Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
2Activity
P. 1
EL HIJO DEL DÍA Y LA HIJA DE LA NOCHE CUENTO

EL HIJO DEL DÍA Y LA HIJA DE LA NOCHE CUENTO

Ratings: (0)|Views: 196|Likes:

Fanfic Kagamine/Vocaloid (RinxLen) inspirado en un cuento de autor victoriano. Él tiene miedo de las tinieblas; y ella, de la luz del sol...

Fanfic Kagamine/Vocaloid (RinxLen) inspirado en un cuento de autor victoriano. Él tiene miedo de las tinieblas; y ella, de la luz del sol...

More info:

Published by: Sandra Elena Dermark Bufi on Jan 27, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

09/17/2013

pdf

text

original

 
SANDRA DERMARK 21-1-2012EL HIJO DEL DÍA Y LA HIJA DE LA NOCHE- UN CUENTO VICTORIANOFic de Vocaloid inspirado en la obra homónima de George MacDonald. 1. UNA HECHICERA CURIOSAÉrase una vez una hechicera que ansiaba saberlo todo. Se llamaba Lica, y contaba con unamaldición en su seno.No le preocupaba nada que no fuera obtener conocimiento. Y por eso, no era cruel en sí.Era alta y espigada, con el pelo corto liso y castaño, y sus ojos avellanados parecían esconder un fuego interior. Aunque fuera resistente y firme, en ocasiones solía postrarse en el suelo,temblando cual hoja seca, y asentar la cabeza en un estado de inconsciencia.Desde su castillo feudal, Lica era la señora de toda aquella comarca y oprimía a los súbditoscon sus locuras “ilustradas”. 2. LADY AURORA, LA ALEGREEn la corte de aquella hechicera, había dos damas que estaban encintas. Lica, al enterarse,decidió confinarlas cada una a una habitación diferente, separándolas.Una de ellas era lady Aurora, la esposa de un embajador que pasaba casi toda su vida enel extranjero, en misiones de paz. Aurora ocupaba, ella sola, un alto torreón de estilo gótico,rematado con una aguja, con enormes vidrieras que inundaban la estancia de luz. La vista delpaisaje a su alcance, una llanura surcada por un claro arroyo, con una sierra nevada al fondo,era todo claridad. Atendiendo a Aurora se hallaban Lica y Severo, el montero mayor de la hechicera, el cual eramuy apuesto y peliazul, y con los hombros anchos rematando un tórax varonil. Ellos procuraronque la joven no sintiera nada de pena ni tristeza, ofreciéndole carne de ave regada conChardonnay y coñac, y tocándole sólo piezas de Liszt. Aurora tenía los cabellos largos, de un azul verdoso, cayéndole libremente sobre los hombros,las mejillas rosadas y los ojos verdes, y era de rasgos tan alegres y marcados que podíaresultar un
garçon manqué.
 3. LADY ADRIANA, LA TRISTELa otra, que ocupaba un oscuro calabozo iluminado sólo por una lámpara de fluorita, era unabella enlutada, viuda de un oficial militar que murió al ser malherido en combate. La reservada Adriana, pues así se llamaba, tenía la tez tan clara que las venas superficiales se le traslucían.Sus ojos eran de un azul muy claro y sus rosados cabellos estaban recogidos bajo un velo detul negro. Los rasgos de Adriana eran delicados, y su melancolía le hacía parecer más bella,pero se la veía tan lánguida que prefería, antes que nada, yacer todo el día en la cama o enel sofá, los cuales estaban recubiertos de terciopelo carmesí... o en el suelo, pues el suelo ylas paredes también estaban recubiertos con la misma tela del mismo color. La habitación eracálida en invierno, fresca en verano y seca todo el año, y sólo faltaba allí la luz del sol. Allí, Lica y su doncella de confianza, Tácita (una peliverde muy solícita y sensible), mantenían alady Adriana en una atmósfera de dulce tristeza ofreciéndole carne de urogallo negro, y moras, junto con Beaujolais y cassis, y le tocaban sólo piezas de Chopin. 4. LUMINOSO Y PENUMBRA
 
 Al final, Lica consiguió lo que quería. Un día de primavera, al salir el sol, nació el hijo de Aurora.Nada más abrir el varoncito los ojos, la hechicera lo confió a Severo y le dio instruccionesprecisas sobre cómo educarle. Desesperada, a lady Aurora se le partió el corazón.Y lo que perseguía Lica era que él nunca viera la oscuridad, ni una sombra, ni una fémina, ensu vida. Así que el montero le entrenó para que sólo viera colores claros, y se durmiera antesdel atardecer, y se despertara después de romper el alba. Al final, se bañaba con el sol en lahabitación que le vio nacer, y se acostumbró por completo a la luz y al calor -pues Severo lesacaba al llano, desnudo, los días soleados, para que madurara como una fruta. Recibió unainstrucción militar, por decirlo así, para que cada uno de sus músculos se irrigara de sangre por completo.Los cabellos del chico eran rubios, y sus ojos eran cada día de un azul más oscuro. Se llamabaLuminoso, y era el ser más alegre y risueño que entonces y allí existía.Seis meses después, una procelosa tarde, nació la hija de Adriana en su calabozo privadode ventanas. La pobre joven cerró sus ojos para siempre en cuanto la hija que apenas laconocería abrió los suyos por primera vez.Penumbra, pues así llamaron a la niña, se parecía cada vez más a quienes le dieron la vida.Era rubita, pálida como la cera, con el mismo parecer dulce y triste, y los ojos de un azul cadadía más claro.Lica, con ayuda de Tácita, se aseguró que no viera un rayo de sol ni una persona del sexoopuesto. Bajo una frente surcada de mechones revueltos, los ojos de Penumbra parecían dosagujeros, a través de los cuales despuntaban las estrellas en las nubes de una tarde de otoño.Era una criaturilla linda y triste. Sólo la hechicera y su sirvienta de confianza sabían que existíala lechucita. Dormía -según su educación- todo el día y despertaba tras el crepúsculo.Lica le enseñó música, las piezas más conmovedoras de Chopin, y nada más. 5. LA EDUCACIÓN DE LUMINOSOLa llanura en la cual destacaba la fortaleza de Lica era uno de los mejores cotos de caza queentonces existían. Estaba cubierta de flores y hierbas aromáticas, y retama y espliego y llantén,con un bosquecillo de pinos aquí y otro allá. No era de extrañar la presencia de regimientos devenados y corzos en aquel paraje, por lo tanto.Luminoso pasó de una montura a otra cada vez que crecía y progresaba como jinete, hastallegar a un soberbio lipizano blanco como la leche. Igualmente cambió de táctica al cazar: detrampas a arcos y flechas, hasta manejar una ballesta. Así se convirtió en un prodigioso jinete ytirador, que abatió a la edad de catorce primaveras a su primera presa. Y solía, ¡cómo no!, salir a cazar y estar fuera todo el día. Pero la hechicera le había dado a Severo órdenes estrictas deque el chico no viera nunca la oscuridad (aparte de a individuos del sexo opuesto) y regresaraa su hogar antes del atardecer, lo que espolearía a su discípulo a romper la prohibición; lo cualles obligaba a cumplir con su deber. Y es que Severo acataba las órdenes de su señora porquela temía: cada vez que ella le miraba, a él se le detenía el corazón y sentía que por sus venascorría agua en vez de sangre.No es de extrañar que comenzara a preocuparse cuando Luminoso se hizo adolescente,porque halló que era más dificil de controlar cada día. Estaba el chico tan lleno de vida, queparecía más un rayo que un ser humano. No conocía el miedo, y , por su inconsciencia delpeligro, había recibido una grave herida de asta en el costado derecho durante una de sus
 
cacerías. Cuando espoleaba a su caballo en medio de una manada, con ballesta y espadín,antes de que Severo llegara con refuerzos, el preceptor pensaba en cómo sería al ser incapazde resistir la tentación que ofrecían los linces en el pinar. Porque, desde su infancia, el jovenhabía estado tan expuesto al sol que miraba a cualquier peligro con ironía desde la atalayade la
fierté.
Cuando cumplió los dieciséis años, recibió la orden directa de Lica -la primeramujer que vería en su vida- de volver a sus aposentos antes del ocaso, acompañando laprohibición con amenazas de inexplicables torturas. Luminoso escuchaba con atención; pero,desconociendo él el miedo y la tentación de la noche, las palabras de la hechicera eran para élde poca importancia. 6. LA EDUCACIÓN DE PENUMBRAPor razones que no vienen al caso, Lica nunca puso un libro en manos de Penumbra. Sinembargo, la niña logró persuadir a Tácita que le enseñara a leer y escribir. Y así fue. A veces,la sirvienta subía a la biblioteca y le traía un libro de ciencias. Pero su placer favorito era lamúsica. Más de una vez había pasado sus dedos, al tocar una polonesa, sobre las teclas delclavecín. Era feliz, pero todo el mundo que conocía se resumía al espacio de aquellas cuatroparedes. Y aún comenzó a nacer en su pecho el deseo de algo diferente. No sabía qué eraaquel sentimiento, pero podía expresarlo con palabras: creía que había algo más allá.Si Lica y Tácita entraban y salían de la habitación, tendría que existir, por lógica, más espaciofuera de su habitación.Cuando se quedaba sola, Penumbra solía observar los bordados de las paredes.Representaban varios procesos biológicos, y le repetían, de forma más amena, lo que habíaleído en los libros.Sin embargo, había algo que le enseñaba más que todo lo demás: la lámpara, una esfera defluorita que colgaba del techo, la cual siempre veía encendida, a pesar de que no veía losprocesos químicos que lo posibilitaban. La suavidad de la luz y la forma esférica de la lámparaatraían sus ojos y la asociaban con la idea de espacio. Solía quedarse una hora o dos con lavista fija en la lámpara, y sentía entonces su corazón llenarse. Se preguntaría que le hacíasentirse incómoda cuando veía sus mejillas surcadas de lágrimas y se preguntaba cómo habíapodido ser herida sin ser consciente de ello. Así que nunca miraba la lámpara excepto cuandoestaba sola.7-LA FUGALica daba por sentado que sus órdenes eran siempre acatadas, y también que Tácita estabatoda la noche con Penumbra. Pero la sirvienta no se había acostumbrado a dormir duranteel día, y la solía dejar media noche sola. Entonces Penumbra intuía que la lámpara estabavelando por ella. Puesto que le estaba prohibido salir de su aposento, la muchacha -exceptocuando cerraba los ojos- conocía mejor la luz que la oscuridad. Y puesto que la lámparaestaba en el centro de la habitación, ella también desconocía las sombras. Las pocas que seproyectaban caían directamente sobre el suelo y sobre los zócalos.Una vez que Tácita le había dejado sola, pudo oír un rumor en la distancia. Nunca le habíaescuchado un sonido cuya causa le fuera desconocida, y, por tanto,era la prueba para ella deque existiera algo más allá de aquellas cuatro paredes. Luego vino una sacudida y la lámparacayó al suelo, fragmentándose, y ella sintió como si tuviera los ojos cerrados y vendados.

Activity (2)

You've already reviewed this. Edit your review.
1 hundred reads
Enmendado está. No quedó tan bien como El nomeolvides, pero es al menos algo más largo.

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->