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17363236 14 Leon La Concepcion Materialista de La Cuestion Judia

17363236 14 Leon La Concepcion Materialista de La Cuestion Judia

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02/19/2013

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 ABRAHAM LEÓN:
La concepción materialista de la cuestión judía
BASES BARA UN ESTUDIO CIENTÍFICO DE LA HISTORIA JUDIAEl estudio científico de la historia judía no superó aún la etapa de la improvisaciónidealista. Mientras que el campo de la historia general fue conquistado en gran parte por laconcepción materialista, y los historiadores veraces se atrevieron a comprometerse en elcamino señalado por Marx, la historia judía permanece siendo terreno predilecto de los“buscadores de dios” de toda especie. Este es uno de los pocos dominios históricos donde los prejuicios idealistas han llegado a imponerse y sobrevivir en tan alto grado.¡Cuánto se ha escrito celebrando el famoso “milagro judío” “Extraño espectáculo el deestos hombres que para conservar el legado sagrado de su fe desafiaban las persecuciones y elmartirio’, dice Bédarride (1). Todos los historiadores explican la conservación del pueblo judío como resultado de la fidelidad que han testimoniado a través de siglos a su religión o asu nacionalidad. Las divergencias se manifiestan cuando se trata de definir la razón por lacual se han conservado, el por qué :de su resistencia a la asimilación. Algunos, desde el puntode vista religioso, hablan del “legado sagrado de su fe”; otros, como Dubnov, defienden lateoría de la “adhesión a la idea nacional”. “Las causas del fenómeno histórico de laconservación del pueblo judío deben buscarse en su fuera espiritual nacional, en su base éticay en el principio monoteísta”, dice la “
 Allgemeine Enzyklopedie”
logrando así conciliar losdiversos puntos de vista de los historiadores idealistas (2).Pero si es posible conciliar las teorías idealistas, entre si será inútil intentar armonizar estasmismas teorías con las reglas elementales de la ciencia histórica, pues esta rechazacategóricamente el error esencial de todas las escuelas idealistas, que consiste en ubicar el problema cardinal de la historia judía —la conservación del judaísmo—, bajo el signo dellibre albedrío. Sólo el estudio de su función económica puede contribuir a. esclarecer lascausas del ‘milagro judío”.Estudiar la evolución de este problema no presenta un interés meramente académico. Sinun profundo estudio de la historia judía es difícil comprender la cuestión judía en la épocaactual, pues su situación en el siglo XX se vincula íntimamente a su pasado histórico.Todo estado social es una etapa del proceso social. El ser no es más que un momento deldevenir. Para poder analizar la cuestión judía en su actual estado de desarrollo, esindispensable conocer sus raíces históricas.En el dominio de la historia judía, como en el dominio de la historia general, el pensamiento genial de Marx indica el camino a seguir. “No busquemos el secreto del judío ensu religión, sino busquemos el secreto de la religión en el judío real”. Marx coloca de estemodo la cuestión judía sobre sus pies. No es necesario partir de la religión para explicar lahistoria judía, por lo contrario la conservación de la religión o de la nacionalidad judías debenexplicarse por el “judío real”, es decir por el judío en su función económica y social. Laconservación de los judíos no tiene nada de milagroso. “El judaísmo se conserva no a pesar de la historia, sino por la historia” (3). Y precisamente, por el estudio de la función históricadel judaísmo puede descubrirse el “secreto” de su supervivencia en la historia. Los conflictosentre el judaísmo y la sociedad cristiana, bajo su apariencia religiosa, son en realidad
 
conflictos sociales. “A las contradicciones entre el Estado y una religión determinada, el judaísmo por ejemplo les damos una expresión humana planteando la contradicción entre elEstado y elementos laicos determinados” (4).El esquema general de la historia judía se presenta —con sus diversos matices—, más omenos así, según la escuela idealista predominante: Hasta la destrucción de Jerusalén,eventualmente hasta la rebelión de Bar Kokheba la nación judía no se diferencia en nada deotras naciones normalmente constituidas, tales como la nación romana o la griega. Lasguerras entre romanos y judíos dan por resultado la dispersión de la nación judía hacia loscuatro puntos cardinales, En la dispersión, los judíos oponen una resistencia indomable a laasimilación nacional y religiosa. El cristianismo no encuentra en su camino adversario másencarnizado y a pesar de todos sus esfuerzos no logra convertirlos. La caída del Imperioromano acentúa el aislamiento del judaísmo, que luego del completo triunfo del cristianismoen Occidente, constituye el único elemento heterodoxo.En la época de las invasiones bárbaras los judíos de la dispersión no constituyen un gruposocial homogéneo; por el contrario, la agricultura, la industria y el comercio estánampliamente representados entre ellos. Son las persecuciones religiosas continuas las que losobligan a restringirse cada vez más en el comercio y la usura. Las Cruzadas por el fanatismoreligioso que suscitan, acentúan violentamente esta evolución que transforma a los judíos enusureros y concluye con su reclusión en los ghettos. Naturalmente, el odio contra los judíostambién se explica por su función económica, pero los historiadores no atribuyen a este factor más que una importancia secundaria. Esta situación del judaísmo se mantiene hasta laRevolución Francesa que destruye las barreras que la opresión religiosa erigiera frente a ellos.Muchos hechos importantes demuestran la falsedad de este esquema:1° La dispersión de los judíos no data en absoluto de la caída de Jerusalén. Muchos siglosantes de este acontecimiento, la gran mayoría de los judíos estaba diseminada por todo elmundo. “Lo cierto es que mucho antes de la caída de Jerusalén, más de las tres cuartas partesde los judíos no habitaban ya Palestina”. (Ruppin)Para las grandes masas judías dispersas en el Imperio griego y luego en el Imperio romano,el reino judío de Palestina tenia una significación totalmente secundaria, Su vinculo con la“madre patria” sólo se manifestaba en ocasión de las peregrinaciones religiosas a Jerusalén,cuya significación era semejante a la de la Meca para los musulmanes, Poco antes de la caídade Jerusalén, el rey Agripa decía: “No hay en el mundo un solo pueblo que no contenga algodel nuestro” (5).La Diáspora no fue pues, en absoluto, un hecho accidental, producido por una acciónviolenta (6);
 
la razón esencial de la emigración judía debe buscarse en las condicionesgeográficas de Palestina. “En Palestina los judíos son poseedores de un país montañoso queen cierto momento no es suficiente para asegurar a sus habitantes una existencia tansoportable como la de sus vecinos, Un pueblo semejante está obligado a elegir entre el pillajey la emigración. Los escoceses, por ejemplo, tomaron alternativamente cada uno de estos doscaminos... Los judíos, luego de numerosas luchas con sus vecinos, tomaron el segundocamino... Pueblos que viven en tales condiciones no se dirigen al extranjero comoagricultores, sino en carácter de mercenarios, como los arcadios en la antigüedad, los suizosen la Edad Media, los albaneses en nuestra época, o en carácter de comerciantes, como los judíos, los escoceses y los armenios. Está visto, pues, que un medio similar desarrolla en pueblos de razas diferentes, las mismas características” (7).
 
2° Es indudable que la inmensa mayoría de los judíos de la dispersión se ocupaban delcomercio. Palestina misma, desde tiempos muy remotos constituía una vía de tránsito demercaderías, un puente entre el valle del Eufrates y el del Nilo. “Siria fue la gran ruta predestinada de los conquistadores... También era el camino que seguían las mercaderías y por el que circulaban las ideas. Se comprende que en estas regiones se haya establecidorápidamente una numerosa población con grandes ciudades dedicadas, por su mismasituación, al comercio” (8)Las condiciones geográficas de Palestina explican, a la vez, la emigración judía y sucarácter comercial. Por otra parte, en todas las naciones al comienzo de su desarrollo, loscomerciantes son extranjeros.“La característica de una economía natural, es que cada dominio produce todo lo queconsume y consume todo lo que produce. Nada impulsa pues a adquirir bienes o serviciosafuera, y como en este tipo de economía se produce lo que se consume, en todos los pueblosencontramos como primeros comerciantes a los extranjeros” (9). Filon menciona lasnumerosas ciudades donde los judíos se establecieron como comerciantes. Dice que“habitaban una cantidad innumerable de ciudades en Europa, Asia, Libia, en los continentes ylas islas, en las costas y en el interior”. Los judíos que habitaban en las islas, en el continentehelénico y más lejos, al Occidente, se habían instalado en los centros comerciales (10). Juntocon los sirios, se encuentran los judíos, diseminados o, más bien, agrupados en todas lasciudades. Son marinos, comisionistas, banqueros, cuya influencia ha sido tan esencial en lavida económica de su tiempo, como la influencia oriental que se advierte en la misma épocaen el arte y las ideas religiosas” (11).A su posición social debían los judíos la gran autonomía otorgada por los emperadoresromanos, “Sólo a los judíos se les permite constituir un Estado dentro del Estado y mientraslos demás extranjeros estaban sometidos a la administración de las autoridades de la ciudad,ellos, hasta cierto punto, se gobernaban a si mismos... César favoreció los intereses de los judíos de Alejandría y de Roma con mercedes especiales y privilegios, protegiendoespecialmente su culto particular contra los sacerdotes griegos y romanos” (12).3° El odio hacia los judíos no nace con el establecimiento del cristianismo, Séneca trata alos judíos de raza criminal. Juvenal cree que los judíos no existen más que para causar malesa los otros pueblos. Quintiliano dice que los judíos constituyen una maldición para los demás pueblos.La causa del antisemitismo antiguo es la misma que la del antisemitismo medieval, laoposición hacia los comerciantes de toda sociedad basada principalmente en la producción devalores de uso.“La hostilidad medieval hacia los comerciantes no es solamente de inspiración cristiana o pseudo-cristiana; tiene también un origen pagano, igualmente real. Está hondamenteenraizada en una ideología de clase: en el desprecio que por su profunda tradición campesinatuvieron las clases dirigentes de la sociedad romana —tanto los senatoriales como los curialesde provincia— por todas las formas de actividad económica, distintas a las derivadas de laagricultura” (13).A
 
 pesar de que el antisemitismo estaba ya fuertemente desarrollado en la sociedad romana,la situación de los judios, como ya hemos visto, era envidiable, la hostilidad de las clases quevivían de la tierra hacía el comercio, no excluía el estado de dependencia a su respecto. El propietario odiaba y despreciaba al comerciante sin poder prescindir de él (14)

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