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Amartya Sen, Nuevo examen de la desigualdad, capítulos 3 y 5

Amartya Sen, Nuevo examen de la desigualdad, capítulos 3 y 5

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03/05/2014

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Alianza i
economía
Amartya
Sen
Nuevo
examen de la desigualdad
Versión española
de Ana
María BravoRevisión
de Pedro Schwartz
AlianzaEditorial
 
52
Nuevo
examen de la desigualdad
realmente disfruta la persona para hacer
esto
o ser aquello
19
.
Como
diji
mos en el
capítulo
anterior, las
características
personales y sociales de
dis
tintas personas, que pueden variar ampliamente, pueden llevarnos a va
riaciones
interpersonales considerables en la
transformación
de recursos
y
bienes elementales, en
realizaciones.
Exactamente por la misma
razón,
las diferencias interpersonales respecto de
estas
características
personales
y
sociales pueden dar lugar asimismo a variaciones en la
conversión
de recursos y de bienes elementales en
libertad
para alcanzar los objetivos.
Si
estamos interesados en la libertad de
elección,
entonces tenemosque prestar
atención
a las posibilidades que la persona tiene de hecho yno podemos dar por supuesto que se
obtendrán
los mismos resultados
sólo
observando los recursos de que él o
ella
dispone. El cambio de aten
ción
en la
filosofía política contemporánea,
tal como ocurre en las
teorías
de
Rawls
y
Dworkin,
hacia las comparaciones interpersonales
basadas
en
los
recursos puede verse claramente como un paso hacia una mayor aten
ción
a la libertad. Pero
estos
cambios son esencialmente insuficientes
20
.
En
general, las comparaciones de recursos y bienes elementales no pueden servir de
base
para comparar distintos grados de libertad. El valorar
la
libertad exige imperiosamente que centremos en
ella
nuestra
atención,lo
que no se puede hacer
centrándola
en cualquier otra cosa
21
.
19
Cfr. Sen (1980a, 19916) para una
discusión
en profundidad de esta
cuestión.
Sobre temas relacionados, cfr.
Lehning
(1989) y Pogge (1989).
20
En el
capítulo
5 desarrollaremos más
este
tema al considerar el problema de la valora
ción
de la desigualdad en el contexto de las
teorías
de la
justicia.
21
En el
capítulo
siguiente analizaremos y desarrollaremos la idea de la libertad de
con
seguir bien-estar como un paso previo para analizar desigualdades en las libertades.
Capítulo
3
FUNCIONAMIENTOS
Y
CAPACIDAD
3.1.
Conjuntos
de
capacidad
En
este
capítulo
examinamos el enfoque
«capacidad»
en la
evaluacióndel
bien-estar y de la libertad para buscar el bien-estar. El planteamiento
ya
lo he discutido detalladamente en
otras
ocasiones'.
Aquí
me
limitaré
apresentar algunos aspectos elementales de esta perspectiva.
El
bien-estar de una persona puede
entenderse
considerando la
cali
dad
(por así
decirlo,
la
«bondad»)
de su
vida.
La
vida
puede considerarse
como
un conjunto de
«funcionamientos»
interrelacionados. consistentesen
estados
y acciones. La
realización
de una persona puede
entenderse
como
el vector de sus funcionamientos. Los funcionamientos pertinentespueden abarcar
desde
cosas tan elementales como
estar
suficientementealimentado,
tener
buena salud, evitar posibles enfermedades y mortalidadprematura, y
demás,
hasta realizaciones más complejas como el ser
feliz,el
tener
dignidad, el participar en la
vida
de la comunidad, etc.
2
. Sostengoque los funcionamientos son
constitutivos
del
estado
de una persona yque la
evaluación
del bien-estar tiene que consistir en una
estimación
de
estos
elementos constitutivos
3
.
1
En Sen (1980a, 1985a, 19856) se estudian diversos aspectos del fundamento conceptual
y
los problemas
prácticos
de la medida y
evaluación.
Este
capítulo
se
inspira
en Sen (19916).
2
Para un estudio
útil
de los diversos elementos constitutivos de la
calidad
de
vida,véanse Allardt
(1981, 1992),
Erikson
y
Aberg
(1987),
Erikson
(1991), Ysander (1992). Dehecho, los
«estudios escandinavos»
sobre las condiciones de
vida
han contribuido mucho ademostrar y esclarecer la
posibilidad empírica
de considerar los diversos funcionamientoscomo la
base
de la
calidad
de
vida.
Para
temas
relacionados,
véase también
Fuchs (1983),
Mack
y
Lansley
(1985),
Culyer
(1986),
A. Williams
(1991).
3
Los fundamentos
filosóficos
de
este
planteamiento se remontan a los escritos de
Aris-
53
 
54
Nuevo
examen de la desigualdad
Estrechamente relacionado con la
noción
de los funcionamientos es
la
capacidad
de funcionar. Representa las diversas combinaciones defuncionamientos
(estados
y acciones) que la persona puede alcanzar.
Por ello,
la capacidad es un conjunto de vectores de funcionamientos,que reflejan la libertad del
individuo
para
llevar
un tipo de
vida
u otro
4
.
A
como el denominado
«conjunto presupuestario»
en el espacio de losbienes representa la libertad de una persona para comprar haces de productos
5
, el
«conjunto
de
capacidad»
en el
ámbito
de los funcionamientos refleja la libertad de la persona para elegir
entre
posibles modos de
vida.Es
evidente que el bien-estar de una persona
debe
depender fundamentalmente de la naturaleza de su estado, es decir, de los funcionamientos alcanzados. El que una persona
esté
bien alimentada, goce de buena
salud,
etc.,
debe
ser
intrínsecamente
importante para la bondad del estado de esa persona. Pero,
podríamos
preguntarnos
¿qué relación
tienenlas
capacidades,
en
contraposición
con los
funcionamientos alcanzados,
con
el bien-estar?
La
importancia de la capacidad de una persona para su bien-estarnace de dos consideraciones distintas pero interrelacionadas.
La
primera es que, si los funcionamientos alcanzados constituyen elbienestar de una persona, entonces la capacidad para alcanzar funcionamientos (es decir,
todas
las combinaciones alternativas de funcionamientos que una persona puede elegir)
constituirá
la libertad de esa persona,sus oportunidades reales para obtener bien-estar. Esta
«libertad
de bien
estar»
puede ser un tema central del
análisis ético
y
político
6
.
Así, paraformarnos una
opinión
de la bondad del
estado
social, habría
que dar
im
portancia a las libertades de que disfrutan las diferentes personas para alcanzar el bien-estar. Incluso aunque no adoptemos el camino de considerar la libertad del bien-estar como una nota de la
«bondad»
del
estado
tételes,
que contienen una profunda
investigación
de «el bien del
hombre»
en cuanto a
«la vida
entendida como
actividad» (véase
concretamente
Ética
a
Nicómaco,
I, 7).
Aris
tóteles siguió
estudiando
—tanto
en su
Ética
como en su
Política
las
implicaciones
po
líticas
y sociales de un enfoque de bien-estar entendido de esta manera, es decir, refe
rido
al
«florecimiento humano».
Sobre el planteamiento
aristotélico
y sus conexiones
con
las
últimas
investigaciones de la perspectiva de capacidad,
véase
Nussbaum (1988a,19886).
4
Sobre los varios problemas
técnicos
en la
representación
y
valoración
de los vectoresde funcionamientos
(más
en general, de
n-
múltiplos
de funcionamientos) y los conjuntos decapacidadde tales vectores (o
múltiplos-n), véase
Sen (19856,19916).
3
Véase capítulo
2, apartado 2.2
6
La pertinencia concreta de la
«libertad
del
bien-estar»,
en
contraposición
al bien-estaralcanzado en
ética social
y
política,
se discute en mis
«Conferencias Dewey»
(Sen 1985a),concretamente en las conferencias 2 y 3. Estas conferencias
también
tratan sobre la
distinción
entre
«libertad
del
bien-estar»
y
«libertad
de
agencia».
Esta
última
representa una
li
bertad de tipo más general, la libertad de alcanzar objetivos, cualesquiera que sean
(quizámás allá
de la busca del propio bien-estar).
Véase
el
capítulo
4 más adelante.Funcionamientos y capacidad55
social,
podremos considerar
«justo»
que los
individuos
tengan una sustan
cial
libertad de bien-estar
7
.
Esta
libertad, que refleja las oportunidades de bien-estar de una persona,
debe
ser valorada como
mínimo
por razones
instrumentales,
por
ejemplo,
al juzgar qué
cartas
ha repartido la sociedad a una persona.
Pero,
además,
tal y como hemos dicho ya, la libertad
debe
considerarse
como
cosa
intrínsecamente
importante para una buena estructura
social.
Desde
este
punto de vista, una buena sociedad es
también
una sociedadde libertad
8
.
También
se puede
utilizar
la
noción
de
«justicia»
en contra
posición
con la de
«bondad»
de la sociedad para defender los mismosarreglos sustantivos.
Aquellos
que consideran esa
distinción
como muyfundamental y defienden la
«prioridad
de lo justo sobre las ideas de lo
bueno»
(tal y como
explica Rawls
1988a),
tendrían
que plantearse la cues
tión
desde
esa perspectiva.
La
segunda
conexión
entre
el bien-estar y la capacidad consiste en hacer depender el propio bien-estar
alcanzado
de la
capacidad
para
funcio
nar. En sí mismo, el hecho de poder elegir
debería
entenderse
como uncomponente valioso de la existencia; y una
vida
de elecciones genuinas
con
opciones serias puede considerarse, por esta
razón,
más
rica
9
.
Desde
este
punto de vista, al menos algunos tipos de capacidades contribuyen
directamente
al bien-estar, a enriquecer la propia
vida
con la oportunidadde la elecciones meditadas. Pero incluso cuando la libertad en forma decapacidad se valora
sólo
instrumentalmente (y el
nivel
de bien-estar no se
7
Véase Rawls
(1988a) sobre la importancia de la
distinción
entre
«lo
justo»
y «lo
bueno». Véase también
Sugden (1989) que ofrece una
presentación
convincente de la
teoría
de los
deberes
del Estado
desde
el punto de vista de lo justo en vez de fundamentarla en
maximizar
lo bueno. En Sen (1987) se discute
Ínter alia
que la
distinción
puede ser menos
clara
e
incluso
quizá
menos fundamental de lo que se da por sentado frecuentemente.
8
Las obras de importantes escritores libertarios
están
escritas
desde
el punto de vista de
la
libertad (las más recientes de las cuales son: Hayek, 1960, 1967;
Nozick,
1974; J.
M.
Bu-chanan, 1975,1986). Pero uno de los primeros argumentos en pro de la
concentración
sobre
el
valor
básico
de libertad puede encontrarse en la
filosofía política
de
Marx,
que pone
énfasis
en someter
«las
condiciones para el libre desarrollo y actividad de los
individuos
bajo su
propio
control». Según Marx,
la sociedad liberada del futuro «me
permitiría
hacer una cosa
hoy
y otra
mañana,
cazar por la
mañana,
pescar por la tarde, criar ganado por la noche, hacer
críticas después
de cenar, de la forma que quiera, sin convertirme nunca en cazador, pescador, pastor o
crítico» (Marx,
1845-6: 22). Esto es, por supuesto, un enfoque
general
de la
libertad
(lo que puede hacer una persona, considerando todos los factores) en contraste con
los
derechos
negativos
(lo que a uno no se le impide hacer) a los que se ha dado mucho
énfasis
en la literatura libertaria; con respecto a esta
distinción, véase Berlin
(1969). Para planteamientos alternativos al valor
intrínseco
de libertad,
véase
mi
«Libertad
de
Elección: Con
cepto y
Contenido»
(Sen, 1988a). Para el planteamiento de
Marx
de la libertad,
véaseKolakowski
(1978), C.
Taylor
(1979), Brenkert (1980, 1983), A. E. Buchanan (1982), Elster(1986), Lukes (1985), G. A.
Cohén
(1986, 1988, 1989), Ramachandran (1990),
entre
otros.
8
Esto no
significa
que cada
elección
adicional eleve el bien-estar de una persona, nitampoco que la
obligación
de elegir se
añada
forzosamente a la libertad de la persona. En el
próximo capítulo
retomaremos
estas
cuestiones.

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