Si Hay Diablo, Si Hay Infierno, Si Hay KharmaSamael Aun Weor
PREFACIO
POR V.M. GARGHA KUICHINESEl día 17 de Mayo del presente año, viajamos desde San Salvador, C.A., hacia laciudad de México D.F. con mi esposa, Dilia Esther, gratos recuerdos y bellas impresionesrecibimos de esa ciudad. En el aeropuerto nos esperaba el V.M. Samael Aun Weor en uniónde los Hermanos Chávez y Aladino Leontes, nos alegró muchísimo ver a nuestros amigos.De allí salimos directamente para la casa del Maestro, donde nos esperaba toda su familia.Llegamos en plena Semana Santa por cuyo motivo fuimos invitados a pasar Jueves, Viernesy Sábado Santo a una ciudad bellísima del Norte de México, la ciudad de Zacatecas conclima medio de 20 grados. La invitación fue hecha por dos familias: Los Chávez de México ylos padres de Rudy Méndez (Misionero Internacional), guatemaltecos. Deliciosos díaspasamos en unión de tres familias, incluyendo la del Maestro Samael. La visita a Zacatecasme traía gratos recuerdos de mi infancia por la Marcha Zacatecas que desde muy niño meprodujo grata impresión. La primera salida en dicha ciudad se realizó a un sector comercialque al verlo me produjo emoción e impresión. El Maestro me informó: "En este sector trabajaste en tu vida anterior, como próspero comerciante. En esa ocasión te hablé denuestra Senda pero jamás me pusiste atención, debido a tu vida entregada totalmente alcomercia Tu vuelta aquí no ha sido ocasional y puedes recordarlo valiéndote de laMeditación interior". El Domingo de resurrección regresamos al Distrito Federal, pero nosdetuvimos en la bella ciudad dé Guadalajara. Allí llegamos a un lujoso hotel y pasamos tresdías, tiempo que aprovechamos para hablar a varios grupos Gnósticos, los cuales sellenaron de alegría al vernos reunidos con ellos. Allí estuvimos entre Mariachis, expertoscantantes del folclor mexicano. Tres días después de recorrer más de 1.500 kilómetros yvisitando interesantes ciudades del Norte de México, regresamos al Distrito Federal. Paranuestro regreso ya estaban informados los Gnósticos mexicanos de nuestra permanencia enla ciudad. Al día siguiente de la llegada entramos a trabajar en la parte esotérica con losgrupos de Segunda y Tercera Cámara. Recibimos atenciones de numerosas familias y por último hablamos en Primera Cámara (fueron cuatro grupos). Esto dio lugar a que dichosgrupos conocieran al Maestro Samael Aun Weor, porque se hizo un paseo general a lasPirámides del Sol y de la Luna. Nos reunimos alrededor de ciento veinte Gnósticos en unasuculenta comida (almuerzo en Sur América), en un impresionante restaurante, que seencuentra en las Cavernas de la Tierra. Algo similar a las Cavernas de las Salinas deZipaquirá en Colombia. Duramos casi dos meses en México, donde aclaramos con elMaestro varios entuertos que se procesan dentro del Movimiento Gnóstico, sin que figurenen la enseñanza escrita.Después de este preámbulo, pasemos a un aspecto simpático que nos acontececonstantemente, en las ciudades donde jóvenes que estudian en las universidades, nospreguntan continuamente, al hacer nosotros nuestras aseveraciones: Maestro, ¿lo que ustedafirma podría probarse científicamente?... para los estudiantes que en un futuro seránfacultativos, se les enseña que todo aquello que sea sometido a prueba en unos y otroslugares por unas y otras personas y da el mismo resultado, se acepta como científico; peroresulta que todo lo que el hombre estudia está sometido al factor TIEMPO, que según lamisma ciencia no podría ser científico, por los siguientes hechos: porque el tiempo no tieneun fondo real, un origen auténtico, legítimo, no posee una realidad objetiva. El materialismoafirma que las horas existen porque las marca un instrumento, el reloj, pero resulta que estees hecho por el hombre; si nos vamos a la lógica intelectiva o concreta, vemos: ¿podemosacaso agarrar las horas con las manos?, ¿Guardarlas en un cofre o someterlas allaboratorio?, ¿Saber de qué color es el tiempo? ¿Saber qué sabor tiene?, ¿se podrán
Instituto Cultural QuetzalcoatlPágina No. 3
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