Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
2Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Acción española (Madrid). 1-1-1932, n.º 2

Acción española (Madrid). 1-1-1932, n.º 2

Ratings: (0)|Views: 56 |Likes:
Published by Daniel Liñares

More info:

Published by: Daniel Liñares on Feb 17, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

03/21/2013

pdf

text

original

 
TOMO
L-N." 2 CTEMPLA
»
PESETAS I." ENERO
I9SÍ
A
^
ccionEspañola
Diieetoii
EL CONDE DE SANTIBAÑEZ DEL R(O
Los falsos doémas
PROEMIO
E
N cualquiera ciencia hay un punto de partida no sujeto alraciocinio. Lo percibe el entendimiento sin otra operaciónque la meramente intuitiva. Afirma entonces lo que veporque lo ve, no por otra evidencia que le sirva para afirmar lo quesúbitamente no viera.Afirmar, sin embargo, lo que se ve, meramente porque se ve,no es conocer perfectamente una cosa. Esta plenitud de conocimiento por la intuición no es propia de la naturaleza humana,sino de la angélica, la cual posee uno total de la verdad intangiblesin necesidad de discurrir de una noción a otra para completar unprimero imperfecto. El hombre, en cambio, perfecciona sus co-iiocimientos—es decir, elabora las ciencias—pasando de una cosaconocida a otra desconocida por medio del raciocinio. Hay, pues,en éste un movimiento que como toda mutación, debe partir dealgo inmóvil. En nuestra potencia intelectiva se advierten, en con-.secuencia, dos operaciones distintas : una la mera percepción dealgunas cosas, o sea el simple entendimiento de ellas; y otra, el
 
114 ACCN SSPA{}OI.A
proceso por el cual las así entendidas nos conducen mediante el raciocinio a las investigadas o inventadas. Ello pone de resalto quelos conocimientos
entendidos,
aun siendo de orden distinto quelos conocimientos
discursivos,
proceden de la misma potencia espiritual ; y que tanto unos como otros son indispensables en laelaboración científica, al punto de que ésta sería imposible sin losprimeros.En los tiempos modernos es de absoluta necesidad dar el debido relieve a este resultado de la observación psicológica. No hayciencia humana alguna, no pued<s haberla, sin la aceptación previa de ciertos conocimientos cuya verdad no puede ser comprobada. Quienes pretendan fundarla sobre principios sujetos en totalidad al raciocinio no saben lo que se dicen o dicen lo contrariode lo que saben. Hay un límite a la facultad crítica del hombre, asu avidez de justificación de todo lo que corre con el sello dela verdad, y ese límite se halla en los conocimientos intuitivos quellevan en sí mismos claridad tan adecuada a la naturaleza del entendimiento humano, que para que éste los perciba le basta susimple .presencia. Por ello se denominan en toda ciencia las primeras verdades.
* * *
Si sin esas primeras verdades, humildemente aceptadas por elhombre, no habría ciencias, hay que tener la gallardía de confe-sar que somos incapaces por naturaleza de dar la razón de todo,y la virtud de ajustar nuestra conducta a tan noble confesión. Enel proceso científico hay algo que puede ser denominado dogma, ono hay ciencia. Proclamémoslo muy alto desde las primeras líneas de toda especulación. Las derrotas que algunos pensadoresdel campo de la verdad experimentaron en el pasado siglo fuerondebidas a que no embrazaron ese escudo con que hubiesen sidoinvulnerables. El enemigo les pedía la justificación racional detodo—aun de aquello que por no ser de naturaleza racional no podía tenerla—^y a él, en cambio, nadie le exigía la justificación
ra.cional
del contenido del orden
racional.
En la omisión había respeto a las primeras verdades, pero de ese respeto no se sacó jamás la última consecuencia en beneficio de la verdad. Y era, quelaa primeras verdades de toda ciencia, aunque desemejantes por
 
IX)S PAJOSOS
DQOUAS
115
naturaleza de los dogmas religiosos, tienen de parecido con ellosque carecen de comprobación racional; que esta condición no esobstáculo para que el hombre las acate sin rebeldía ; y que con elque las niega o las pone en tela de juicio no se discute.Existen, pues, primeras verdades científicas indemostradas oindemostrables, como lo son—aunque por otros motivos—los dogmas religiosos. Nos humille o no, debemos partir de ese hecho, sopena de que no haya especulación alguna de orden doctrinal; deque la Ciencia permanezca eternamente dormida por culpa denuestra soberbia insensata. Porque la propia naturr-leza del entendimiento humano lo impone, y todo el edificio científico, porcomplicado que sea, por grande que se aparezca, se apoya comoen piedras angulares en unos cuantos principios que deben seradmitidos por sí mismos
;
que negados, no pueden ser objeto dedemostración ; que removidos, dan en tierra con la fábrica mejortrabada. Cuando los que se bautizan con el calificativo de
intelec-tjiales
blasonan de rechazar en el orden científico todo lo no comprobado por la razón, faltan descaradamente a la verdad. Ante lasprimeras verdades el sabio más campanudo corre parejas con elniño que balbuce las primeras letras. Si al sabio se le preguntapor qué misteriosa razón dos y dos son cuatro, o la inducciónes una operación legítima del espíritu, o el mundo exterior exisr
te,
el sabio no se distingue del niño al que se le formulen idénticascuestiones, sino en que éste rotundamente contesta que la ignoray aquél algunas veces por no confesarlo se pierde en incongruencias.Y casi sin quererlo hemos descubierto la regla de oro a quehan de ajustarse nuestras controversias y que hay que imponer,quiéranlo o no lo quieran, a nuestrbs adversarios. No debemos imputar como defecto a la Religión católica, no debemos consentirque nadie se lo impute, aquello mismo que es una necesidad en laCiencia. Si 3€ ha visto que ésta no existiría sin la previa aceptación de principios indemostrados e indemostrables, si en sus másprofundos cimientos está el
dogma,
en cuanto esta palabra significa verdad indemostrable, no solamente no se puede pedir laexhibición del último fundamento racional del orden religioso,porque éste por su propia constitución, los tiene de un orden superior a nuestra inteligencia, sino porque la Ciencia humana es incapaz de hacer análoga exhibición. Y cuando por ahí, los tartu-

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->