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Fortini EA, May-2007. Guerra del Atlántico Sur, Experiencias Poco Conocidas (Unidad de Tareas 80.2.2), Boletín del Centro Naval No. 817

Fortini EA, May-2007. Guerra del Atlántico Sur, Experiencias Poco Conocidas (Unidad de Tareas 80.2.2), Boletín del Centro Naval No. 817

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E
NRIQUE
 A. F
ORTINI
GUERRA DEL ATLÁNTICO SUR,EXPERIENCIAS POCO CONOCIDAS
(UNIDAD DE TAREAS 80.2.2)
241
5 de mayo de 1982. Ataque antisubmarino realizado por aeronaves navales embarcadasen el portaaviones
25 de Mayo
Eran las ocho de la mañana del 5 de mayo de 1982, el lugar, la sala de “pilotos listos” denuestro portaaviones en navegación por el Atlántico Sur; ultimábamos los detalles paravolar otra de las tantas misiones antisubmarinas que se realizaban permanentementedesde a bordo para la defensa de nuestra Flota de Mar. Observé las miradas entusiastas,animosas, de nuestros circunstanciales asesores, aquellos que debían decirnos algo y lasde aquellos otros que con respeto y en silencio también aportaban con su presencia; ésteera un gesto que me ligaba a mis afectos. Así quedamos habilitados para subir a la“cubierta de vuelo” especulando sobre las probabilidades que teníamos de convertir estamisión en una cacería exitosa, cazar al cazador por excelencia de los mares, el submari-no, aquello del cazador cazado. Qué emoción sentimos los marinos antisubmarinos antela posibilidad de frustrarles dramáticamente la elaborada maniobra a los submarinistas,cuya característica es que ejercen la iniciativa en silencio, con sorpresa. Qué premio a laconstancia, a la persistencia, a los esfuerzos de tantos otros marinos que trabajaron per-suadidos de la necesidad de desarrollar esta capacidad, la
capacidad aeronaval anti-submarina embarcada, diurna y nocturna
. Ésta (conocida por nuestros primeros aviado-res navales, argentinos que hace tiempo en el frente europeo acompañaron a las fuerzasaeronavales de los EE.UU. durante la Primera Guerra Mundial) constituye un verdaderolance entre el avión y el submarino, donde el aviador naval, ante todo conocedor del mar
El Capitán de Fragata Enrique A.Fortini Uzal-Deheza participó enla Guerra del Atlántico Sur con el  grado de Teniente de Navío.Es Aviador Naval especializado enExploración y Guerra Antisubmari-na, pertenece a la Promoción 98de la Escuela Naval Militar.Fue convocado para completar las tripulaciones de vuelo de laEscuadrilla Aeronaval Antisubma-rina realizando 15 misiones decombate durante la guerra.Es Oficial de Comando y EstadoMayor (Grado y Postgrado), realizóel curso de Estado Mayor Conjunto y ejerció el Comando de Escuadri-lla Aeronaval en 1988.Es licenciado en Sistemas Navales y Aéreos por el Instituto Universita-rio Naval y Magíster en RelacionesInternacionales por la Facultad deEstudios para Graduados de laUniversidad de Belgrano.Desde su retiro voluntario de la Armada Argentina como Capitánde Fragata en 1992 hasta el pre-sente se dedicó al management de empresas privadas de teleco-municaciones (siendo formado enla conducción de empresas por laCorporación Globo, en la ciudad de San Pablo) desempeñándoseen Brasil, Uruguay, Perú,Paraguay y España, paísesen donde residió.
Imagen: Pintura conme-morativa del artistaaeronáutico Carlos A.García. Ataque antisubma-rino, óleo sobre tela,900X600, año 2003.
Boletín delCentro Naval
Número 817
Mayo/agosto de 2007 Recibido: 19.7.2006
 
242
y de la actividad en un submarino, intenta pensar o suponer cómo el táctico submarinis-ta está planificando su ataque; es evidente que nosotros nos desarrollamos profesional-mente conscientes de la gran responsabilidad que asumimos en cada vuelo tendiente aevitar el ataque submarino; certero y letal para las unidades navales, es evidente tambiénque el convivir a bordo hora tras hora, día tras día, nos convierte a todos los integrantesde la escuadrilla en un apéndice adecuadamente motivado y fiel representante de lasnecesidades por todos compartidas.Mientras tanto y como era mi costumbre, repasaba mentalmente las sensaciones vividas enmi anterior catapultaje, en la última misión que habíamos realizado la tarde del 2 de mayo,cuando acompañado por el Teniente de Navío Rafael “Yeti” Sgueglia y los Suboficiales Len-cina y Paulinkas volamos el Tracker 2-AS-26. Esa misión nos brindó la satisfacción del debercumplido en otra disciplina, la
exploración antisuperficie
, al poder confirmarle a nuestroComandante, el Sr. Contraalmirante Walter Allara, embarcado con su Estado Mayor en elbuque insignia, la posición del grupo del portaaviones inglés al que le presentamos batallaaquel inolvidable 1º de mayo. Ésta fue la última detección de la flota inglesa portaavionesvs. portaaviones, y la obtuvimos por sucesivas MAE (Medidas de Apoyo Electrónicas). Con-sistía el procedimiento elegido en medir con un analizador de espectro de laboratorio lasintensidades de las señales radioeléctricas que emitían los radares control aire de los ingle-ses. Estos radares pertenecían a los destructores de la clase 42, HMS
Sheffield
, HMS
Coventry 
,
Glasgow,Exeter 
… etc., buques escoltas para la defensa aérea de los grupos deportaaviones. Volábamos hasta igualar la intensidad de las señales de los radares inglesesa la intensidad de los radares propios, pertenecientes a nuestros destructores ARA
Hércu- les
y/o ARA
Santísima Trinidad
de la misma clase, y así conociendo la distancia a los nues-tros lográbamos deducir la distancia a ellos siempre a igual intensidad de señal. Por supues-to que estábamos siendo controlados positivamente por nuestra fuerza y lógicamente,supongo, también identificados por la fuerza enemiga. Recordaba que en ese vuelo alcan-zamos a visualizar por última vez a nuestro buque de búsqueda y salvamento el aviso ARA
 Alférez Sobral
, que mantenía una navegación estable con rumbo Este. Evoco lo fácil que nosfue reconocerlo por su color gris naval y su pequeña silueta de remolcador oceánico, muyfamiliar en nuestra Armada por las múltiples tareas y servicios indispensables que siemprehan realizado en pos de asegurar nuestra soberanía; ellos han dejado su recuerdo imborra-ble en la extensa y poco conocida historia naval argentina. Personalmente no sabía de québuque se trataba y tampoco que su Segundo Comandante era mi ex compañero y amigo elTeniente de Navío Sergio Bazán.Por otra parte estoy convencido que el Grupo de Tareas inglés
no aceptó el combate
que lepresentamos aquel 1º de mayo pues no iban a comprometerse en una batalla aeronaval ynaval que resultara tal vez
definitoria
. No correrían el riesgo de enfrentar a las fuerzas másimportantes del enemigo, consecuentemente continuaron con el cumplimiento del objetivoplanificado que no era precisamente el de confrontarse contra una fuerza de portaavionespor primera vez en la historia desde la guerra del Pacífico, optando por maniobrar (la manio-bra es una verdadera arma en el mar) aumentando la distancia y protegiéndose por sus sub-marinos nucleares, interponiéndolos entre ellos y nosotros gracias a su velocidad y a la infor-mación satelital diurna y nocturna que asumíamos que ya les proporcionaban los EE.UU.;todos sabíamos que nuestra oportunidad era efectivizar un ataque aeronaval mientras nosencontráramos en distancia para ello. Pero también en esta oportunidad, al detectarnospróximos, era lógico asumir una posible incursión de nuestras fuerzas de igual manera quelo habían hecho el 1º de mayo, y nosotros estábamos desapareciendo de sus pantallasradar justo en el área donde navegaba el ARA
 Alférez Sobral
, cuya misión era ir al rescatede náufragos, en este caso dos pilotos de la Fuerza Aérea eyectados y perdidos el día ante-rior, sin saber que esa noche serían detectados por un helicóptero Sea King británico en fun-ción de explorador antisuperficie y posteriormente atacados por dos helicópteros Sea Linxmisilísticos. Y así, cumpliendo con el alistamiento de nuestro Tracker y casi sin darnos cuen-ta, le informábamos al “jefe de cubierta de vuelo” que estábamos listos para ser catapulta-dos iniciando la misión que sustancia estas líneas.
GUERRA DEL ATLÁNTICO SUR. EXPERIENCIAS POCO CONOCIDAS
 
Tripulaciones intervinientes
A las 07:05 hs fue catapultado el avión antisubmarino de exploración y de búsqueda y res-cate, Tracker S2E, 2-AS-23. Estos aviones, fabricados por la empresa Grumman de los EE.UU.en la década del cincuenta constituyeron nuestro pilar antisubmarino embarcado y tambiénel embrión de los principales estudios, desarrollos y experiencias que la Aviación Navalrequiere sobre todos los aspectos técnico-científicos propios de las características del marque hacen a la guerra antisubmarina. Primero fueron los Trackers modelo S2A incorporadosal portaaviones ARA
Independencia
en 1962 y luego al ARA
25 de Mayo
en 1970, y que fue-ron reemplazados por los más modernos S2E en 1978. Actualmente la Escuadrilla cuentacon estos mismos aviones S2E modificados en nuestros talleres a la versión S2T (Turbotrac-ker); son tripulados por piloto, copiloto/oficial control de operaciones y por dos operadores desensores correspondientes a los puestos Nº 3 y Nº 4.La tripulación del 2-AS-23 estaba integrada por mi compañero y amigo el Teniente de NavíoCarlos “Charlie” Cal, comandante ASM (antisubmarino), tricenturión (haber efectuado más detrescientos enganches a bordo) y señalero (aviador naval que guía los aviones para los engan-ches a bordo), su copiloto era el Guardiamarina Gustavo “Gachi” Ferrari, el piloto más jovende la escuadrilla, el Suboficial Rodolfo Lencina y el Cabo Segundo Enzo Panaritti. Estaba con-figurado en versión explorador y tenía la misión de buscar al aviso ARA
 Alférez Sobral
. Pero alas 07:43 hs, visualiza y detecta un contacto chico en latitud 44º20’(S) y longitud 64º40’ (W)y al dirigirse a investigarlo, “Charlie” alcanza a visualizar la estela del periscopio de un sub-marino yendo a inmersión con rumbo norte, a quien ataca lanzando un torpedo antisubmari-no y se mantiene vigilante a la espera de la directiva de nuestro control, el portaaviones,quien le ordena continuar con la búsqueda del
Sobral
. Éste fue ubicado más tarde sobrevo-lado por un helicóptero de la Fuerza Aérea y navegando precariamente en procura del Puer-to de Río Deseado con severas bajas y muy averiado.A las 08:05 en respuesta a la detección del submarino realizada por “Charlie”,ordenan despegar al helicóptero antisubmarino de guardia, un SH-3 Sea King provisto con sonar ASQ-13A diseñado para operaciones activas, el 2-H-231, tri-pulado por los tocayos Iglesias, Osvaldo y Guillermo, “Tarzán” y “Oaki”, ambosTenientes de Navío y comandantes antisubmarinos experimentados. Como ope-radores de sus sensores van el Teniente de Fragata García y los SuboficialesPonce y Ramos. El helicóptero estaba configurado en versión ASM (antisubma-rina) y su misión fue destacarse para realizar todas las operaciones aéreasnavales necesarias tendientes a la reobtención del contacto submarino del Trac-ker 2-AS-23. A las 08:47hsdespega otro helicóptero Sea King, con similar con-figuración, para completar la sección (unidad operativa básica) esta vez el 2-H-232, tripulado por el Capitán Norberto “Rufo” Barro, Comandante de la Escua-drilla, con el Teniente Antonio Urbano y lo hacen con la orden de apoyar las acciones del 2-H-231. Y a las 08:48hslo hacemos nosotros con el avión Tracker 2-AS-24, esta vez con el Tenien-te de Navío Carlos “Chingolo” Ferrer, también comandante antisubmarino como yo y un queri-do amigo, los Suboficiales Raimondo y Cufre como operadores 3 y 4, y fuimos enviados paracontinuar la explotación del contacto obtenido por el avión de “Charlie”, por supuesto, confi-gurados en versión ASM (antisubmarina).
Principales sucesos de la operación antisubmarina
El helicóptero 2-H-231, de “Tarzán”, inicia su táctica antisubmarina acústica pasiva, desarrolla-da al efecto por la unidad a fin de avenirse a los requerimientos operativos impuestos para elGrupo de Tareas, arriando su sonar y efectuando los sucesivos saltos imprescindibles paracubrir el área elegida; estos tripulantes, dando una sobrada demostración de capacidad profe-sional operando en sección reactualizan con tácticas, procedimientos y planes aéreos en pasi-vo la posición del blanco llamado el “punto dato” a 09:10 hs, permitiendo así la prosecución de
243
BCN 817
Explosión de untorpedo en una unidadde superficie vistadesde el periscopiode un submarino.

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