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ÚTILES PARA COCINAR por EL CORONEL

ÚTILES PARA COCINAR por EL CORONEL

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10/20/2013

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Los (malditos) útiles para cocinar (I)
Si quieres hacer algo “creativo” en la cocina distinto a cerrarla, tapiarla y olvidarte de todoencargando tu subsistencia a los hosteleros y fabricantes de comida en conserva (que es una soluciónlógica pero un poquitín cobarde), es vital tener los utensilios necesarios para tan ingente labor. Antes de pasar a enumerarlos y clasificarlos es conveniente recordar que el Gremio de Hosteleríatiene ofertas para todos los gustos y bolsillos, y que es imprescindible que se puedan ganar la vida;aunque si vemos ciertos programas de “Desastres en la Cocina” como un par de ellos que he
catado
yomismo en “La 6ª” veremos que los locales visitados por una especie de hortera faltón que cocina muy  bien tienen los fogones como nosotros mismos de guarros y la profesionalidad de los que los regentan y sus empleados deja bastante que desear. Son, insisto, excepciones. A los (in)útiles de cocina yo los considero en tres secciones, a saber: A) Los básicos, B) lossuperfluos y, C) los imprescindibles. A) Los básicos son los por todos conocidos; sartén grande para grandes fritadas, sartén máspequeña para fritadas menores, olla grande para cocer a lo grande, olla pequeña para cocer en máspequeño, cucharas de palo (si te atreves a jugar en el Torneo de las VI Naciones de rugby te las darángratis), cuchillos…, en fin, los por todos conocidos y –no olvidemos- potencialmente muy peligrosos.Son las más veces de fácil adquisición y relativamente baratos, e incluso en los “Todo a 100” (queno se por qué se llaman así, nada es “a 100”) podrás encontrar gran variedad de ellos, baratos y deínfima calidad por regla general, que satisfarán las necesidades básicas de cualquiera que no leimporte morir demasiado joven al usarlos; como cubiertos de madera con termitas, cazos de aluminio
 pero-de-genuino-papel-aluminio
 
que no resisten apenas el fuego (yo mismo tengo uno), abrelatasconstruidos con algo parecido al mazapán y un largo etcétera que satisfará las exigencias decualquiera nada exigente.Si os da por esta opción, pues sabéis que todo barco es un submarino al menos una vez, adelante.Lo que compréis al menos tendrá un uso (y solo uno). Además, en el más cercano a mi residenciatienen unas dependientas amabilísimas, jóvenes y atractivas que te vigilarán de cerca para evitarposibles hurtos -cuyo valor será sin duda descontado de sus ya ridículos sueldos si tienes como yoaspecto sospechoso gracias a las inmejorables leyes laborales que gozosos disfrutamos-; aprovecha sinmiedo esa cercanía para poner cara de bueno y muéstrate amistoso, podrás intimar con ellas y puedenaconsejarte en qué compras solo estás haciendo el bobo y en cuales estás tirando el dinerodirectamente. A mi me ha pasado.Pero sabed que no debéis ahorrar en una cosa: los temibles cuchillos de cocina. Yo se los compro indefectiblemente a un especialista afilador profesional cuchillero, muy diestroen su oficio y realmente entendido; pero para mi desgracia fue después de que una de mis personasmás queridas, a la sazón enfermera de Urgencias y profesora de sutura en la Escuela Universitaria deEnfermería, la gran Carmiña; se cansase de coserme las manos y dedos con su maestría y buen hacer.Recordad siempre que si no queda otro remedio que utilizar un cuchillo éste debe ser de la mejorcalidad y estar perfectamente afilado, así las inevitables amputaciones y heridas serán “limpias” y fáciles de suturar, en lugar de horribles tajos en donde no sabes ni como empezar a trabajarlos.B) Los superfluos son aquellos que tienes y no sabes por qué ni para qué, y generalmente sonregalados por amistades bromistas o familiares a los que has conseguido engañar y convencer de queeres un “manitas” y de que tu alimentación es adecuada y saludable.Se subdividen en grandes y pequeños según lo que estorben; y en cercanos y lejanos según elmomento que los necesites, siendo una relación inversamente proporcional su relativa lejanía a supretendido momento de uso, es decir, siempre estará más lejos de ti el que antes necesites.
 
Por regla general son tan aparatosos como inútiles: batidora, licuadora (hay a la venta zumospreparados sanísimos y muy ricos), yogurtera (una aberración), máquina de hacer pan (¡¿por Dios,también “eso” hay que hacerlo en casa?!) y otras similares.Su lugar natural de almacenaje es el trastero del ático, y si no se posee uno su destino debe ser eletiquetado cuidadoso que haga constar su origen y su posterior e inmediata envoltura en papel deregalo.Lo del etiquetado es crucial, pues nunca debe regalarse al obsequiante lo obsequiado y es posibleque tenga memoria, asi que es imprescindible que el regalo lo reciba
otro
. De tal modo se fomentanlas amistades y nadie se ofenderá demasiado, quizá hasta que le venga de regreso a uno la misma batidora de hace X años que regaló a otro si a tu círculo de amistades le da por hacer lo mismo.
By Nacho 16-01-13 para Sam y para el Padre Abad.
 
Los (malditos) útiles para cocinar (y II)
Pasemos pues a lo verdaderamente vital, a los elementos básicos y realmente imprescindibles quenunca deben faltar en la cocina de un inepto.No son necesariamente objetos de uso inmediato, sino cosas de las que sin duda te harán falta encualquier momento de la operación culinaria y que, ¡ay de ti si no están a mano!.3) Los útiles imprescindibles:Son los que salvarán tu vida y la de los que te rodean cuando decides cocinar.Recuerda siempre que, por fácil que parezca una receta por escrito o siguiendo esos engañosos y criminales programas televisivos, es materialmente imposible llevarla a cabo felizmente si eres ungran inútil como yo. Y además sumamente peligroso.¿Crees que Arguiñano no tiene años pasados en unidades de grandes quemados?. ¿Crees queBerasategui o Arzak no han tenido que ser internados varias veces en departamentos de toxicologíapor envenenamiento?. Error. ¿Qué no lo parece?. Si, pero, ¿Oíste hablar de las clínicas de cirugíaestética?. ¿Y de las Unidades Especiales de Toxicidad?, ¿eh?. Pues eso.Estoy convencido de que alguien que se atreve a “investigar” en alimentación no haya caído vecesen su propia trampa y solo gracias a los adelantos médicos esté aún en condiciones de contarlo; y, aúnpeor y probablemente delictivo, divulgarlo a las masas no tan hambrientas como presuntuosas paraque lo imiten. ¡Y encima contándote que es fácil de hacer!.No, amigos. Desengañaos.Pensad. ¿Cuántos humanos murieron para demostrar que una baya
no era comestible
?. ¿Cuántosseres palmaron antes de que alguien adivinase que una infusión de manzanilla era saludable y una decorteza de tejo no?. ¿Quién fue el primero que tuvo h… para comerse una ostra?.Es muy conveniente saber que cada acto de cocinar es en si mismo una auténtica aventura quesabes aproximadamente cómo empieza pero que jamás sabrás cómo puede terminar, y para que ellocause los menores males posibles es vital tener los útiles imprescindibles de cocina.1) El EXTINTOR.Recuerda que los extintores evitarán que el incendio que vas a organizar si o si se propague y ponga en peligro vidas y haciendas mientras consigues pulsar la tecla del 112 en tu teléfono.Deben estar revisados y timbrados, y es primordial saber que no es lo mismo el de agua a presión(para fuegos clase “ABC” o de sólidos y líquidos) que los fuegos originados en las malditas vitrocerámicas eléctricas (fuego clase “C”). El resultado de usar agua pulverizada a presión contra unincendio eléctrico produce la misma sensación en el cocinero-bombero aficionado que la que tuvieronSacco y Vancetti cuando les sentaron en aquellas sillas con cables.2) EL TRAJE DE NOMEX.Pues es imprescindible os pongáis como os pongáis. Las quemaduras producidas por el manejo delfuego suelen ser teóricamente leves en un adulto mientras cocina, pero, ¿y cuándo no lo son?.Por ello un mono o una cubierta completa hecha del material ignífugo del que usan los bomberoses imprescindible para evitar males mayores.En un principio yo utilizaba un uniforme NBQ del ejército, con un mandil de plomoantirradiación, pero resultaba un pelín incómodo a la hora de batir huevos y alcanzar las estanteríasmás altas, y me convencieron para usar nomex. No protege contra las radiaciones que seguramentellevan las materias primas y que muy probablemente se sueltan al calentarlas, pero… Además debéis recordar: “Más vale un por-si-acaso que un quién-lo-iba-a-decir”.

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