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 Cristóbal Córdoba. 3 de marzo de 2.001
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La Falange durante la Segunda Guerra Mundial
 
 
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Hacen bien los soldados azules de nuestra División heroica de Voluntarios, por ello, manteniéndose en guardia; y sentirse en constante espíritu de alerta. ¡La misión no acabó, para nosotros, en Rusia, porque el peligro mundial acecha todavía! ¡Están, por ello, en pie! Sus hijos van llenando los huecos que el tiempo implacable abre en sus filas. ¡Pero como siempre los hombres de la División Azul montan su guardia! ¡Es su papel! España puede necesitarlos y ellos lo saben bien.José Díaz de Villegas.
La Falange durante la Segunda Guerra Mundial
Tras la rápida victoria que el Ejército alemán obtuvo sobre Francia, en mayode 1.940, y después de haber fracasado, en el verano siguiente, la acción aérea sobrelas Islas Británicas, Hitler se debatía entre la necesidad de dominar el Estrecho deGibraltar para bloquear el Mar Mediterráneo a sus enemigos y el modo de realizarlo através de la conocida “Operación Félix”, con la indispensable cooperación española oenfrentándose, incluso si fuese necesario, a una oposición armada.A su vez, Reino Unido presionaba fuertemente al Gobierno español para queno se sumara a las fuerzas del Eje, recurriendo unas veces a ofertas tentadoras por mediación de los elementos monárquicos (mayoritariamente partidarios de Inglaterra)y, otras, a la simple amenaza bravucona.Por su parte, España, durante los primeros meses de 1.941, se veía metidaen medio del vaivén que suponía la tentación de los partidarios de entrar en la guerra yde los que no querían hacerlo por prudencia. No debe olvidarse tampoco, el estupor que produjo entre los españoles la firma del pacto germano-soviético del 23 de agostode 1.939 por el que se repartían la católica Polonia. El resultado, que se vio reflejadotras la entrevista entre el general Franco y Adolf Hitler en Hendaya, no podía ser otroque el distanciamiento diplomático entre ambos dirigentes, lo que habría de traducirseen peligrosas tensiones exteriores e internas.De pronto, todas las premisas que condicionaban la postura española ante elconflicto europeo se vieron sometidas a un cambio rotundo. En la madrugada deldomingo 22 de junio de 1.941 la todopoderosa máquina de guerra del Ejército alemán,la
Wehrmacht 
, se puso nuevamente en marcha. En un frente que abarcaba desde elmar Báltico hasta el mar Negro, millones de soldados alemanes irrumpieron por sorpresa en la Unión Soviética. Daba comienzo la “Operación Barbarroja”, una de lasmás grandes invasiones conocidas hasta entonces.En España, la declaración de guerra que Alemania hizo a Rusia acabó con elcúmulo de reticencias que imperaban hacia Alemania tras la firma de su pacto con laU.R.S.S. se volatizaron rápidamente. Automáticamente se decidió la intervenciónarmada, aunque con la puntualización de que España no se alineaba con Alemania enla guerra que ésta venía manteniendo con diversas nacionalidades europeas, sino quesencillamente decidía su colaboración directa y armada en la lucha contra elcomunismo soviético de la U.R.S.S.Efectivamente, según el historiador José Luis Rodríguez Jiménez, RamónSerrano Súñer, Manuel de Mora-Figueroa y Dionisio Ridruejo se habían reunido en elmadrileño Hotel Ritz para discutir la posibilidad de organizar un cuerpo expedicionario
 
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de voluntarios falangistas para luchar en Rusia contra el comunismo en el mismoinstante en que se conocía el comienzo de las hostilidades
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.Ante el estallido de la Segunda Guerra Mundial, España no se quedó aislada.La enorme carga ideológica que gravitaba sobre una buena parte de la juventudespañola estalló en Madrid el mediodía del martes 24 de junio de 1.941.La manifestación arrancó de la Facultad de Derecho, donde FernandoCañellas cursaba sus estudios
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. Fernando Cañellas era el Delegado del S.E.U. en laFacultad de Derecho en la Universidad Central. Tenía entonces 19 años y asistíadiariamente a la Universidad luciendo su camisa azul y sobre su pecho la medalla dela Vieja Guardia y la de Caballero Mutilado de Guerra
.
Él fue el que se encargó de laelaboración de las pancartas de
“Voluntarios falangistas contra Rusia” 
y de esasmismas instalaciones fue también de donde surgió el grito de
“Rusia es culpable” 
.
 
Miles de
camisas azules
partieron de la Facultad de Derecho y cubrieron laCalle de San Bernardo, llamada
la Ancha
, para concentrarse al mediodía en la Plazadel Callao, donde se sumaron a los manifestantes varias jefaturas de la Falange ymiembros de la Vieja Guardia entre las que se encontraban Pilar Primo de Rivera yJosé Antonio Elola-Olaso. Después marcharon por la Avenida de José Antonio(actualmente Gran Vía) para desembocar en la confluencia que forma ésta con laCalle de Alcalá, donde se encontraba la sede de la Secretaría General del Movimiento.La manifestación estaba compuesta por torrentes embravecidos sobre los quenavegaban múltiples banderas y pancartas, vítores patrióticos y cantares queestremecían el espacio radiante de la Puerta del Sol. En el balcón principal aparecióRamón Serrano Súñer acompañado de José Luis de Arrese y otros cargos, y fuedesde allí desde donde Serrano pronunció su famoso discurso acusando a Rusia de laresponsabilidad de la Guerra Civil y la muerte de José Antonio.
“Camaradas: No es hora de discursos. Pero sí de que la Falange dicte enestos momentos su sentencia condenatoria. ¡Rusia es culpable! Culpable de nuestraguerra civil. Culpable de la muerte de José Antonio, nuestro Fundador. Y de la muertede tantos camaradas y tantos soldados caídos en aquella guerra por la agresión del comunismo ruso. El exterminio de Rusia es exigencia de la Historia y del porvenir deEuropa”.
El Estado Mayor Central no deseoso de permitir que la Falange –su principalrival en la política interna– se apropiara de la gloria de las victorias en los campos debatalla soviéticos comenzó un forcejeo con los falangistas. De este modo, el generalJosé Enrique Varela Iglesias, Ministro del Ejército y destacado enemigo de la Falange,dado su destacado conservadurismo monárquico-tradicionalista, consiguió que almenos los mandos divisionarios fuesen profesionales de la milicia, para lo cual el 28de junio el Cuartel General Central del Ejército dictó una orden general determinandoque más del 50% de los oficiales y suboficiales de la División debían cumplir con esterequisito.El Ministerio del Ejército denominó a la nueva Unidad
División Española deVoluntarios
, pero los periódicos, el pueblo y sus propios componentes la llamaronsencilla y gustosamente
División Azul.
Nombre con el que se difundió por todo elmundo, porque como dice Fernando Vadillo en su libro
“División Azul. La gesta militar española del siglo XX” 
,
 
ésta,
“quiérase o no, fue una de las gestas forjadas por losescuadristas orgullosos de las doctrinas joseantonianas”.
 
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José Luis Rodríguez Jiménez.
“Historia de Falange Española de las JONS” 
. Página 363.Alianza Editorial. Madrid. 2.000.
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José Luis Rodríguez Jiménez.
“Historia de Falange Española de las JONS” 
. Página 363 ysiguientes. Alianza Editorial. Madrid. 2.000.

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