la de no exponerse.” [1]
La cuestión de la eutanasia no es un tema nuevo. El término tiene suorigen en el griego significando muerte, indolora, feliz (Eu=bien, másthanatos=muerte) [2] El diccionario Webster amplía la definicióndiciendo que eutanasia es “una muerte fácil e indolora, o un acto o método de causar lamuerte sin dolor para poner fin al sufrimiento”. Desde hace muchos años, ésta idea esdefendida por algunos como una manera de ocuparse de las víctimas de enfermedadesincurables. [3]Hipócrates hace referencia a la eutanasia (no por su nombre sino el concepto y ensentido negativo) en el Juramento Hipocrático, el cuál fue escrito entre 400 y 300 añosa.C. El mismo dice:
Juramento hipocrático“JURO
por Apolo, médico, por Asclepio, y por Higía y Panacea, y por todos los diosesy diosas del Olimpo, tomándolos por testigos, cumplir este juramento según micapacidad y mi conciencia:
TENDRÉ
al que me enseñó este arte en la misma estimación que a mis padres,compartiré mis bienes con él y, si lo necesitara, le ayudaré con mis bienes. Consideraréa sus hijos como si fueran mis hermanos y, si desean aprender el arte médico, se loenseñaré sin exigirles nada en pago. A mis hijos, a los hijos de mi maestro y a los que seobligaran con el juramento que manda la ley de la Medicina, y a nadie más, les enseñarélos preceptos, las lecciones y la práctica.
APLICARÉ
mis tratamientos para beneficio de los enfermos, según mi capacidad ybuen juicio, y me abstendré de hacerles daño o injusticia. A nadie, aunque me lo pidiera,daré un veneno ni a nadie le sugeriré que lo tome. Del mismo modo, nuncaproporcionaré a mujer alguna un pesario abortivo.
 
VIVIRÉ
y ejerceré siempre mi arte en pureza y santidad. No practicaré la cirugía en losque sufren de cálculos, antes bien dejaré esa operación a los que se dedican a ella.Siempre que entrare en una casa, lo haré para bien del enfermo. Me abstendré de todamala acción o injusticia y, en particular, de tener relaciones eróticas con mujeres o conhombres, ya sean libres o esclavos.
GUARDARÉ
silencio sobre lo que, en mi consulta o fuera de ella, vea u oiga, que serefiera a la vida de los hombres y que no deba ser divulgado. Mantendré en secreto todolo que pudiera ser vergonzoso si lo supiera la gente.
SI FUERA FIEL
a este juramento y no lo violara, que se me conceda gozar de mi viday de mi arte, y ser honrado para siempre entre los hombres. Si lo quebrantara y jurara enfalso, que me suceda lo contrario.” [4]¿No sé, si debemos ponerle el cóctel? Este es uno de los dilemas más frecuentes de losfamiliares al pie de la cama del enfermo. Estos planteamientos surgen en momentos degran crisis, cuando están agotados, impotentes porque la situación de su pariente ya searepentina o crónica les desborda. Es cuando la realidad ha sobrepasado todo lo quehabían podido imaginar. Además, la ayuda o apoyo que reciben del hospital einstituciones en la mayoría de los casos, no es suficiente como para mitigar elsufrimiento tanto del paciente como de su entorno, así como, la confusión que segenera, sobre todo, si no están bien informados. ¡A propósito! ¿Qué es el famoso cóctelque tanto se menciona en los hospitales? ¿Será eutanasia encubierta? ¿Está aprobadopor ley? ¿El que pone la inyección es el responsable final? ¿El que lo propone? ¿El quelo ordena? ¿Quién?Ante este cuadro familiar que se reproduce con más frecuencia de la que muchosimaginan, hay personas, influencias siempre dispuestas a inclinar la balanza en contrade la vida, independientemente de las circunstancias que rodeen el drama familiar. Aestos individuos les llamo, prebostes de la muerte digna, que no toman en consideraciónotros medios de procurar alivio o consuelo al paciente. En su lugar proponen la muerte,un final rápido y económico para la institución, que ahorra en medicamentos y a cambioobtiene una cama libre.Cada vez con más frecuencia nos topamos con representantes del mundo de la medicinacarentes de una empatía auténtica. Pues al profesional sanitario al que me refiero no es“un médico humano y reflexivo que sucumbe, con miedo y temblando, a la presión y losdeseos bien calibrados de un paciente o familiar que le es muy conocido, y para el queverdaderamente no hay otra salida.” [5] Se trata de sujetos con otros valores, principiose intereses, con un sentido estricto e inflexible de las bondades de la gestión hospitalariapura y dura. ¡Ahorro a toda costa! Además de querer imponer sus creencias a los pobresignorantes que no conocen nada sobre el milagro de la vida. La opinión del pobreignorante no cuenta. ¿Qué sabe un analfabeto o un campurrio?Aunque no todos los casos son iguales, quiero hacer mención de uno reciente. Se tratade un paciente con una grave lesión cerebral que recuperó cierta consciencia medianteelectrodos implantados en el cerebro. [6] Un hombre que llevaba seis años dormido seha recuperado de manera tal, que actualmente mastica, juega a las cartas, avisa si leduele algo e incluso es capaz de recitar un texto memorizado. Me pregunto, ¿si en otrolugar, lo hubiesen despachado en tres meses? Quizás incinerado y entregado a los
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