m
á
s reciente del 3% (que pasar
á
a lahistoria por haber provocado una de lasm
á
s humillantes sesiones que haya vividoun parlamento espa
ñ
ol) toda acusaci
ó
n defraude en las reglas de juego se hacamuflado tras el consenso. Un consensoque no s
ó
lo se manifiesta en los escenariosdel parlamentarismo sino que forma partedel paisaje. Puede decirse que en Catalu
ñ
aact
ú
a una corrupci
ó
n institucional queafecta a cualquier ciudadano que aspire aun puesto de titularidad p
ú
blica o pretendabeneficiarse de la distribuci
ó
n de losrecursos p
ú
blicos. En t
é
rminos generales,el requisito principal para ocupar una plaza,recibir una ayuda, o beneficiarse de unalegislaci
ó
n favorable, es la contribuci
ó
n almito identitario y no los m
é
ritosprofesionales del candidato o el inter
é
spr
á
ctico de la sociedad.Como las fuerzas pol
í
ticas representadashoy en el Parlamento de Catalu
ñ
a semuestran insensibles ante este estado decosas, los abajo firmantes no se sientenrepresentados por los actuales partidos ymanifiestan la necesidad de que un nuevopartido pol
í
tico corrija el d
é
ficit derepresentatividad del Parlamento catal
á
n.Este partido, identificado con la tradici
ó
nilustrada, la libertad de los ciudadanos, losvalores laicos y los derechos sociales,deber
í
a tener como prop
ó
sito inmediato ladenuncia de la ficci
ó
n pol
í
tica instalada enCatalu
ñ
a. Oponerse a los intentos cada vezmenos disimulados de romper cualquierv
í
nculo entre catalanes y espa
ñ
oles. Yoponerse tambi
é
n a la destrucci
ó
n delrazonable pacto de la transici
ó
n que hacepoco m
á
s de veinticinco a
ñ
os volvi
ó
a situara Espa
ñ
a entre los pa
í
ses libres. La mejorgarant
í
a del respeto de las libertades, la justicia y la equidad entre los ciudadanos,tal y como se conciben en un Estado deDerecho, reside en el pleno desarrollo delactual r
é
gimen estatutario de lasAutonom
í
as, enmarcado en la Constituci
ó
nde 1978.Es cierto que el nacionalismo unificatransversalmente la teor
í
a y la pr
á
ctica detodos los partidos catalanes hasta ahoraexistentes; precisamente por ello, est
á
lejosde representar al conjunto de la sociedad.Llamamos, pues, a los ciudadanos deCatalu
ñ
a identificados con estosplanteamientos a reclamar la existencia deun partido pol
í
tico que contribuya alrestablecimiento de la realidad.
F
é
lix de Az
ú
a, Albert Boadella, Francesc de Carreras, Arcadi Espada, Teresa Gim
é
nez Barbat, Ana Nu
ñ
o, F
é
lix Ovejero, F
é
lix P
é
rez Romera, Xavier Pericay, Pon
ç
Puigdevall, Jos
é
Vicente Rodr
í
guez Mora, Ferran Toutain, Carlos Tr
í
as, Ivan Tubau y Horacio V
á
zquez Rial.
Barcelona, 7 de junio de 2005
.
Segundo Manifiesto deCiutadans de Catalunya
[
1 de marzo de 2006
]
Catalu
ñ
a se ha vuelto inh
ó
spita paraquienes no son nacionalistas. El proyectode construcci
ó
n nacional, en el queparticipan todas las formaciones salvo elPP, est
á
dejando al margen, sinrepresentaci
ó
n pol
í
tica, a una parteimportante de la poblaci
ó
n. Muchosciudadanos est
á
n cansados de prestar suvoto a unos partidos que dicen no sernacionalistas, pero que se suman conentusiasmo a la tarea de "construir unanaci
ó
n" con tal de llegar al poder.Esta situaci
ó
n debe terminar. Hay queponer fin al monopolio nacionalista delespacio p
ú
blico, al af
á
n de intervenir entodos los
ó
rdenes de la vida ciudadana, ala obligaci
ó
n de abrazar el credo catalanistapara poder hacer pol
í
tica sin ser agredido,insultado y calumniado, al encubrimientosistem
á
tico de la corrupci
ó
n bajo el velo delpatriotismo. Y no puede ni debe proseguirel control ideol
ó
gico del nacionalismo sobrelos medios de comunicaci
ó
n. La Generalitaty las dem
á
s instituciones auton
ó
micas hande estar al servicio de toda la ciudadan
í
a,no de una parte, y mucho menos de unaminor
í
a fanatizada.En junio del a
ñ
o pasado hicimos p
ú
blicoun manifiesto en el que consider
á
bamos lanecesidad de un nuevo partido pol
í
tico.Aquel primer manifiesto fue firmado pormiles de personas y ha sido presentado alo largo de los
ú
ltimos meses en distintaslocalidades catalanas. En estos actosp
ú
blicos quer
í
amos pulsar la opini
ó
n de laciudadan
í
a y comprobar si nuestrodiagn
ó
stico era compartido por otras
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