(entre ellas un avizor estudio sobre Nicanor Parra publicado en 1951, tres añosantes de la aparición de
Poemas y antipoemas
). Dirigió la
Revista de Arte
de laFacultad de Bellas Artes, y luego, junto a Germán Marín, fundó
Cormorán,
revista mensual de arte, literatura y ciencias sociales. En su madurez escribióvarias novelas experimentales y unas cuantas obras de teatro. En sus últimosaños incursionó en el video y fungió como actor y director de sus propias obrasde teatro. En sus meses finales se dio tiempo incluso para retomar el dibujo ydejar casi terminada una novela-comic,
Roma la loba,
que se publicópóstumamente.Se diría que un profundo desarraigo existencial lo inclinaba al viaje y a lamudanza tanto de género como de domicilio. Sin embargo, pese a esahiperactividad, se mantuvo siempre fiel a la poesía, su vocación más profunda.A partir de su tercer libro,
La pieza oscura
(1963), destacó entre los mejores desu generación en lengua hispánica. Lúcido y radical, a veces tiende alfragmento y otras veces al monólogo interior, a la elegía tanto como a laparodia o al sarcasmo, a la mirada interior y al apunte de viaje, al soneto lomismo que al antisoneto.En mi opinión, la mejor poesía de Lihn se concentra en sus poemas detreintañero:
La pieza oscura,
ya citada,
Poesía de paso
(1966, Premio Casa delas Américas),
Escrito en Cuba
(1969) y
La musiquilla de las pobres esferas
(1969), si bien en cada libro posterior surgen nuevos registros y se incluyenpoemas logrados.Parafraseando las palabras de García Lorca sobre Neruda, Lihn sugiereque la poesía requiere y/o busca un “equilibrio inestable entre la tinta y lasangre”. En su caso, se trataba de un equilibrio dinámico de fuerzas opuestas,fuerzas que un creador armoniza sólo en virtud de su trabajo creador. Quierocitar un poema muy poco conocido de él que no está citado en ningún libro,salvo en
Figures of speech,
una antología bilingüe compilada por el poeta ycrítico norteamericano Dave Oliphant. El poema se titula “Retrato” y pertenecea un libro inédito de 1952, del que se conoce un par de poemas recogidos por Matías Rivas y Roberto Merino en
Antología de paso
, en 1998. Diez años antesel poema —junto a otros no se conocían mucho— había aparecido en
El Mercurio.
Les leo algunos versos de ahí se ese poema, por lo tempranero y por lo significativo que es en términos de tomar conciencia de estas polaridadesinternas en una especie de autorretrato. Cito entonces un fragmento de ese“Retrato”:
Poeta de los pies a la cabeza,hombre de pocas uñas, convulsivo, neurótico,huérfano de las águilas, padre de su aumento,oscuro, sombreado por un ángel difunto,señor de su desterrado dominio,látigo de sí mismo
[...]
abstracto por instinto.
Como se ve, Lihn está próximo a ese Parra que en su famoso “Epitafio”exhibe sin complejos sus contradicciones, y, como él, se muestra igualmentedistante del lirismo estereotipado y del “tonto solemne”. De ahí la autoironía(“látigo de sí mismo”), el autodistanciamiento y la discursividad reflexiva y casi
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