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http://www.scribd.com/people/view/3502992-jorge
MNRT
 Movimiento Nacionalista Revolucionario
Tacuara
“¡Guerra al nacionalismo cipayo!” 
 
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“Tacuara: la pólvora y la sangre”: extractos dellibro de Roberto Bardini
A continuación, una seleccióndel libro de
Roberto Bardini
“Tacuara: la pólvora y la sangre”, Editorial Océano, México 2002.Se intenta a través de estos extractos, retratar de alguna manera losorígenes de lo que luego sería el MNR-Tacuara.
1963: EL ASALTO AL POLICLÍNICO BANCARIO
Poco antes de las 11 de la mañana del jueves 29 de agosto de 1963, una ambulancia con la sirenaencendida llegó al estacionamiento del Policlínico Bancario, ubicado en el barrio de Flores,frente a la plaza Irlanda. El conductor y su acompañante vestían guardapolvos blancos y declararonal guardia de la entrada que traían a un enfermo. El custodio observó que en la parte trasera delvehículo un hombre de rostro pálido yacía dormido en la camilla, cubierto por una sábana, y lespermitió entrar.Casi inmediatamente arribó al lugar una camioneta IKA de la Dirección de Servicios SocialesBancarios con 14 millones de pesos de la época (alrededor de 100,000 dólares) destinados al pagode los sueldos del personal. A bordo del vehículo venían dos empleados administrativos custodiadospor un sargento de la Policía Federal.Dentro del policlínico, alrededor de cien personas -entre médicos, enfermeras y trabajadores-formaban fila ante la ventanilla de cobranzas. Como de costumbre, dos oficinistas salieron deledificioy se dirigieron a la camioneta para recibir los paquetes con el dinero.-¡Quietos! ¡Esto es un asalto! -se escuchó de pronto.Las miradas del suboficial y de los cuatro empleados se volvieron hacia un joven rubio queempuñaba una ametralladora PAM. Paralizados momentáneamente no alcanzaron a ver a otros dosmuchachos que los apuntaban con pistolas, escondidos entre los coches estacionados.Ante un movimiento del policía, el rubio disparó una ráfaga: dos ordenanzas murieron en el actomientras el sargento y los tres oficinistas rodaban por el suelo, heridos. Las personas quecaminaban por el lugar se arrojaron cuerpo a tierra o corrieron hacia el edificio.Repentinamente, aparecieron los dos jóvenes que estaban ocultos, tomaron los paquetes con eldineroy los subieron a la ambulancia que había llegado antes. En pocos minutos más todos losasaltantes huyeron.A partir de la alarma, la División Robos y Hurtos de la Policía Federal citó a un testigopresencial, a dos empleados de la agencia de automotores donde quince horas antes se habíaalquilado la ambulancia y al chofer del vehículo, a quien le habían aplicado dos inyecciones através del pantalón para adormecerlo (era el hombre pálido que yacía en la camilla de la parteposterior).En la Sección Identificación, un comisario -dibujante y experto en “retratos hablados”-logró unadescripción detallada de los asaltantes. Los investigadores les mostraron a los testigosvoluminosos álbumes con fotos de delincuentes con antecedentes. Al anochecer de ese mismo jueves29 de agosto, la certeza era casi total: el asalto había sido cometido por dos conocidosmalhechores con una extensa trayectoria al margen de la ley.
El “pibe de la ametralladora”
Al día siguiente, la Policía Federal hizo el anuncio: Félix Arcángel Miloro y Salustiano Francoeran los responsables del robo.Miloro, alias “El pibe de la ametralladora”, tenía 27 años, medía un metro ochenta y cinco, yhabía sido integrante de la célebre banda de Jorge Villarino, hasta formar su propio grupo. Eldiario Clarín lo describió así: “Bien parecido, alto, siempre sonriendo y vestido a la moda, suexterior recuerda antes al twist que a la pistola 45”.Franco, alias “Salunga”, tenía 33 años y todos sus hermanos eran delincuentes. Dos de ellos habíansido apresados en 1960, luego de un asalto en Barracas y un tiroteo con policías que se prolongóhasta Constitución.La Policía Federal informó que muchos de los billetes de $5,000 eran de la serie “A” y sunumeración iba desde el 04.578.001 hasta el 04.583.000.La División Robos y Hurtos movilizó a sus 144 agentes tras los rastros de Miloro y Franco,consultó informantes, policías retirados, ladrones de segunda categoría y prostitutas, ordenóallanamientos y detenciones, e intensificó lo que en la jerga del periodismo policial se designaeufemísticamente como “intensos interrogatorios”.
 
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No era para menos: según “Clarín”, el asalto al Policlínico Bancario “al constituirse por suimportancia en el número uno de los ocurridos en nuestra capital en todos los tiempos, ha caladohondo en el ánimo de magistrados y funcionarios”.Finalmente, un soplón dio la dirección de una vivienda en la provincia de Córdoba. El 10 deseptiembre de 1963, alrededor de cien agentes federales se dirigieron velozmente al lugar. Elaguantadero fue ubicado y rodeado. Adentro estaban Miloro y otro delincuente conocido como “Elgaitero” Zarantonello; los acompañaba Ana Carbó, amiga de ambos.Un oficial de policía ordenó a los gritos que se entregaran y que no intentaran escapar. Lospistoleros no se rindieron ni huyeron. Versiones posteriores indicaron que resistieron con coraje;un rumor aseguró que fueron literalmente masacrados.Lo cierto es que el tiroteo duró media hora y cuando todo concluyó los cuerpos de “El pibe de laametralladora”y “El gaitero” parecían coladores. En comparación, Ana Carbó fue casi afortunada:una ráfaga le arrancó la pierna izquierda.El expediente del asalto fue cerrado y archivado.
La tacuara revolucionaria
Seis meses después trascendió que Félix Arcángel Miloro había sido acribillado a balazos porerror. “El pibe de la ametralladora” no había tenido ninguna vinculación con el asalto alPoliclínico.El joven rubio que empuñaba la PAM en la mañana del 29 de agosto se llamaba José Luis Nell Tacci,descendía de irlandeses y era estudiante de Ciencias Jurídicas y Sociales. Sus compañeros loapodaban “Pepelu”, vivía en el barrio de Flores y uno de sus mejores amigos era un estudiante deDerecho y ex cadete del Liceo Militar General San Martín, llamado Envar El Kadri.Otro de sus amigos, era José “Joe” Baxter, de 24 años, también estudiante de abogacía y empleadode Teléfonos del Estado. Nell y Baxter habían caído presos varias veces pero no eran delincuentes:eran militantes del Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNRT).Hasta entonces Tacuara estaba considerado como un activo grupo juvenil con gran inserción en loscolegios secundarios de Buenos Aires, cuyos integrantes profesaban el revisionismo histórico y unfuerte antisemitismo. La opinión generalizada era que estaban más ocupados en pintar crucessvásticas en las paredes, arrojar alquitrán contra algunas sinagogas y enfrentarse a estudiantesjudíos que en asaltar bancos.Lo nuevo, ahora, era el agregado de “Revolucionario” a la denominación “Movimiento Nacionalista”.El asunto dio un giro de 180 grados, y de Robos y Hurtos pasó a la Dirección de CoordinaciónFederal y a la División de Orden Político.Nell, de 22 años de edad, estaba cumpliendo con el servicio militar en una base de la Fuerza Aéreaen Río Gallegos (Santa Cruz). Al principio de su conscripción era chofer del ministerio deDefensa, pero fue enviado al sur como castigo al comprobarse que usaba automóviles del Ejércitopara “asuntos particulares” (sus jefes, claro, aún no sabían en qué consistían esos “asuntos”).Encapuchado y aún vistiendo el uniforme de soldado, Nell fue trasladado en avión a Buenos Aires el26 de marzo. En el aeroparque lo esperaba una custodia integrada por carros de asalto de laGuardia de Infantería, agentes de civil con armas largas y motociclistas del Cuerpo de Tránsito,que lo llevó directamente al Departamento Central de Policía, donde lo interrogaron hasta altashoras de la madrugada.El 4 de abril de 1964, la Policía Federal informó que de enero a noviembrede 1963 los miembrosdel Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara habían protagonizado “cuarenta y tres hechosterroristas”. Y ya no eran agresiones a la comunidad judía argentina. Ahora se trataba de ataquesa los centinelas de la Escuela Superior de Guerra, la Dirección General de Remonta y Veterinariadel Ejército, el Tiro Federal Argentino y el destacamento de guardia del Aeroparque “JorgeNewberry”, con el objetivo de apoderarse del armamento. También habían robado municiones de uncamión de la firma Duperial-Orbea y de la fábrica de armas Halcón.Los nuevos tacuaras también habían realizado atentados contra la fábrica Philips, estaciones deservicio ESSO, supermercados Minimax y empresas de origen británico y norteamericano. Según lapolicía, se habían descubierto planes para atacar la guarnición militar de Campo de Mayo yefectuar acciones de sabotaje contra la usina central de SEGBA (Servicios Eléctricos del GranBuenos Aires), un gasoducto ubicado en La Plata y depósitos de Shell. En allanamientos a variosdomicilios se habían encontrado, además, una imprenta y volantes de apoyo a la ConfederaciónGeneral del Trabajo y a la Juventud Peronista.Con relación a las nuevas pistas del asalto al Policlínico, la Policía Federal divulgó una extensalista de dieciocho detenidos y once prófugos.La lista de detenidos, publicada en el vespertino “La Razón”, era la siguiente: Jorge Caffatti,Lorenzo Posse, Gustavo Posse, Tomislav Rivaric, Horacio Rossi, Mario Duaihy, Alfredo Ossorio,Osvaldo Vanzini, Dámaso Fernández, Luis Arean, Nelson Latorre, Adolfo Infante, Alberto PascualFürpass, Horacio Bonfanti, José Luis Nell, Luis Barbieri, Carlos Fuentes y Eduardo Álvarez. Losprófugos eran Federico Russo, Amílcar Fidanza, Horacio Iglesias, Alfredo Roca, Ricardo Viera,Rubén Rodríguez, Luis Alfredo Zarattini, Jorge Cataldo, Carlos Arbelos, José Baxter y Juan CarlosBrid. Algunos de los detenidos y prófugos no habían participado del asalto pero eran buscados porotros hechos.
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