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cultura_17_02_13

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09/01/2013

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 Las 8 preguntas para
Martha Díaz (*)
MAR DEL PLATA 
DOMINGO 17 DE ENERO DE 2013
IDA Y VUELT
: cultura@lacapitalmdq.com.ar
1
¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario? ¿Cuál es elúltimo que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer?
-Errores de Puntuación que no dejan clara la idea que el autor quiere plasmar. Elúltimo fue “Pequeño Detalle” de Pavlosky, hace dos noches. Volveré a leerlo pero no re-cuerdo haber observado errores en el texto literario.
(*) Martha Díaz es directora ydramaturga. Dirige el grupo deteatro Somos.
Prepara el reestrenode abril de El Calzonudo, con sugrupo de teatro.
 E
n “¿Quién te crees que sos?”, Ánge-la Urondo Raboy traza el caminode reconstrucción de su identidadde la mano de palabras que brotan porlos rincones de su his-toria, atravesada porel dolor de haber vivi-do otra vida y descu-brirse a sus 18 añoscomo hija de una ma-dre desaparecida y unpadre asesinado.Un 12 de junio de 1976 en Mendoza, apoco de nacer, Ángela viajaba junto a suspadres, el poeta Francisco “Paco” Urondoy la periodista Alicia Raboy, en un auto quefue interceptado violen-tamente por fuerzas po-liciales y militares. Supapá murió a causa delos golpes, su mamá fuetrasladada al centroclandestino D2 y toda-vía sigue desaparecida.Ángela (1975) fue secuestrada junto a sumadre pero nunca lo supo. A los 18 años des-cubrió su verdadera identidad e inauguró elcamino de las preguntas eternas: “Tuve queleer mi propia historia para conocerla. Nosabía quién era Urondo, ni Montoneros, mehablaban de siglas y para mí eran todas ensa-ladas”, explica.“En 2008 empecé a escribir con la sensa-ción de necesitar testigos, de hacer públi-co lo que me pasaba. Cuando en 2010 em-piezan los juicios a los genocidas en Men-doza y simultáneamente en Buenos Airesel juicio civil por mi identidad, me llegauna propuesta de la editorial (Capital In-telectual) y me pareció un reto enorme yun momento súper interesante para plas-mar”, cuenta Urondo Raboy, cuyo apelli-do lo recuperó legalmente el 7 de agostode 2012.
(Continúa en página 4)
 ANGELA URONDO RABOY, AUTORA DE “¿QUIÉN TE CREÉS QUE SOS?”
“No sabía qué era Montoneros, paramí eran siglas, todas ensaladas” 
Es la hija delpoeta PacoUrondo y de laperiodista AliciaRaboy, ambosdesaparecidos. A los 18 añosdescubrió suverdaderaidentidad. Frutode ese golpe eseste libro quebucea en suspensamientos yen esaspreguntassiempreeternas.
 Angela Urondo Raboy.
 
“Empecé a escribir con la sensación denecesitar testigos” 
 
Es la autora de “Nadamás que una noche”,la primera novelaerótica argentina. Enella, conviven locontemporáneomezclado con escenasde sexo y lasensualidad de lospersonajes.
 L
a primera novela del géneroerótico escrita por una autoraargentina tiene por título“Nada más que una noche” y sumentora es Anabella Franco, unajoven docente de literatura y Cien-cias de la Comunicación que suponarrar la historia sensual entre La-vinia y Nicolás.La historia narrada por Francoestá situada en la ciudad de Avella-neda en una familia de escasos re-cursos. De adolescente, la protago-nista casi fue abusada por la parejade su madre, un hombre alcohóli-co que no llegó a violarla gracias ala intervención de su hermana,quien escuchó sus gritos desespe-rados.La bella y sensualLavinia, pasado untiempo y cansada dela mala vida que leproporcionaban enese “hogar”, decidiómarcharse -ya conun oficio de costure-ra- con su hermanomenor, Héctor, pararehacer su vida y lo-grar un futuro mejorpara ambos.En ese marco, co-noce a Nicolas Ha-gen, un empresarioque por distintosmotivos personales,tiene una relacióndistante con las mu-jeres a las que seducecon su belleza y buentrato, pero no secompromete conninguna hasta queconoce, de casuali-dad, a la bella Laviniaen el negocio de éstaque está en quiebra.“Me gustó mezclarlo contemporáneocon lo erótico y novisto desde escenas eróticas explí-citas y además mostrar todo el sub-mundo de sensualidad y erotismoque subyace, donde se mueve elpersonaje masculino y el tipo devínculo que los une desde un prin-cipio”, explica Franco.“A mi novela, la cali-ficaría como `contem-poráneo-erótico´”,apunta la autora, quepor estos días estuvo enmuchos medios ha-blando del erotismo,las parejas y la infideli-dad, gracias al boomque también desató anivel mundial, la nove-la “Cincuenta sombrasde Grey”.“Antes, había nove-las románticas con ungran tinte de machis-mo, a veces encubierto;sobre todo en obras delos 70 u 80 que los mis-mos autores escribíandistinto a lo que escribepor estos últimos tiem-pos”, recuerda.“Todo era muchomás solapado por aque-llas épocas. Era lo que seadmitía, y ahora hayuna revolución de lo fe-menino donde la mu-jer se anima a contarmás sobre sus experien-cias, sobre sus deseos. La mujercambió, ahora trabaja y eso se ma-nifiesta en las novelas”, explica.¿Por qué se vende como una no-vela erótica y no hay tantas esce-nas de sexo explícito? “Porque haydistintos matices dentro de erotis-mo. No es solo plantear escenas se-xuales explícitas en varias partesde la novela para llenar espacios”,indica Franco.“En esta novela trabajé muchola psicología del hombre que tie-ne más facilidad para despren-derse de los sentimientos en elmomento del sexo que la mujer”,revela.Franco comenta que esta histo-ria la tenía guardada entre sus es-critos desde el 2006: “Cuando laescribí el mundo editorial no esta-ba preparado para este tipo de no-velas. Siempre escribí sobre esta te-mática, es algo natural en mí”.Franco cuenta que la historiasurgió de su experiencia en una es-cuela de la zona donde ejerció co-mo docente.“Siendo maestra me encontréen el medio de situaciones familia-res muy complejas, que daba paraescribir -como una manera de de-nunciar- y obvio, mezclarlo con lapasión que no puede escapar aningún ser humano”, concluye
DIARIO DE LECTOR
Voceros trágicos
POR GABRIELA URRUTIBEHETY 
gabrielaurruti.blogspot.
El lector que escribe un diariovuelve a disfrutar de El GranGatsby. A poco andar se detieneen un párrafo y lo copia:“Los ventanales blancos esta-ban abiertos del todo y resplan-decían contra el césped verde dela parte de afuera, que parecía en-trarse un poco a la casa. La brisasoplaba a través del cuarto, ha-ciendo elevarse hacia adentro lacortina de un lado y hacia afuerala del otro, como pálidas bande-ras, enroscándolas y lanzándolashacia la escarchada cubierta debizcocho de novia que era el te-cho, para después hacer rizos so-bre el tapiz vino tinto, formandouna sombra sobre él, como elviento al soplar sobre el mar.El único objeto completamen-te estacionario en el cuarto eraun enorme sofá en el que habíados mujeres a flote como sobreun globo anclado”.¿Qué tiene de particular estefragmento? No mucho, sólo laposibilidad de pensar una estra-tegia del relato a partir de la cualla relectura de la novela toma unsentido distinto para el lectorque escribe un diario. Las corti-nas que ondean esconden, pro-yectan sombras y, finalmente, secorren como un telón para laaparición estelar de dos mujeres.La sutil pero persistente presen-cia de las cortinas decide, segúnel capricho de la brisa, cómo ycuándo dar paso al personaje,que es quien carga el peso de lanarración.La novela lleva en el título unnombre que se anticipa central,pero el primero en aparecer esNick, el narrador. Para cuando seelevan las cortinas entre la pro-saica torta de bodas del techo y laalfombra vinosa, han aparecido,además, Tom, Daisy y Jordan, pe-ro nada de Gatsby, que es unamención que se presenta orladade misterio. Nick recorrerá la no-vela descubriendo a Gatsby y ellector que escribe un diario sepropone leer, entonces, “El pe-queño Carraway”, la novela deNick.Nick, de casualidad, se cruzacon un tipo que parece el prototi-po del éxito social y termina pordescubrir que nadie quiere ha-cerse cargo del muerto. Y él, unhombre sin demasiado brillo pe-ro irremediablemente leal, se en-carga de poner el punto final alvuelo etéreo de aquella vida.Encargarse del funeral, del pa-dre anciano, de apagar la luzcuando se termina la fiesta no esnada comparado con la otra mi-sión de la que el bueno de Nick sehace cargo: contar la historia.De esta manera, Nick Carra-way se incluye en la estirpe de losHoracios, pobres sombras juntoa los protagonistas, personajesacorazados tras su normalidadque pueden, en su papel de voce-ros, trasmitir fidedignamente lahistoria de tipos desajustados,desaforados, desalineados de lamedia. Son opacos pero no sonanodinos.El lector que escribe un diariobusca esta palabra -anodino- enel diccionario de la RAE y copia ladefinición: “insignificante, ine-ficaz, insustancial”. Puede queparezcan insignificantesante la tremenda solidezde los centrales, pero noson para nada insustan-ciales: están hechos deuna sustancia contraria,que es la que constituye alos lectores comunes e, in-cluso, a los que escriben undiario.Lectores que tienen en lafidelidad a la historia quellevan entre manos su ra-zón de existir.Y su eficacia está precisamenteen esta habilidad para descorrerlas cortinas en el justo momen-to, para mantenerles su encanta-dora fluidez en medio de tortasde bodas y alfombras vinosas, yasí llegar hasta el final.Son los que quedan vivos paramantener viva la memoria:ofrendan su propia historia a laque les tocó contar. Dejan de sercualquier otra cosa para pasar aser sólo los que narrarán la vidade otro. Con el modesto desquitede una mirada levemente mora-lizante, asumen su papel que só-lo en la comparación pierde sucarácter trágico: el destino loscondena al segundo plano, a lasupervivencia antiheroica y a laperpetua renarración. Pierden sucarne para ser una voz -una in-versa Sirenita- que perpetua-mente repite un momento, enesa forma de inmortalidad queinventó Morel en la isla desierta.Tan cerca de la tragedia, el lec-tor que escribe un diario piensaque estos personajes, los voce-ros, son trágicos porque se les hanegado la posibilidad de elegir osoñar su muerte, tal como le su-cedió a Dahlman, el de El Sur.Y se ve a sí mismo, en la minús-cula tarea de escribir sus lecturas
2
¿Qué situación de su vida cotidiana en-contró reflejada con sorpresiva exacti-tud en un libro, una película, una can-ción o cualquier otra obra de arte?
-¡Muchas!, pero la más común en películas, can-ciones y otras obras de arte: es la ambivalencia quesolemos mantener en nuestros pensamientos.
 Las 8 preguntas para
Martha Díaz
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C U L T U R A 
Domingo 17•2•2013
 ANABELLA FRANCO, LA ESCRITORA QUE SE ABRE CAMINO EN LA LITERATURA ERÓTICA 
“Ahora hay una revolución de lo femenino; lamujer se anima a contar sus experiencias”
 
 Anabella Franco.
 
Investigó en la biografía deartistas geniales queprotagonizaron hechoscriminales. Entre ellos,Caravaggio, el escritorantropófago Issei Sagawa y elfilósofo racionalista Louis Althusser.
 E
l célebre pintor italiano Caravaggio cam-biaba con rapidez el pincel por la espada, eldramaturgo francés Jean Genet presumíade sus dotes como ladrón y no todos los horro-res que cuenta el Marqués de Sade eran ficción,asegura Marcos Mayer en su libro “Artistas cri-minales”.
Mayer (Buenos Aires, 1952) rastreó la biografíade una veintena de genios sin ley para desvelar sustruculentos secretos y exponer la relación entre suobra y los delitos que perpetraron, como el homi-cidio que la británica Anne Perry cometió añosantes de convertirse en una famosa novelista desuspense.“Si hay un vínculo entre el arte y el crimen está re-lacionado con la identidad”, explica este escritor yperiodista.“La persona que comete un crimen cruza unafrontera de la cual no puede volver. Ya no eres eseque eras hasta ese momento, el crimen te redefine.Cuando un artista construye una obra, también daun paso del que no puede volver”, continúa Mayer.Para el autor, hay personas que intentan rebelar-se contra su identidad y, sobre todo contra la que lesadjudican, “a través del arte, otras a través del cri-men, y algunos sujetos especiales, como los queaparecen en el libro, con ambas cosas”.La mayoría de asesinatos narrados en “Artistascriminales” (El Ateneo) no son pasionales, sinopremeditados a conciencia por sus autores, que aveces los rememoran en sus diarios o los trasladan asus obras.“Me pregunto dónde debería morder primero.Me decido por una de sus nalgas... No presenta oloralguno. Se derrite en mi boca cual bocado de pesca-do crudo”, escribió en su diario el novelista antro-pófago Issei Sagawa tras matar y devorar en París auna compañera de estudios holandesa.Un análisis psicológico declaró a Sagawa de-mente e imposibilitado para ser juzgado, por lo quefue deportado a Japón y recluido en un hospital psi-quiátrico, del que salió 15 meses después y alcanzógran fama en su país natalcomo “padrino del cani-balismo”.“El mal es bastante más fascinante e intriganteque el bien, tiene más matices”, reflexiona Mayer,quien señala que “en Estados Unidos los ‘serial ki-llers’ (asesinos en serie) se convierten en héroes” yse siente fascinado “por la barbarie de su cultura”.Su interés por estos artistas criminales se remon-ta a una década atrás, cuando vio en ellos la posibili-dad de conjugar su trayectoria de periodista cultu-ral con el enfoque policial de la revista “Pistas”, peroel cierre súbito de la publicación dejó el proyecto in-terrumpido hasta que surgió la posibilidad de con-vertirlo en libro.Mayer admite que algunos crímenes le pertur-baron mucho, en especial el del filósofo racionalis-ta Louis Althusser, que estranguló a su mujer, Hele-ne Rytmann, sin que ella opusiera ninguna resis-tencia, y después intentó explicarse quién era él pa-ra haber cometido ese homicidio en el libro “El por-venir es largo”.Aún así, subraya que intentó acercarse a todos loscriminales “con cierta empatía, lo que no significa -argumenta- estar de acuerdo ni celebrarlo”.“Traté de no hacer un libro moral, pero sí traté deentender qué pasaba”, remarca Mayer,quien reconoce que “para librarse de pre-juicios” le fue útil su experiencia de tresaños en el periódico que escriben los reosde la cárcel de Devoto, en Buenos Aires.“Caravaggio mató a dos personas. Esoestá vinculado a su pintura, pero no lequita un centímetro a lo que me pareceuna obra maravillosa”, afirma con con-vicción sobre el que considera el “perso-naje más complejo del libro”.Aún así, Mayer confiesa que dejó fueraa algunas personas “porque no conse-guía ponerse en el lugar del victimario,sino de la víctima” o porque eran auto-res de “delitos sórdidos, como los pede-rastas”.Los criminales que eligió no duda-ron en usar su reconocimiento artísti-co para reducir sus condenas o burlarla cárcel, por ejemplo, el novelista estadouniden-se Norman Mailer, quien no pisó la prisión pese ahaber asestado una cuchillada a un centímetro ymedio en el corazón de su esposa que casi le quitala vida.La larga exploración de Mayer le ha permitido“arrojar un poco de luz en la comprensión de lanaturaleza del crimen”, pero reconoce que el cri-men es en sí mismo “inexplicable”, al igual quelas grandes obras de arte, “que nunca se acaban deentender”
Domingo 17•2•2013
C U LT U R A 
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¿De qué lugar, personaje común ocircunstancia en general que ofrece Mardel Plata se apropiaría para incorporarlocomo pasaje central de alguna de sus obras?
-Me apropiaría de las callecitas arboladas de minuevo barrio.
 Las 8 preguntas para
Martha Díaz
MARCOS MAYER, AUTOR DE “ARTISTAS CRIMINALES”
“El crimen y las grandes obras dearte nunca se acaban de entender”
Marcos Meyer.
LA NUEVA NOVELA DE JON MCGREGOR PROPONE UN TOUR POR EL INFIERNO URBANO
Crónica de tiempos violentos
 
 E
n ‘Ni siquiera los perros’, el escri-tor originario de las islas Bermu-das Jon McGregor barre la super-ficie y los sótanos habitados y recorri-dos por marginales, yonquis, prosti-tutas, borrachos y lúmpenes de la me-jor estirpe, con el objeto de retratar -extraña pericia- una zona espiritual delas llamadas sociedades industriales.El libro, publicado por Salaman-dra, es un verdadero tour de force porel infierno urbano de una ciudad delnorte de Inglaterra en pleno inviernode la era del cambio climático, quehasta lo sienten los protagonistas,aunque duerman juntos y tomen al-cohol de quemar.McGregor nació en 1976; su padreera párroco; su madre, una mujer pía;el hijo creció en Norwich y estudióproducción multimedia en la Uni-versidad de Bradford; acaso sea unclásico que de padres religiosos sal-gan hijos religiosos o hijos con el de-seo de ofender los valores religiosos,violados una y otra vez por sus pro-pios oficiantes.En 2002 se convirtió en el autormás joven nominado al premio Boo-ker por su novela ‘Si nadie habla delas cosas que importan’, que se alzócon los premios Somerset Maughamy Betty Trask, además de resultar no-minada al premio de la Common-wealth al primer libro, premio de laSociedad de Autores a la primera no-vela y el premio que concede
The Ti-mes
al Mejor Escritor Joven del Año.Su segunda novela, ‘Tantas mane-ras de empezar’, de 2009, tambiénfue nominada al Booker; vive en Not-tingham y publica con asiduidad enla revista
Granta
, la de los secretosmejor guardados. ‘Ni siquiera’ arran-ca con un cadáver que lleva pudrién-dose unos cuantos días en una espe-cie de departamento tomado; la esce-na recuerda los casos que registró elescritor escocés Andrew O’Hagan en‘Los desaparecidos’. Sus diálogos conpolicías y forenses con estómago pa-ra soportar derribar puertas y encon-trar muertos (seis o siete) de hasta unmes de caídos en pos de la autodes-trucción, resultan memorables.‘‘Cuando carecemos de esperan-za, vivimos llenos de deseos’’, abre ellibro Dante Alighieri con ese verso desu Infierno, y de deseos están llenoslos amigos de Robert, el muerto alque descubre Danny, imaginándolovivo y en plena faena de inyectarseheroína. Pero ni heroína ni nada: uncadáver previamente saqueado y unolor que no es del formol que despuésapestará en la morgue.Deseos de muerte, resurrección;de ser otros; de no haber nacido; delinconveniente de haber nacido; de-seos de droga, sexo, estímulos prefa-bricados para el inexistente ejércitode reserva que alguna vez imaginóKarl Marx echaría mano al capitalis-mo cuando su fuerza de trabajo másconsistente y calificada hubiera en-vejecido, capitulado o jubilado; peroni eso: la revolución científico-técni-ca requiere de estados sanitarios queprivatizan sus mejores servicios,adictos al trabajo o representantes dela obediencia debida al miedo a nohaber podido plantar un árbol, tenerun hijo y escribir un libro. La muerteno siempre tiene cara de mujer. Lamuerte habita una indeterminaciónespacial que es propia y que sacudirsepara expulsarla provoca el efectocontrario: más se agarra, más destru-ye, corroe, late. Los personajes máschiflados de esta sórdida novela co-ral, sin embargo, son mujeres quehan abandonado a esos despojos quealguna vez se quisieron machos alfa.En ‘Ni siquiera los perros’ sonmonstruosos, como hijos de la ra-diactividad y los experimentos prac-ticados en Bergen-Belsen. Abundanlas relaciones pasajeras, la violenciade género y el amor es un recuerdoque existió y se perdió después del úl-timo pinchazo. Abundan tambiénlas bolsas negras con cierre relámpa-go para guardar los restos que festeja-rán los gusanos. Y una escritura im-pecable

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