no me interesa o que, quizá, me interesa demasiado”.
Como se lo recordó un periodista hace algún tiempo, Carpentier dice de usted que susopiniones políticas son incalificables…
-No conozco a Carpentier. En cuanto a mis opiniones políticas, no creo que tengan importancia.Cuando escribo trato de prescindir de mis opiniones. La literatura es una operación misteriosa. Recuerdoaquí algo que dijo uno de mis autores preferidos, Kipling: “A un escritor les está permitido componerfábulas, pero no puede saber cuál es la moraleja”. Es decir, un escritor no puede saber cuál será el resulta-do de lo que escribe en la mente de otros. Y esto le sucedió al propio Kipling, que, a pesar de ser inglés,demuestra en sus obras una evidente simpatía por la India y cuya casa natal, en Bombay, es ahora unmuseo. Las opiniones son generalmente superficiales, cambian…
Y usted ha cambiado, ¿verdad? Fue comunista, fue radical, hoy es conservador.
-Sí, pero ser conservador es una forma de ser escéptico. Cuando me afilié al partido conservador dijealgo que molestó…
Que sólo los caballeros siguen las causas perdidas.
-Sí, porque me preguntaron: “¿Usted va a afiliarse? Pero esta es una causa perdida”. Y yo dije: “A uncaballero sólo le interesan las causas perdidas”. Y después dije otra cosa que los molestó: que el partidoconservador tenía la ventaja de no poder provocar ningún fanatismo.
¿Nunca se ha sentido irresponsable cuando habla de política?
-Yo tengo mi conciencia clara. Nadie puede tomarme por comunista, por fascista, por nacionalista…
Usted fue condecorado por Pinochet…
-Sí. Yo creo que Pinochet es un buen gobernante. Ese es el único Gobierno posible, así como el de Videla es el único Gobierno posible en Argentina. Estoy hablando de determinados países en determina-das épocas. ¿Pero por qué importan tanto mis opiniones políticas?
Porque usted es, aunque no lo quiera, un líder de opinión y lo que usted dice se toma conrespeto…
-Pero no tiene por qué aceptarse. Yo mismo no estoy seguro de lo que digo.
Claro que no tiene por qué aceptarse. A mí me parece inaceptable lo que dice. Estamos deacuerdo.
-Si estamos de acuerdo, podemos cambiar de tema… Yo tengo mi conciencia cívica limpia. Porejemplo, yo era director de la Biblioteca Nacional, que es un cargo no bien rentado pero muy visible.Cuando supe el resultado de ciertas elecciones, renuncié. Mi madre me dijo: “No podés servir a Peróndecorosamente”. Claro que no, le dije yo.
Leave a Comment