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Número
4
Editorial
Seguramente, cuando William Shakespeareormuló esta oración ni siquiera se igurócuánto de cierta podría llegar a ser. Sólo laexperiencia nos ha llevado a la conclusión deque cada una de sus obras es un regalo, unaenseñanza.Hoy, quizás más que nunca, el aprendizajeacompaña a pequeños y a adultos en cadauno de sus actos de la vida cotidiana, en parte,gracias a la tecnología. Desde pequeños jue-gos con los que aprender léxico y estrategia,como Apalabrados, a canales de televisión quete enseñan inglés de orma gratuita. Actual-mente, raro es el día que en un debate de pa-sillo no se resuelva una duda echando manodel Smartphone y consultándola in situ.En distintas partes del país y del mundo seestá pensando e innovando en ormas deconstruir puentes hacia un aprendizaje quepueda dar respuesta a una sociedad quecambia cada día. Una sociedad y un alumna-do que ya no es un mero receptor de expe-riencias, sino que tiene, a su vez, mucho quecompartir. En una idea similar se centra la ini-ciativa Peer-to-Peer (P2PU), que arma que“aprendemos de todos, por todos, acerca decasi cualquier cosa” (Cobo, Cristóbal y Mora-vec, John; 2011). Una magníca refexión queaboga por compartir y enseñar como méto-do de aprendizaje.Si bien hablamos de una sociedad cambiantee impulsada, en parte, por las nuevas Tecno-
“El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera queestemos, está también nuestro aprendizaje.”
William Shakespeare