mayoría de las ocasiones la “herramienta” de la formación permanente del ciudadanocomo medio principal para la resolución de los problemas humanos y sociales.La crisis del modelo de Estado del bienestar, que mejor sería llamar del malestar, aconsecuencia de sus reduccionismos, demanda a la formación del ciudadano ir no soloal desarrollo de competencias sino a la “raíz” de los problemas. Los parámetros de laorganización personal y social deben ser acordes con la naturaleza humana, y está debeser entendida no solo en su sentido material. Cuando la persona o la organización notienen en cuenta los parámetros antropológicos de la vida humana y social, los problemas se multiplican. Estos parámetros existen, y los voluntarios han dereconocerlos de forma reflexiva. Resulta interesante comprobar que los estudios paleoantropológicos, que muestran la aparición de la “especie homo” sobre la tierra, ylas formas de organización propias de la industria lítica, y los modos de organizaciónfamiliar, ya manifiestan en su origen, los parámetros propios de las formas primarias dela vida social . El “homo antecesor”, en nuestro caso español, esta “especie elegida”, por solo anotar un ejemplo, muestra que su cara es muy parecida a la nuestra, y sus formasde alimentación muy cercanas a la dieta mediterránea.La tarea educativa del ciudadano, pues, se ha de iniciar preguntándose los docentesacerca de la naturaleza del conocimiento del ser humano, de las posibilidades cognitivasque tiene para conocer el “mundo interior” y el “mundo exterior” en el que desarrolla suvivir y sus amores. La cultura humana, que duda cabe, si verdaderamente lo es, hace alciudadano, en cuanto hombre, “mas” hombre. Siempre que lo “adjetivo” no contradiga“lo sustantivo” del vivir humano.La consideración del contenido de aprendizaje inicial del ciudadano solamente elcontenido científico, en el sentido moderno del control, el contraste y la réplica, es unreduccionismo antropológico por exigencias de la unicidad metodológica. El controllegitima el pedigrí del conocimiento solo cuando sea necesario, como es ámbito propiode la realidad física y material. Pero la exigencia metodológica aluda excluyeconocimientos básicos, primarios, parámetros antropológicos universales, y comoconsecuencia de los valores permanentes. La metodología dialéctica, por otra parte,aboca a una metodología de la formación de los líderes sociales de naturalezaconstructivista, donde los supuestos biográficos, culturales y étnicos tiene un pesoexcesivo, y donde las tesis y antítesis tienen valor de evidencia estratégica, para producir un cambio cualitativo mayor, lo que en la mayoría de los supuestos, no ha sidoasí, sino que ha profundizado los problemas y las diferencias. Además por esta víahistórica se llega, como hemos señalado, a los supuestos del humanismo materialistaque reduce la antropología. La metodología dialéctica en el mejor de los supuestos solo permite establecer la “validez de contexto” pero no de justificación.La formación del ciudadano, desde esta perspectiva inmanente, solo tiene como brújula para navegar por el mundo real, como ya dijimos, la conciencia. La conciencia, que esesencial para determinar el bien y el mal, en un universo dialéctico, competitivo ytecnológico acaba olvidando sus mejores deseos de solidaridad y de ayuda mutua, entreotras razones, por que solo encuentra la validez de la lucha de los contrarios. Y, esto esasí, porque el postulado inmanente considera que todo cuanto existe debe ser inmediatamente dado a un sujeto en el conocimiento sin ningún intermediario. Todo ser objetivo, bajo este supuesto, tiene su existencia, la “idea” de su existencia, solo comocontenido de otra “realidad” ideal, como su condición básica que da el fundamento, y por eso se afirma que la formación ha de relacionar con el saber anterior para3
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