rigurosa verdad, y espero y deseo, con el fervor con quedesea todo charlatán, ser escuchado, que recorramos jun
tos
algunos cientos de ellas. Vayamos pues, por partes, a darsatisfacción a la pregunta que intuyo te haces. En primerlugar, acordemos que yo no he recuperado la voz, ya que malse puede recuperar lo que nunca se ha poseído, sino que he
sido dotado de ella, y ya en posesión del papiamento, en
ningún renglón de los que hasta ahora has recorrido he dicho
que la carta que constituye el meollo, ombligo o fuente
nutricia de esta historia no haya visto la luz; para saberlo,tendrás que continuar leyendo las páginas que restan.
El cómo lo he sabido es fácil de explicar y puedo
adelantarlo: de la observación íntima, directa, minuciosa ycontinuada de las personas que consiguieron penetrar en su
misterio, tanto de aquellas que dedicaron toda su energía en
el empeño
de hacer que permaneciera oculta como aquellas que
dejaron la vida en el intento de que su contenido viera laluz pública arrancándola del escondrijo en que permaneció
disimulada durante dos milenios.
Darte a conocer mi identidad es algo más complicado, y
está
por verse si lo consigo, ya que no es pequeña la tarea parahacer que me creas, sobre todo porque como ya habrás podido
imaginar por lo susodicho, no hay antecedentes de que los de
mi especie sean pródigos en palabras, quizá debería dejar
abierta laincógnita y ver si eres capaz de descubrirlo por
ti mismo.
¿Que te dé alguna pista? ¿Que vas a tratar de resolverlo como
si fuera un acertijo? Vale, ¿por qué no? Ello hará que te
impliques más en mi relato.
Puedo decirte que
–
y ya te he dado dos indicios en el mismo
sentido, el primero unas líneas más arriba, al decir “los demi especie”, y el segundo al utilizar la primera persona del
plural, dejando así establecido que pertenezco a un grupo,tribu, sindicato, corporación, logia, conciliábulo, clan,
cabila
, cáfila, casta, linaje, horda, etcétera a cuyos
individuos unen condiciones, gustos o intereses afines, y de
los posibles comunes denominadores es sin duda el másimportante nuestra condición de videntes, en cuanto a que
todo lo vemos y nada se nos oculta
–
cuando nos encontramos en
público, se nos mira de reojo, como al descuido, mas en laintimidad, sin testigos y a solas, frente a frente, cara acara, cuerpo a cuerpo, todos se desnudan ante nosotrosexponiendo a nuestra vista sus más ocultos secretos,
ha
ciéndonos partícipes de sus más íntimos detalles, sin pudor
alguno, en ocasiones
–
no pocas
–
nos dirigís la palabra,
habláis con nosotros, que es tanto como hablar con vosotros
mismos, ya que no podemos sino dar la callada por respuesta,
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