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MEMORIAS DE LA CLASE MUERTA
Dossier de Poesía Cubana 1988-2001
C. A. AGUILERA
 
A Modo de...
 
Construir una antología desde la historia o desde ese lugar donde lo histórico se acoplasería ingenuo y además repetitivo; ha sido hecho constantemente y hasta ahora no haservido para desmontar las ¨fuerzas¨ que casi siempre confunden tradición con escritura(ficciones de escritor vs. ficciones de estado); ha sido hecho constantemente, y como seescribe en casi todos los prólogos: apenas hay tiempo para eso... 
 
Si la primera promoción de los 80 (Raúl Hernández Novás, Angel Escobar, Reina MaríaRodríguez...) intentó trazar un corte con las poéticas y conductas literarias precedentes,acoplando a la lectura, a la imposición de una nadaHistoria y de un latinoamericanismo deséptima categoría una reflexión más íntima, una teatralización del yo, no es hasta los poetas que comienzan a publicar en la primera mitad de los 90 que este corte se haceefectivo; y se hace efectivo de modo curioso, poniendo entre comillas la institución poesía: su ideología arcádica, su verticalidad social; tachando de manera cómica eso quese ha llamado LiteraturaNación.
 
El horror de escribir en un país congelado por el estado es que reduce todo imaginario ala pregunta por la Nación, al telos y sus representaciones identitarias; toda escritura allugar de máquina de estado. Para esto no sólo limita al máximo la creación de problemas: preguntas que desencajen la centralidad que una nación en su devenir totalitario sublima,sino que muchas veces impide que estas preguntas se hagan (al cerrar todos los espacios,generar miedo) y cuando las propicia, bajo el aparente status de una flexibilidad noreconocida, es para subrayar la legitimidad de un canon, la Grandeza de una metafísicaque escapa al saloncito de las letras.
 
Una de las fallas más visibles de la literatura cubana es su ausencia de conceptos, de unatradición “moderna” de lo conceptual, donde la experiencia entendida fundamentalmente
 
de manera vanguardista, con su reflexión vida-límite-obra, y una cultura del
 sin
estilo, del plagio, de la idiotez (al modo de un Gombrowicz o un Macedonio) fueran elaboradascomo variantes de fuerza.Otra de sus fallas: la “mala” ontología.Sin dudas, Cuba ha sido un productor de mala ontología, de malas y reificadasabstracciones. Lo ontológico ha sido practicado más como
macro
relato que castra quecomo historia que problematiza, más como aplanadora que como descentralización. Yesto ha hecho que la mayoría de los escritores de la isla no sólo no encuentren salidas asus grandes y “hermosas” fictualizaciones: atornilladas a un yo y a un psicologismo barato, sino que cuando lo hacen (hay momentos que miran al cielo, cantan un avemaría ylo hacen...) lo intentan apoyándose en nomenclaturas fáciles: teleología, origen, canon...como si nada hubiera cambiado, como si Mao no hubiera matado gorriones en nombre dela Verdadera tradición.
 
Escribe Canetti: “Un día se me ocurrió que el mundo ya no podría ser recreado comoen las novelas de antes, es decir, desde la perspectiva
única
del escritor; el mundo sehallaba
desintegrado
, y sólo si uno se atrevía a mostrarlo en su disolución era posibleofrecer de él alguna imagen verosímil.”
 La conciencia de las palabras
. México: F.C.E.,1994.Evidentemente, uno de los problemas menos estudiados de la literatura cubanaactual es lo que Canetti nombra “la perspectiva única del escritor”, la de un cerebritoamaestrado en nombre de la autenticidad o la culpa (tal y donde caía Lezama al hablar sobre nuestro destino histórico), y de esa borradura perversa que es el actual proceso
cínico
militar cubano, que al anular el sujeto jurídico: suspender las posibilidades reales deconvertirse en individuo, hace que los escritores insulares se muevan dentro de unaescritura abstrusa que patina y patina sobre sí misma; y sobre una dualidad estético- política que los lleva a desear una cosa, realizar otra.Dualidad que tiene más que ver con la esquizofrenia y lo mediocre: laesquizofrenia en la que determinadas ideologías lanzan a esa mezcla de hombreperro quegeneran, que con la multiplicidad literaria cacareada por los mapólogos de la isla.
 
Si las antologías de poemas de los 90 son pensadas desde cierta apariencia de caos (enun circo, no hay dudas, casi todo es apariencia de caos), no es menos cierto que estoresponde sólo a un fenómento de superficie, ya que a niveles más puntuales: de lectura o práctica, la mayoría de las poéticas que aparecen o toman fuerza en esta década: gay,freakie, civiles, barrhuecas pueden ser insertadas dentro de una ontología reaccionaria(creencia lírica en una arcadia, mística de la cotidianidad elemental, búsqueda provincianade laMemoria...) o en el narcisismo palabrero común a un gran segmento de la poesíaneorigenista.
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