recuerdo, su lento viaje hacia la irrealidad iniciando en el mismo momento de su acontecer; y laconsolación de la incertidumbre, que también es retrospectiva."Cuantos hablan de mi no me conocen y al hablar me calumnian; los que me conocen callan, y alcallar no me defienden; así, todos me maldicen hasta que me encuentran, mas al encontrarmedescansan, y a mí, me salvan, aunque yo nunca descanso"No soportamos que nuestros allegados no estén al corriente de nuestras penas, hay cuatro o cincoque deben estar enteradas de cuanto nos ocurre al instante, y es insoportable que nos crean vivossi nos hemos muertoSupone, además, convertirse en el blanco de principal de bandas asesinas y de asesinos aislados,y que a uno lo quieran matar por su cargo, en seco, en abstracto y no lo por lo que haya hecho ohaya omitido; lo cual, aparte del riesgo al que nos acostumbramos, me parece una verdaderacalamidad personal: da igual lo que uno haga y cómo lo haga y el cuidado que ponga en hacerlo,siempre habrá quien lo quiera matar, algún megalómano, algún chalado, un sicario, gente que nisiquiera nos tendrá antipatía, tal vez. Morir así, sin merecerlo, sin habérselo ganado, por elnombre tan sólo. En el fondo es una muerte ridícula. [...] Supone asimismo estar rodeadocontinuamente por otro grupo de homicidas potenciales que, más mediante pago que por lealtad oconvicción, intentarán protegerle la vida en vez de atentar contra ella, y tal vez maten a otros ensu misión bien remunerada, será nuestra vida contra la de otros, pero a veces se precipitan losque nos guardan, tienen orden de precipitarse y siempre se los justificarás supone también nopoder elegir con quién se trata y con quién no, verse obligado a estrechar la manote sujetos queinspirarán repugnancia, y a pactar con ellos, a no darse por enterado de lo que han hecho o seproponen hacer con sus gobernados o con sus iguales. Supone tener que disculpar lo que no esdisculpable. Y fingir, por supuesto fingir todo el rato; y mientras se finge estrechar manosmanchadas de sangre y así se manchan un poco las nuestras, si es que no están machadas desdeel principio, desde nuestro nacimiento y aun antes. Yo no sé de desde ciertos lugares puede unotenerlas teñidas, a veces pienso que no es posible, a lo largo de la historia no ha habido un sologobernante ni rey que no haya tenido responsabilidad en muertes, casi siempre directas y si noindirecta, así ha sido siempre y en todas partes. A veces es sólo que no las han impedido, o queno han querido enterarse. Pero con eso ya basta para no estar a salvo.No en vano estoy acostumbrado a difuminarme a menudo para dejar de ser alguien, una forma deadulación: si hay alguien menos los que quedan se sentirán más holgados y crearán ocupar sulugar y haber ganado con eso.Hay cosas que uno debe saber de inmediato para no andar por el mundo ni un solo minuto en unacreencia tan equivocada que le mundo es otro por ellas. No es admisible pensar que todo siguecomo estaba cuando todo está ya alterado o ha dado un vuelco, y es verdad que el periododurante el que se permaneció en el error se nos hace liego insoportable. Qué tonto fui, pensamos,y en realidad eso no debería dolernos tanto. Vivir en el engaño o ser engañado es fácil, y aún más,es nuestra condición natural: nadie está libre de ello y nadie es tonto por ello, no deberíamosoponernos mucho ni debería amargarnos. Sin embargo nos parece intolerable, cuando por sinsabemos. Lo que nos cuesta, lo malo, es que el tiempo en el que creíamos lo que no era quedaconvertido en algo extraño, flotante o ficticio, en una especie de encantamiento o sueño que deber suprimido en nuestro recuerdo; de repente es como si ese periodo no lo hubiéramos vivido deltodo, ¿verdad?, como si tuviéramos que volver a contarnos la historia o releer un libro y entoncespensamos que nos habríamos comportado de distinta manera o habríamos empleado de otromodo ese tiempo que pasa a pertenecer al limbo. Eso puede desesperarnos.
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