rien de tout.
El tiempo, o es invención o no es nada. Se contradice la vieja hipótesis de Laplace,el espejismo de un determinismo absoluto. En puridad, si todo fuera previsible, no habríadistinción entre pasado y futuro; no habría tiempo real.Precisamente hay tiempo real en la medida en que no todo está predeterminado a priori, enla medida en que hay indeterminismo, en la medida en que el futuro es, a cada instante,ontológicamente imprevisible. Pero no existe un tiempo único y uniforme. Cada sistema tiene supropio tiempo. Incluso cada ser humano tiene su propio tiempo. Hace ya medio siglo, Lecomtede Noúy medía la edad biológica, en contraste con la edad física, en función de la velocidad decicatrización de las heridas. Hoy diríamos que un organismo se mantiene joven en la medida enque la velocidad de las informaciones asimiladas compensa la velocidad de la entropíaproducida.Un nuevo dinamismo recorre el nuevo paradigma. Estamos lejos de los tiempos en queAristóteles daba como última referencia del movimiento a la falta de movimiento (el «Primer Motor» era inmóvil); o de cuando la ciencia positiva buscaba, bajo el flujo de las cosas, algo que«permaneciera» (la masa, por ejemplo). La misma ley de la entropía tenía su lógica sobre labase de un «tiempo» que terminaba por desaparecer en la suprema probabilidad de la muertetérmica. Hoy existe una tendencia a invertir estos planteamientos. Incluso en términos demotivación personal y de utopía colectiva. Queremos lo improbable y asumimos el azar. Quere-mos disipar más entropía de la que producimos, ascender en la escala milagrosa de lacomplejidad, anudar antagonismos antes contradictorios (¿qué otra cosa es el «pluralismo»?),interrelacionarlo todo con todo, cobrar conciencia ecológica, usar lógica cibernética. Crear novedad.El nuevo paradigma destaca la importancia de lo aleatorio, de lo irreversible, el carácter creativo de la misma naturaleza, un poco en concordancia con la idea taoísta de unaautoorganización espontánea. El nuevo paradigma nos habla de la creación de un nuevo ordenimprobable a través de los antagonismos, las fluctuaciones, las interferencias, los desórdenesparciales. La flecha del tiempo tiene dos posibles direcciones: hacia la entropía positiva o haciala entropía negativa. Felizmente, cada hallazgo improbable hace más probables los nuevoshallazgos improbables. También la entropía negativa tiene su pendiente, una pendiente queexplica la aparición «espontánea» del orden a partir del caos.Ahora bien, un nuevo
pathos
místico ha de conciliar este empuje innovador con la no-dualidad suprema de todas las cosas. Creatividad y
advaita
son la manera actual de terminar conel viejo pleito entre teoría y práctica. La pregunta por el sentido último de la vida, pongamos por caso, carece precisamente de sentido. Es obvio que el «sentido» no alcanza a lo «último».Alguien abierto a la experiencia, comprometido con la realidad, no pregunta por las «razones deexistir», no obstruye el flujo dinámico de su propia participación en lo real. El nuevo paradigma,poco amigo de bizantinismos, conduce la desantropomorfización hasta un extremo. Los ecólogosconciben la naturaleza y el hombre como un todo único. Mozart decía: «Algo en mí crea».William Blake escribió: «Si las puertas de la percepción quedaran limpias, cada cosa apareceríacomo es: infinita». Ken Wilber proclama: «En la realidad no hay fronteras». Thérèse Brosseglosa: «Si el hombre pierde su ego se convierte en
todo».
Habíamos jugado al perfeccionismo y al mito de la «perfección». Hoy estamossarcásticamente de vuelta. Pero una nueva esperanza, una nueva aventura se abre antenosotros. En medio del ruido y del azar, entrevemos la posibilidad de conciliar la libertad con laincertidumbre, ascender en la escala de la complejidad, a la vez hacia lo nuevo y hacia el origen.Tal es el nuevo sesgo de la aventura humana: articular los antagonismos desde un nuevo lugar
meta,
generar una nueva racionalidad, re-encantar el mundo, apuntar a lo improbable. Sonmuchos quienes exploran en esta nueva dirección. Son los miembros invisibles de la llamadaConspiración de Acuario.Esa
conspiración
(etimológicamente, reunión de individuos que respiran conjuntamente) esla que describe, desde diferentes perspectivas, el ensayo de Marilyn Ferguson. Cambiopersonal, cambio en el sistema de valores, renacimiento de un nuevo individualismo en el marcode una nueva conciencia ecológica: la autora invita a cada lector a que pase a engrosar el grupode los
conspiradores,
personas que quieren más «cooperación» y menos «competición», mássociedad civil y menos Estado. Se persigue, en última instancia, explotar positivamente losacorralamientos de la actual crisis de civilización.