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PREFACIO
Estudiando el hombre o leyendo las doctrinas en su explicación, retiene en suarchivo la esencia del estudio o lectura.Pero obligarle al niño o al hombre a aprender de memoria, todos los volúmenesque la sabiduría necesita escribir para explicarse a las inteligencias, es un trabajo sinprovecho y perjudicial, por lo costoso y pesado.Mas es de necesidad que el hombre lo sepa todo y lo sabe, por la doctrina; perono puede retener las palabras, ni conviene; porque el hombre debe tener su modopropio de explicarse, dentro de las leyes que estudia, pues así precisamente, seenriquecen los idiomas y se activa el pensamiento, y al fin, la exégesis, será la misma.No es pues conveniente atar tan corto al niño ni al hombre obligándolo a repetirlas palabras mismas de un estudio; lo que sí es necesario que el concepto sea el queen verdad y justicia corresponde a la doctrina, a la ciencia que se estudia y para eso, dela doctrina se hace un compendio en el que en unas líneas se resume la doctrina de uncapítulo, como en las ciencias se resumen todas ellas por una ley, unas letras o unosnúmeros que cuando sabemos su significado, por esos números o letrasconvencionales, desarrollamos toda la teoría de la ley o la ciencia.Los maestros mismos, teniendo delante un texto que explican a los discípulos,no lo hacen todos con las mismas palabras; pero sí lo hacen con el mismo resultado,porque en tocando los fundamentos de la ley, todos se sujetan al mismo principio y laspalabras habrán sido diferentes con el mismo significado.El obligar al discípulo a que por rigurosa obligación, aprenda de memoria, letraa letra, toda una obra, es como si vosotros al recoger el trigo en el campo, cargáis conlos haces enteros; en tanto que otros, tienen sobre el terreno una máquina trilladora yextraen el grano en poco bulto y están mucho más descansados; todos habéis hecho elmismo trabajo para segar, por lo que ya sólo os interesa el grano; pues la paja, no ospagará en su valor, el trabajo demasiado que os costó.Preparar bien sí las inteligencias de los niños con la amplia explicación del textoy la lectura como instrucción y darles compendiado todo el estudio; la ley, los números,la esencia de la doctrina, que es el grano. Esto, les es fácil aprenderlo con descanso.El compendio es provechoso, por la facilidad de retenerlo en la memoria, comosentencias de toda la sabiduría que tenemos en nuestro archivo y es un índice delmayor valor; porque tan pronto recordamos una sentencia, tras ella aparece, comoligada que le está, toda la filosofía o la ciencia que compendia; y una vez que el hombreha estudiado o leído con atención una obra, en los epígrafes de cada capítulo, recuerdatodo el contenido y sabiduría que encierra.¿A qué pues, sacrificar salud y hacer esfuerzos muchas veces inútiles en losniños y los hombres, en hacerles aprender libros enteros que son agradabilísimos a lalectura y la conferencia, pero desagradables y cansos hasta el hastío, cuando hayobligación mal entendida de aprenderlos de memoria?Debo advertir aquí, lo que dije sobre esta facultad de “la memoria” en el“Conócete a ti mismo” y es que la mucha memoria es a causa de que hay vacíos en elalma y caben todos esos tratados largos; es señal cierta de que aquello, el individuoque lo puede grabar en su memoria, nunca lo supo; a éste, no necesitáis obligarlo; él seve inclinado a aprenderlo y lo aprende con facilidad y sin cansancio a la simple lectura ylo recitará al pie de la letra; pero hará como el loro, repetir lo que se le ha enseñado;mas no agregará nada nuevo, nada suyo en aquella existencia; pero en otra, ya aquello,
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