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UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA 
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
«EL JUEGO DEL EGO»
 Enrique V. García
2005
 
 A - PRIMERA PARTE: EL JUEGO DEL PLACER.
«De manera que la literatura que se conforma con‘desmenuzar las cosas’ y ofrecer solamente un miserable resumende líneas y superficies es la que a tiempo que se denomina realistaestá más alejada de la realidad, lo que más nos empobrece y nosentristece, porque corta bruscamente toda comunicación denuestro yo actual con el pasado cuyas cosas conservaban la esenciay el porvenir y donde nos incitan a probarlo de nuevo.»
 
[1][I] -
«
[¿]
Sabéis que la técnica no es una invención de los hombres. Más bien a lainversa
[?]
»
 
[2]
Don Ernesto Sabato
[3]
nos refiere una historia que conoceremos como
 Margotinismo.
Margotín es el nombre de un perro perteneciente a un chacarero de Entre Ríos. La noticiade las raras condiciones de ese perro, y de su duo, las tuvo Sabato en 1928,precisamente en esta ciudad de La Plata, de boca de un estudiante de astronomía con elque examinaron el tema. Ambos llegaron a la conclusión de que las actitudes del perroeran indicio de algo mucho más vasto, que podía ser llamado margotinismo.En 1938, Sabato encontró, en una librería del Sena, un libro titulado
 Liure des Faitz et  Dictz de Maistre Margotin
, «coposez par R. I.». Pensó en una simple coincidencia depalabras, pero el contenido fue más sorprendente que el título. A pesar de las diferenciasimpuestas por el estilo y por la época, era evidente que se trataba del mismomargotinismo. Desgraciadamente, del misterioso R. I. solamente pudo averiguar lo que sedecía en el propio libro:
«Né de Leduc, emprès de Lyon
». Sabato sugiere tres hipótesis:1» El chacarero entrerriano había leído el libro de R. I., pero el campesino era analfabeto;2» El chacarero había reivindicado la palabra con su mismo sentido
1
después de cincosiglos, pero este golpe de azar tan formidable era un argumento que merecía ser excluido, y entonces quedaba una tercera y asombrosa posibilidad: 3» El oscuro chacarero de EntreRíos había sido el último descendiente de una familia o, tal vez, de una logia herméticaque trasmitió, por tradición de padres a hijos, el sentido de la palabra.En 1940, don Ernesto volvió a la Argentina y se interesó por el destino de aquel hombre,pero lamentablemente el hombre había fallecido misérrimamente, sin parientes, solitario,únicamente rodeado por sus perros... entre ellos Margon:
¿Imaginación orealidad?. ¿El presente... engendrará el pasado?
1
[1] Proust
, Marcel;
 En busca del tiempo perdido: VII-El Tiempo Recobrado
, Santiago Rueda-Editor,Buenos Aires, Argentina, 1946. p. 189.
[2]
 
Lyotard
, Jean-François;
 Lo inhumano
, Ediciones Manantial S. R. L., Buenos Aires, Argentina, 1998,p. 21.
[3] Sabato
, Ernesto;
Uno y el universo
, Compañía Editora Espasa-Calpe Argentina S.A./Seix Barral,Buenos Aires, Argentina, 1995, p.84.
[2]
 
[II]
 
-
 
«El peligro de abusar del descubrimiento de la verdadera importancia de laimaginación es ejemplificado por Karl Gustav Jung que, con más énfasis que Sigmund  Freud, ha insistido en la fuerza cognoscitiva de ella.»
[4]
 De acuerdo con Jung, la fantasía está unida «
de una manera indistinguible
» con todaslas demás funciones mentales. Aparece «
unas veces como la original, otras como laúltima y más audaz síntesis de todas las capacidades
» La fantasía es por encima de todola «
actividad creadora de la que salen las respuestas a todas las preguntascontestables
»; es «
la madre de todas las posibilidades, en la que todos los opuestosmentales tanto como los conflictos entre el mundo externo e interno están unidos.
» Lafantasía
2
ha construido siempre un puente entre las irreconciliables demandas del objeto y el sujeto. El carácter retrospectivo y expectante de la imaginación queda así establecido.Mira no sólo hacia atrás, hacia un pasado aborigen áureo; sino también hacia adelante,hacia todas las posibilidades irrealizadas, pero todavía realizables. Desde las primerasobras de Jung, el acento se coloca en las cualidades retrospectivas y consecuentemente«
 fantásticas
» de la imaginación: el pensamiento soñador parece que «
se mueve de unamanera retrógrada hacia el material crudo de la memoria
» En el desarrollo de lapsicología de Jung, sus tendencias predominantes han desplazado a las profundaspercepciones críticas de la
«metapsicología freudiana»,
entendida como hipótesis que el«
 padre
» del psicoanálisis derivó de su experiencia clínica y que las erigió como tentativasde un análisis de la cultura.
[5]
  Alrededor de esta creencia fue que Herbert Marcuse pudo establecer que la verdaderaimportancia de la imaginación se vincula no sólo con el pasado, sino también con elfuturo. En su negativa a aceptar como definitivas las limitaciones que el principio derealidad
[6]
provoca sobre la libertad y la felicidad, en su negativa a olvidar lo que puedeser, yace la función crítica de la fantasía, de la imaginación.Para André Breton, «
 padre
» del surrealismo, reducir la imaginación a la esclavitudimporta tanto como violar todo lo que uno encuentra en su ser más interior. Sólo laimaginación me dice lo que puede ser. Los surrealistas reconocieron las implicacionesrevolucionarias de los descubrimientos freudianos:
«Quizá haya llegado el momento enque la imaginación esté próxima a volver a ejercer los derechos que le corresponden.»
[7]
Interrogaron por qué
«¿No cabe acaso emplear también el sueño para resolver los problemas fundamentales de la vida? 
»
[8].
Fueron más allá del psicoanálisis al exigir
2
[4] Marcuse
, Herbert;
 Eros y civilización
; Sarpe S. A., Madrid, España, 1983, p. 141.
[5] Marcuse
, Herbert;
 Eros y civilización
, Ibíd., pp. 141 y142.
[6]
Uno de los dos principios que, según Freud, rigen el funcionamiento mental. Forma un par con elprincipio de placer, que le es contrario, al cual modifica. En la medida en que logra imponerse comoprincipio regulador, la búsqueda de la satisfacción ya no se efectúa por los caminos más cortos, sinomediante rodeos, y aplaza su resultado en función de las condiciones impuestas por el mundo exterior. [Cf.Laplanche, Jean y Pontalis, Jean-Baptiste;
 Diccionario de Psicoanálisis
(3ra. edición revisada), EditorialLabor S. A., Barcelona, España, 1983, pp. 299 a 302].
[7]
 
Breton
, André;
 Manifiestos del surrealismo
(cuarta edición), Editorial Labor S. A., Barcelona,España, 1985, p. 26).
[8]
 
Breton
, André;
 Manifiestos del surrealismo,
Ibíd., p. 28.
[3]
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