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Lógica Televisiva
Si nos tomamos un momento para considerar cuales son lo móviles de nuestra acción, ocuales son los parámetros que guían nuestra conducta inevitablemente caeríamos en repasar más de 20 siglos de filosofía como recurso más acertado. En ese crisol de consideraciones podemos encontrar desde las más eruditas fundamentaciones, hasta los planteos másvecinos a las intuiciones cotidianas. Sin embargo, las intenciones que se persiguen aquí sonextremadamente menores y además solo dejaran caer como al pasar algunas ideas querozan de manera tangencial éstos grandes problemas.Podemos partir de una base en la cual acordamos una determinada influencia de latelevisión en los hábitos de la persona. En un primer nivel estaría determinada la influenciafáctica y directa que estaría compuesta por el simple hecho de mirar televisión. Esto yaimplica un a determinación por más superficial que parezca teniendo en cuenta las pretensiones de la idea a desarrollar posteriormente, pero se debe considerar como una base, de la cual partir, ya que teniendo en cuenta épocas inmediatamente anteriores a laintroducción de la televisión como fenómeno social y psicológico, el citado aparato provocó cambios bastante considerables en las costumbres de una gran franja de la población mundial, (fenómeno que se fue ampliando de manera progresiva).Un segundo nivel estaría constituido por la influencia provocada por el contenidotrasmitido tanto en los hábitos del individuo como en la imagen de si mismo.El tercer nivel está constituido por la imagen del mundo que se construye el sujeto a partir de los datos dados por la televisión tanto informativos como películas.La influencia provocada por el contenido del mensaje televisivo determina en gran medidael imaginario o el universo mental del individuo a partir del cual éste toma todas lasdecisiones que componen su acción y sus opiniones.Por lo tanto estas consideraciones evidentemente no van a dilucidar cuales son los móvilesde la acción humana, pero si puede arrojar un poco de luz en cuanto a uno de los sectoresque se constituye en una influencia fuerte del imaginario del hombre, punto de partida parala toma de sus decisiones.
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Ya se han delimitado los tres niveles de influencia que se podrían utilizar divididossolamente para su análisis, ya que en el desempeño usual del hombre la influencia de éstostres niveles actúan coligados y unos suponen a los otros.Una manera de poder comenzar con la argumentación al respecto de éste fenómeno sería partiendo de un nivel global. La influencia de una cultura sobre otra en un sentido general .Pero es necesario hacer una pequeña parada para poder establecer el significado de ésteconcepto bastante elástico. Tomaremos en éste opúsculo la palabra cultura como aquelconjunto de creencias, que aglutinan a un determinado grupo de personas, produciendoresultados tanto materiales como imaginarios, que son reconocidos por sus integrantes y por otros grupos como coherentes y propios de un grupo determinado.Dentro de éstas creencias y sus resultados podemos encontrar suposiciones metafísicas,morales y estéticas que son los tres grandes campos en los que se basa y se produce elreconocimiento de una cultura.A partir de esto podríamos asentir o también constatar que entre culturas existe unairradiación de éstas creencias, a través de sus resultados, hacia otras culturas.En éstos tiempos la televisión más que cualquier otro medio masivo de difusión se haconvertido en el encargado
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en la irradiación cultural a la que hacíamosreferencia anteriormente.La cuestión aquí es tratar de dilucidar cuales son las consecuencias de ésta irradiacióncultural a través de la televisión, en el imaginario de los individuos. Para esto vamos arecurrir a los tres niveles e análisis anteriomente mencionados. En el primer nivel quehabíamos denominado fáctico o material, se caracterizaba por tomar solamente el hecho demirar la televisión sea cual fuere su contenido, haciendo énfasis en la transformación de loshábitos conductuales que provocaba en el individuo éste fenómeno.En referencia a éste nivel podemos tomar como base de partida una cita de Aldous Huxley aéste respecto dellibro Nueva visita a un mundo feliz, “Para encontrar condiciones remotamentecomparables con las queactualmente prevalecen, tenemos que remontarnos a la Roma imperial, donde se manteníaal populacho de
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 buen humor con frecuentes y gratuitas dosis de muchas clases de diversiones: desde obrasteatrales hasta combates de gladiadores, desdedeclamaciones de Virgilio hasta boxeo libre, desde conciertos hasta revistas militares yejecuciones públicas.Pero ni en la misma Roma había nada que se pareciera a la distracción ininterrumpida que proporcionanactualmente los diarios y revistas, la radio, la televisión y el cine”.
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 En cuanto a esto se hará referencia exclusivamente a la televisión y esporádicamente alcine ya que serán los núcleos de interés exclusivos en cuanto a los medios masivos dedifusión, porque poseen códigos similares y muchas veces hasta son asimilables encuanto a contenido, cosa que permite un análisis conjunto.En referencia al comentario de Huxley se podría destacar que la comparación con elimperio romano se podría realizar en cuanto al cine dentro de los medios que se tratarán, pero si de distracción se trata, la televisión ofrece como tal la misma capacidad de atraer la atencn pero por un tiempo extremadamente s prolongado y con la mismaintensidad. s aldel contenido que se estrasmitiendo la estructura de la programación de la secuencia de imágenes se hace cada vez más vertiginosa, esto haceque la atención que se debe prestar a lo que se está mirando es cada vez mayor; estoimplica que la televisión a medida que se desarrolla demanda más atención o dedicación por parte del espectador. Ésta demanda se puede constatar en un nivel superficial en lamera permanencia frente al aparato, pero en un nivel superior y apelativo la televisión enuna de sus facetas más interesantes, la publicidad, puede provocar una reacción ocomportamiento posterior que no sea la pura permanencia inmóvil frente al aparato; comouna especie de orden poshipnótica. Podríamos analizar éste fenómeno en un ámbitocomparativo dentro de un marco epistémico de antropología cultural, cosa que podríadeterminar con mayor propiedad las implicancias que encierra el hecho de que casi latotalidad de lo que se denomina civilización pase un tiempo tan largo y continuo frente aun determinado aparato electrónico sin moverse y sin emprender ninguna actividad productiva o de cualquier otra clase.
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Aldous Huxley
 Nueva visita a un mundo feliz, México, Planeta/Artemisa, 1984, pags. 57- 583
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