3hombre rico de la clase gobernante, evidentemente apuesto y con una personalidad cálida.Corrió y se arrodilló a los pies de Jesús diciéndole: "Maestro bueno, ¿qué haré para obtenerla vida eterna?" Jesús le dijo: "¿Has cumplido los mandamientos?" El joven dijo que lohabía hecho, efectivamente, desde su juventud. Es entonces cuando Marcos deja constanciade algo que no nos revela ningún otro relato. Dice: "entonces, al mirarlo Jesús le amó..."Ese pequeño detalle personal me sugiere que Marcos era el joven gobernante rico.De modo que ese breve relato acerca del joven rico, que huyó sin su ropa, es el modo enque Marcos nos dice que el joven gobernante rico se alejó de Jesús entristecido, como nosdice la historia, porque tenía muchas posesiones, pero no siempre estuvo entristecidoporque más adelante, habiéndose pensado las cosas, tomó la decisión que Jesús le habíaexigido: entregando todo cuanto tenía. Renunció a su herencia y todo cuanto le quedó fue latúnica que le cubría y al final hasta eso lo perdió y se convirtió en un seguidor de Jesús. Noestoy diciendo que las Escrituras nos digan de una manera explícita que eso fue lo quepasó, ¡pero tengo la impresión de que fue así! De modo que si a ustedes no les importa estaversión "al estilo Stedman", esto nos permite tener una visión más profunda del Evangeliosegún Marcos.Sea como fuere, si sucedió efectivamente algo así, justificaría la aparente fascinación quesentía Marcos por dos de las cualidades de Jesús, acerca de las cuales nos habla en lasprimeras palabras de su evangelio: "el principio del evangelio de Jesucristo, el Hijo deDios". Jesús de Nazaret, un carpintero, el Jesús hecho hombre, pero al mismo tiempo elHijo de Dios, el Divino. Marcos parece profundamente fascinado por esta combinación: elGobernante que muestra su habilidad para servir y el Siervo que sabe cómo gobernar.Por cierto, así es como está organizado el libro. Marcos es muy fácil de compendiar porqueel autor nos ofrece ciertas divisiones naturales, como veremos más adelante. Se dividefácilmente en dos mitades. La primera, del capítulo 1 al 8, versículo 26, es El Siervo queGobierna, la autoridad del siervo. La segunda, desde el capítulo 8, versículo 27 hasta elfinal, es el Gobernante que Sirve. Leamos los primeros versículos:"El principio del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios. Como está escritoen el profeta Isaías: ÎHe aquí envío a mi mensajero delante de ti, quienpreparará el camino. Voz del que clama en el desierto: ÎPreparad el caminodel Señor; enderezad sus sendas." Así Juan el Bautista apareció en eldesierto predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón depecados."Esta afirmación que hace Marcos resulta verdaderamente asombrosa. El énfasis que hacedesde el principio mismo de su evangelio, al que llama "el principio del evangelio", elpunto de partida, es el ministerio de Juan el bautista. Y el punto culminante de dichoministerio fue el fantástico éxito que disfrutó Juan en el desierto. El año pasado,aproximadamente por estas fechas, me encontraba en el desierto. Fuimos en coche desde laciudad de Jerusalén hacia Jericó, pasando por el valle del Río Jordán. Me di cuenta de queera efectivamente un desierto. Incluso en la actualidad es un lugar monótono, despoblado,abandonado y solitario. El Jordán fluye por esta región, pero es la única agua que se puedeencontrar en millas a la redonda. Es una región reseca y deprimente, bordeada por las