Cada uno ocupa su lugar (
sva-dharma
)
en el fantasmagórico despliegue delpoder creador que es el mundo, porque así lo determina su nacimiento, y suprimer deber es manifestarlo, vivir de acuerdo con él y hacer saber tantopor su aspecto como por sus actos qué papel del espectáculo desempeña.Toda mujer es una manifestación terrenal de la Madre universal, quepersonifica el aspecto productor y seductor del sagrado misterio quesustenta y continuamente crea el mundo. La mujer casada ha de ser tododecencia; la ramera ha de enorgullecerse de su habilidad para ejercer susatractivos y vender sus encantos. La madre y ama de casa tiene que criarhijos varones sin cesar, y venerar a su marido como encarnación humana detodos los dioses. Marido y mujer deben aproximarse uno a otro como dosdivinidades, pues él, a través de ella, renace en sus hijos, así como elCreador se manifiesta en las formas y criaturas del mundo a través de losefectos mágicos de su propio poder, su
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akti,
personificado en su diosa. Ydel mismo modo que el varón se relaciona con la comunidad mediante lasdevociones y servicios religiosos correspondientes a su posición social, sumujer está conectada a la sociedad como la
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akti
de su esposo. La religiónde ella consiste en servirle, y la de él en servir a sus
“Padres” y a lasdivinidades de su vocación. De este modo toda la vida es vivida yentendida como un servicio hacia Dios, pues todas las cosas son conocidascomo imágenes del único Señor universal.Cada profesión tiene su especial divinidad tutelar, que encarna ypersonifica al oficio mismo, y maneja o exhibe sus herramientas comoatributos distintivos. Por ejemplo, la divinidad tutelar de escritores, poetas,intelectuales y sacerdotes es la diosa Sarásvat
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c: la diosa del hablafluida y abundante. La patrona de las prácticas mágicas de los sacerdotesbrahmanes, es S
’vitr
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: no la princesa humana hija del rey A
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vápati, quesegún la leyenda rescató a su marido, el príncipe Satyav
n, de los dominiosdel rey Muerte, sino su contraparte femenina y energía divina, la
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deBrahm
-Sávit
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, el creador del mundo; ella es el divino principio de lacreación que todo lo inspira y todo lo mueve. K
ma, el Cupido hindú, es ladivinidad tutelar de las cortesanas, y de quienes necesitan lecciones del
k
ma
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el código autorizado de la tradicional sabiduría revelada acercadel saber erótico y sexual
1
. Por su parte, Vi
¢
vakarman, el divino “expertoen todos los oficios”, el carpintero, arquitecto y artesano principal de losdioses, es la divinidad patrona de obreros, artesanos y artistas.
1
Cf. supra, págs. 119-127.
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