a orillas del Vístula, sin la menor vida cultural. Poco antes de partir, Hoffmann se casó con Mischa, lo quetampoco le favoreció mucho siendo como era un funcionario prusiano protestante, pues ella era polaca yademás católica. En Plock, que según parece contaba por entonces únicamente con 389 casas, de las cuales sólo27 eran de piedra, es decir, que no tenía el más mínimo aspecto urbano, Hoffmann se sintió en el exilio. Por eldía ayudaba a condenar a los ladrones de gallinas y por la noche se sentaba al piano y componía. Recluido en sucasa, sólo le consolaba la compañía de su mujer. Allí fue donde empezó a redactar un diario. En esta épocaescribió a su amigo Hippel: «estoy enterrado en vida». Y más que nunca, el arte fue para él un refugio en el quesobrevivir.Sin embargo, gracias a las gestiones de Hippel, casado con una rica noble y ya muy bien situado, Hoffmann notardó mucho en conseguir un nuevo traslado, esta vez a Varsovia, la antigua capital de Polonia, anexionadatambién a Prusia. Allí vivió unos cuantos años dichoso, disfrutando de la ciudad, ruidosa, alegre y exótica, demucho tiempo libre para dedicarse a su actividad favorita, la composición musical, y de la compañía de unnuevo amigo, Julius Eduard Hitzig, el que más tarde sería su primer biógrafo y que entonces le abrió las puertasde su biblioteca, dándole a conocer a Tieck, a Novalis, a Brentano, a los hermanos Schlegel, a Wackenroder y aotros muchos representantes de la literatura de su tiempo. Le dio incluso a leer la obra de Calderón de la Barca, bajo cuya influencia Hoffmann escribió más tarde una ópera titulada
Amor y celos.
Hacia 1805 su mujer trajo al mundo una niña a quien pusieron el nombre de la patrona de la música, Cecilia.Poco después Hoffmann empezó a tener problemas de salud, pero, según él mismo dijo en carta a Hippel, «estemiserable cuerpo obedece al espíritu como un esclavo sin voluntad». Ya por entonces se respiraba en la ciudaduna atmósfera de intranquilidad y nerviosismo, la guerra se aproximaba, hasta que el 28 de noviembre de 1806,unas semanas después de la batalla de Jena, las tropas de Napoleón ocuparon la plaza, expulsando de su puestoa todos los funcionarios prusianos. Prusia había sido derrotada por Francia en Jena y Auerstädt, con lo quePosen, Plock y Varsovia volvieron a ser polacas. No tardaron en sentirse la pobreza y las demás consecuenciasde la guerra –el hambre, las epidemias– y Hoffmann cayó gravemente enfermo. Al borde de la muerte, pareceser que decidió que a partir de ese momento viviría únicamente para el arte. Mischa se había marchado ya consu madre a Posen y Hoffmann se debatía entre ir a Berlín o a Viena. Poco después, las autoridades francesasexigieron a los antiguos funcionarios prusianos que jurasen fidelidad a Napoleón, bajo amenaza de tener queabandonar la ciudad en el plazo de una semana. Hoffmann se negó y, al no conseguir el salvoconducto para ir aViena, partió hacia Berlín.Perdido el cargo, intentó sobrevivir con su música y sus dibujos, pero Berlín era en aquellos momentos unaurbe empobrecida y ocupada por los franceses y él seguía soñando con Viena. Más que nunca se sintió«atrapado en el cristal», como luego el estudiante Anselmo en
El puchero de oro.
Quería marcharse de Berlín,donde vegetaba una gran cantidad de artistas sin trabajo, donde los teatros estaban al borde de la bancarrota y el precio del pan subía cada día. Las noticias que llegaron desde Posen eran aún peores: su hija Cecilia habíamuerto y su mujer había caído gravemente enferma. Sin embargo, en Berlín Hoffmann tuvo la oportunidad deconocer a Schleiermacher, Fichte y Chamisso, uno de los primeros en reconocer su talento.Tras superar el que probablemente fue el año más duro de su vida, Hoffmann recibió una oferta del teatro deBamberg, una ciudad del sur de Alemania que le hizo sentirse muy cerca de la ansiada Italia y en la que vivióentre 1808 y 1813, trabajando como compositor, director de orquesta, escenógrafo y dramaturgo. Bambergofrecía por entonces un ambiente cultural y científico muy enriquecedor. Allí se encontraban el médico F. A.Marcus, quien aplicaba procedimientos muy novedosos que tendrían gran influencia en la obra de Hoffmann (elmagnetismo o mesmerismo, la hipnosis, etc.), el filósofo Friedrich Schelling, con el que la ciudad se convirtióen el centro de la filosofía de la naturaleza, los hermanos Schlegel, y Gotthilf Heinrich Schubert, cuyas obras,especialmente su
Simbología del sueño,
que Hoffmann consideró como una especie de catecismo, tuvieron unagran influencia en el movimiento romántico. Y fue allí, en Bamberg, donde Hoffmann, desilusionado ante eldesastre del teatro, al que su director llevó al borde de la ruina, sintiéndose incomprendido y maltratado por lascircunstancias y por un público que no estaba preparado para reconocer su talento musical, se decidió acomenzar su verdadera carrera, la de escritor, una carrera que sólo duró doce años, pero con la que cosechómayores éxitos. Sin embargo, aún tuvo que recurrir de nuevo a dar clases de canto y música a las damas de laalta sociedad, y así se vio rodeado de mujeres, muchas de ellas desgraciadas o insatisfechas en su matrimonio. No tardó en enamorarse de una de sus alumnas, Julia Marc, una joven de quince años, de cabellos negros y ojosazul oscuro. Y como ya ocurriera con Dora Hatt en Königsberg, Hoffmann expresó a menudo sus sentimientos
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Excelente, aunque me gustaría poder bajarlo
Estimado, desbloquealo por favor, me encantaria poder leerlo.