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UNIVERSIDAD NACIONAL DE VILLA MARÍAINSTITUTO ACADÉMICO PEDAGÓGICO DE CIENCIAS HUMANASMAESTRÍA EN HUMANIDADES Y ARTESMódulo:
Historia Antigua y Medieval
Docente:
Dr. Florencio Hubeñak 
UNA CRÍTICA A LA CRÍTICA: REVISANDO LAS BASESHISTÓRICAS DEL CRISTIANISMO
Maestrando:
Carlos Andrés Blanch
Año:
2007
 
 
Una crítica a la crítica: revisando las bases históricas del Cristianismo
 
Índice
1. Introducción2. Bases historiográficas del problema2. 1.: La historia de una búsqueda: breve reseña de la investigación histórica delCristianismo a partir del siglo XVIII2. 2.: La escuela crítica y sus particulares conclusiones2. 2. 1.: La historicidad de Jesús2. 2. 2.: El carácter del Reino de los Cielos2. 2. 3.: La fiabilidad histórica de los Evangelios3. Conclusión4. Bibliografía2
 
1. Introducción
Las ciencias, en el sentido en el que modernamente se las concibe,comenzaron a adquirir su carácter distintivo en los siglos XVIII y XIX, en los cualesel auge del espíritu investigador promovido por los ideales de la Ilustración cristalien su conformación como paradigmas de progreso, racionalidad y verdad. Basadasen el método empírico e imbuidas de un fuerte espíritu positivista, las disciplinasabocadas al estudio de los fenómenos naturales fueron las primeras en reclamar parasí el título de ciencias, y acabaron imponiendo a las demás sus particulares criteriosmetodogicos, lo que ha sido dado en llamar “monismo metodogico”: laaplicación o no del método empírico determinaba si una investigación merecía ser llamada científica, y si este método no se ajustaba a sus necesidades o no le proporcionaba los instrumentos para probar fehacientemente sus conclusiones, puesentonces tal disciplina no podía considerarse cabalmente como ciencia.La lucha por la reivindicación del carácter científico de los campos del saber que no estudiaban fenómenos naturales impersonales, mecánicos y objetivos sino procesos sociales subjetivos, históricos y pluricausales duró hasta bien entrado elsiglo XX, en el cual el desarrollo de las teorías historicistas de Dilthey consiguiófinalmente el derecho de ciudadanía para las “ciencias del espíritu”, entre ellas laHistoria. Sin embargo, el reconocimiento del carácter científico de las disciplinasaplicadas a investigar una realidad espeficamente humana, con todas lascaracterísticas sociales, culturales e históricas propias del hombre, tan sólo replanteólas viejas controversias bajo nuevos argumentos. Así, concedida la condición deciencia a la Historia, la tendencia positivista se infiltró en ella por medio delcuestionamiento de las bases mismas de su estudio: puesto que la mayoría de lasveces las fuentes y documentos históricos nos llegan s incompletos ytergiversados mientras más antiguos sean, entonces las conclusiones que se destilende su estudio serán más endebles, subjetivas y cuestionables.Tal ha sido la suerte que ha sufrido la historia del Cristianismo. Aceptada sinreservas durante diecisiete siglos, cuestionada, criticada y difamada durante el Siglode las Luces, la historia del Cristianismo entra, a partir del siglo XX, en una etapa decrítica más objetiva e imparcial; pero a pesar de los importantes avances en loscampos de la crítica textual, la paleografía, la arqueología, las religiones comparadas,etc., algunos especialistas de la llamada escuela crítica, que se han empeñado en3
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