del pequeño promontorio de la Villa Diodati. El tercer hombre caminaba con pasos cortosy ligeros, taciturno y sin levantar la vista del suelo, como un perro que siguiera la huellade su amo. Las mujeres eran lady Mary Godwin Wollstonecraft y su hermanastra, JaneClairmont. La primera, pese a que aún era soltera, reclamaba para sí el derecho de llevar el apellido del hombre con el que habría de casarse: Shelley; la segunda, por razonesmenos conocidas, había renunciado a su nombre y se hacía llamar Claire. Los hombreseran Lord George Gordon Byron yPercy Bysshe Shelley. Pero ninguno de estos personajes interesa demasiado en estahistoria, salvo aquel que descendió último del barco, el que caminaba solitario yrezagado: John William Polidori, el oscuro y despreciado secretario de Lord Byron.Los sucesos de aquel verano en la Villa Diodati son suficientemente conocidos. O almenos algunos de ellos. Sin embargo, el hallazgo de cierta correspondencia que habríasobrevivido al Dr. Polidori, el sombrío autor de
The Vampyre
, revelaría otros episodios,hasta ahora desconocidos, en torno a su vida y, más aún, echaría luz sobre las razones desu trágica y precoz muerte.Según se consigna, The Vampyre constituiría el primer relato de vampiros, la piedra basal sobre la que habrían de sucederse incontables historias, hasta el punto de convertir el vampirismo en un verdadero género, cuya cúspide –al menos en orden detrascendencia– alcanzara Bram Stoker con su conde Drácula. No existe historia devampiros que no guarde una deuda de gratitud con el satánico Lord Ruthwen que pergeñara John Polidori. Sin embargo, los sucesos que envuelven el nacimiento de
TheVampyre
parecen ser tan sombríos como el propio relato. Se sabe que no existe cosa másdudosa que la paternidad. Afirmación que, naturalmente, podría hacerse extensiva a losvástagos literarios. Aunque los repetidos incidentes relativos al plagio –acusacionesremotas y recientes, comprobadas o descabelladas– parecieran ser intrínsecos a laliteratura y tan antiguos como ella, en el caso de
The Vampyre
las disputas no sesuscitaron justamente por reclamos de propiedad. Al contrario, por alguna extraña razón,nadie quiso reconocer como propia a la maléfica criatura que estaba llamada a abrir caminos. El cuento se publicó en 1819 y llevaba la firma de Lord Byron; pero nótese la paradoja: mientras aceptaba su responsabilidad en el –digámoslo así– confuso embarazode Claire Clairmont, Byron rechazaba furiosa y vehementemente todo parentesco con
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, atribuyendo la "culpabilidad" a su secretario, John William Polidori. Y asíquedó escrita la historia.Ahora bien, un relato tan tétrico como
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no podía, desde luego, tener unorigen menos tenebroso que su contenido. Es sabido que, luego de la muerte de Polidori,se halló en su poder una considerable cantidad de cartas, documentos y escritos quehabrían de agregar datos indeseables a las biografías de varios ilustres personajes,quienes, con entera justicia, hubieran pretendido para sí una pacífica posteridad.La correspondencia en cuestión no es novedosa. O, más bien, las absurdas yescandalosas instancias jurídicas, académicas y hasta políticas por las que dichosdocumentos debieron atravesar son bastante conocidas. Las polémicas acerca de suautenticidad fueron una verdadera guerra. Se dieron a conocer los informes de losexpertos, los resultados de las pruebas caligráficas, las ambiguas declaraciones de lostestigos, las airadas desmentidas de los actores más o menos involucrados. Pero lo quenunca, lo que jamás se conoció públicamente es el contenido de una sola de las cartas yaque, según se dijo, se habrían quemado en el incendio que destruyó los archivos del
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cómo puedo hacer para bajar este libro?????